¿Te has despertado en mitad de la noche con la tripa dura como una piedra y has pensado «¿ya es hora?»? Tranquila. Lo más probable es que sean contracciones de Braxton Hicks, y son completamente normales. En mis más de 20 años como matrona, he visto a cientos de mujeres llegar al hospital con estas contracciones pensando que ya estaban de parto, y aunque la desilusión es real cuando te mandan a casa, te prometo que tu cuerpo está haciendo algo muy valioso: prepararse para el gran día.
Nadie te lo explica con calma, y acabas en un bucle de dudas: «¿Son normales? ¿Debo preocuparme? ¿Cómo las diferencio de las de parto de verdad?» Con la información correcta, todo cambia. Vamos a verlo 💪
¿Qué son las contracciones de Braxton Hicks?
Las contracciones de Braxton Hicks son contracciones uterinas «de entrenamiento» que tu útero hace para prepararse para el parto. Su nombre viene del Dr. John Braxton Hicks, un obstetra británico que las describió por primera vez en 1872. Pero aunque tienen nombre de médico, no son una enfermedad ni un problema — son fisiología pura.
Tu útero es un músculo enorme y potente. Y como cualquier músculo que va a hacer un trabajo duro (en este caso, dilatar y empujar a un bebé de 3-4 kg), necesita calentamiento. Las Braxton Hicks son exactamente eso: tu útero entrenando para el maratón del parto.
Según los estudios, hasta el 70% de las mujeres embarazadas experimentan estas contracciones en algún momento de la gestación. Pero muchas no las notan, especialmente en el primer embarazo. En embarazos posteriores, suelen ser más evidentes porque tu útero ya «conoce» el proceso.
Cuándo empiezan las contracciones de Braxton Hicks
Aquí viene lo que nadie te dice: las contracciones de Braxton Hicks pueden empezar desde la semana 6 de embarazo. Sí, tan pronto. Pero lo normal es que no las notes hasta el segundo o tercer trimestre, cuando el útero ya ha crecido lo suficiente para que las sientas.
En mi experiencia, la mayoría de mujeres las empiezan a notar alrededor de la semana 20-24. Y conforme avanza el embarazo, se vuelven más frecuentes e intensas, especialmente en las últimas semanas.
Cómo reconocer las contracciones de Braxton Hicks
Es fundamental que aprendas a identificarlas para no alarmarte (ni acabar en el hospital a las 3 de la mañana sin necesidad). Estas son sus características:
- Irregulares: no siguen un patrón. Una a las 10:00, otra a las 14:30, otra a las 18:00… imposible cronometrar un patrón.
- Indoloras o ligeramente molestas: puedes sentir que la tripa se pone dura y tensa, como un balón inflado, pero no duele como una contracción de parto.
- Duración breve: suelen durar entre 30 segundos y 2 minutos, y luego desaparecen.
- Zona localizada: a menudo solo sientes tensión en la parte frontal del abdomen, no en la espalda ni irradiando como las de parto.
- Desaparecen con el descanso: si cambias de posición, te sientas, bebes agua o te relajas, suelen parar.
- Desaparecen con el movimiento: o al revés — si estabas quieta y empiezas a caminar, pueden desaparecer.
- No aumentan en intensidad ni frecuencia: pueden ser molestas pero no van a más con el tiempo.
La clave para diferenciarlas de las contracciones de parto: si puedes hablar, reírte, ver una serie o hacer tus cosas sin necesidad de concentrarte en respirar, son Braxton Hicks. Si necesitas parar lo que estás haciendo, respirar profundo y concentrarte, ahí ya estamos hablando de otra cosa.
Contracciones de Braxton Hicks vs. contracciones de parto
Esta es la pregunta que más me hacen. Y es normal, porque confundirlas puede generar mucha ansiedad (o al revés, quedarte en casa cuando ya deberías estar en el hospital). Aquí la diferencia clara:
Braxton Hicks
- Irregulares (no puedes cronometrar un patrón)
- No aumentan en intensidad, duración ni frecuencia
- Molestas pero no dolorosas
- Paran si cambias de actividad, descansas, bebes agua
- No dilatan el cuello del útero (o muy poco)
- Localizadas en la parte frontal del abdomen
Contracciones de parto reales
- Regulares (cada X minutos, puedes cronometrarlas)
- Aumentan en intensidad, duración y frecuencia progresivamente
- Dolorosas (requieren concentración y técnicas de respiración)
- NO paran aunque cambies de actividad, de hecho el movimiento las hace más productivas
- Dilatan el cuello del útero
- Suelen empezar en la espalda baja y radiar hacia delante como una ola
Regla práctica: si tienes contracciones cada 4-5 minutos, que duran al menos 1 minuto, durante 1 hora seguida, es momento de ir al hospital (o llamar si tienes dudas). Si son irregulares y espaciadas, probablemente sean Braxton Hicks.
Qué desencadena las contracciones de Braxton Hicks
Hay situaciones que hacen que estas contracciones sean más frecuentes o notorias:
- Deshidratación: cuando no bebes suficiente agua, el útero se vuelve más irritable. Por eso muchas mujeres las notan más al final del día.
- Vejiga llena: la presión de la vejiga sobre el útero puede desencadenarlas.
- Actividad física intensa: después de caminar mucho, subir escaleras o hacer ejercicio.
- Relaciones sexuales: el orgasmo provoca contracciones uterinas (es normal y no es peligroso a menos que tengas contraindicaciones específicas).
- Estrés o cansancio: cuando estás agotada, tu cuerpo reacciona con más tensión muscular, incluyendo el útero.
- Bebé muy activo: los movimientos del bebé pueden estimular contracciones.
Conocer estos desencadenantes te ayuda a identificar patrones. Si siempre te pasa después de caminar mucho, ya sabes que es normal y que pasará al descansar.
Cómo aliviar las contracciones de Braxton Hicks
Aunque no son peligrosas, pueden ser molestas. Aquí mis consejos prácticos después de 20 años ayudando a mujeres a gestionarlas:
- Hidrátate: bebe un vaso grande de agua y espera 10-15 minutos. Muchas veces con eso se van.
- Cambia de posición: si estabas de pie, siéntate. Si estabas sentada, levántate y camina un poco. A veces el útero solo necesita un cambio de estímulo.
- Vacía la vejiga: ir al baño puede aliviarlas instantáneamente.
- Date un baño o ducha tibia: el agua caliente relaja la musculatura uterina.
- Respira profundamente: respiraciones lentas y conscientes activan tu sistema nervioso parasimpático y reducen la tensión.
- Descansa: túmbate de lado izquierdo (mejora el flujo sanguíneo al útero) y relájate durante 20-30 minutos.
- Masaje suave en el abdomen: acaricia tu tripa con movimientos circulares suaves. Esto puede ayudar a relajar el útero.
Si ninguna de estas cosas funciona y las contracciones continúan, llama a tu matrona o al hospital. Es mejor consultar y quedarte tranquila.
¿Cuándo preocuparse? Señales de alarma
Las Braxton Hicks son normales, pero hay situaciones en las que necesitas consultar inmediatamente. Ve al hospital o llama a tu matrona si:
- Las contracciones se vuelven regulares: cada 5-10 minutos o menos, de forma sostenida.
- Las contracciones son dolorosas y van aumentando: si necesitas concentrarte en respirar y no puedes hablar durante ellas.
- Estás antes de la semana 37: las contracciones regulares y frecuentes antes de término pueden indicar parto prematuro. Consulta urgentemente.
- Sangrado vaginal: no el tapón mucoso con hilos de sangre (que es normal al final del embarazo), sino sangre roja como una regla.
- Pérdida de líquido por la vagina: puede ser rotura de la bolsa amniótica.
- Dolor abdominal intenso que no cede: puede indicar desprendimiento de placenta u otra complicación seria.
- El bebé deja de moverse: si hace más de 2 horas que no sientes al bebé moverse respecto a su patrón habitual, consulta inmediatamente.
- Más de 4-5 contracciones por hora de forma sostenida: aunque sean indoloras, si son muy frecuentes antes de la semana 37, consúltalo.
Recuerda: es mejor llamar 10 veces de más que 1 vez de menos. Nadie te va a juzgar por consultar. Para eso estamos las matronas y el equipo obstétrico.
Braxton Hicks en las últimas semanas: ¿ya es el momento?
Conforme te acercas a la fecha probable de parto (FPP), las contracciones de Braxton Hicks suelen volverse más frecuentes e intensas. Es lo que a veces llamamos pródromos de parto: tu cuerpo está afinando los últimos detalles antes del gran día.
En esta fase, pueden ser tan molestas que piensas «ya es la hora», pero luego se paran. Es frustrante, lo sé. He visto a mujeres en consulta llorando de cansancio porque llevan días con contracciones irregulares que no avanzan.
Mi consejo: guarda tu energía. Descansa todo lo que puedas, come bien, hidrátate, duerme siestas. El parto va a llegar, y cuando llegue de verdad, vas a necesitar estar descansada. No gastes toda tu energía en los pródromos paseando por el salón a las 3 de la mañana.
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Las Braxton Hicks sirven para algo (y es importante)
Sé que pueden ser molestas y frustrantes, pero las contracciones de Braxton Hicks no son inútiles. Tienen funciones muy importantes:
- Tonifican el músculo uterino: preparan tu útero para las contracciones mucho más intensas del parto.
- Mejoran el flujo sanguíneo: cada contracción ayuda a que llegue más sangre (y por tanto más oxígeno y nutrientes) al bebé a través de la placenta.
- Ablandan y acortan el cuello del útero: aunque no dilatan de forma significativa, sí ayudan al borramiento del cuello (que se afine y se acorte). Esto facilita la dilatación cuando llegue el momento del parto.
- Te ayudan a practicar: las Braxton Hicks son una oportunidad para practicar técnicas de respiración y relajación que luego usarás en el parto.
Así que la próxima vez que sientas una, en lugar de frustrarte, piensa: «mi cuerpo está entrenando, está haciendo su trabajo». Y agradécele a tu útero por ser tan listo 🥰.
Preguntas frecuentes sobre las contracciones de Braxton Hicks
¿Es normal tener Braxton Hicks todos los días?
Sí, es completamente normal, especialmente en el tercer trimestre. Algunas mujeres las tienen varias veces al día. Mientras no sean regulares, dolorosas o acompañadas de otros síntomas de alarma, no hay problema. Si te preocupa la frecuencia, coméntalo con tu matrona en la siguiente revisión.
¿Las Braxton Hicks pueden adelantar el parto?
No. Las contracciones de Braxton Hicks no causan parto prematuro ni adelantan el parto. El parto comenzará cuando tu cuerpo y tu bebé estén listos, independientemente de cuántas Braxton Hicks tengas. Sin embargo, si antes de la semana 37 tienes contracciones regulares y frecuentes (más de 4-5 por hora), consulta inmediatamente porque eso SÍ puede indicar trabajo de parto pretérmino.
¿Puedo confundir las Braxton Hicks con los movimientos del bebé?
Al principio del embarazo, sí, puede pasar. Pero conforme avanza, la diferencia es clara: los movimientos del bebé son localizados (sientes un puñetazo, un giro, una patada en un punto concreto). Las Braxton Hicks afectan a todo el abdomen, que se pone duro de forma uniforme. Con el tiempo aprenderás a distinguirlos perfectamente.
¿Todas las embarazadas tienen Braxton Hicks?
No todas las mujeres las notan, pero todas las tienen en mayor o menor medida. Algunas mujeres, especialmente en el primer embarazo, pueden no percibirlas porque son muy leves. En embarazos posteriores, suelen ser más evidentes. Pero que no las notes no significa que tu cuerpo no se esté preparando.
¿Las Braxton Hicks duelen?
Generalmente no duelen, solo son molestas o causan una sensación de tensión. Pero cada mujer es diferente. Algunas pueden sentir un leve dolor tipo menstrual, otras solo presión. Si sientes dolor intenso, es importante que lo consultes porque podría ser otra cosa.
¿Puedo tener relaciones sexuales si tengo Braxton Hicks?
Sí, puedes tener relaciones sexuales sin problema si no tienes contraindicaciones específicas (placenta previa, rotura de bolsa, sangrado, etc.). De hecho, el orgasmo provoca contracciones uterinas (es normal), que pueden sentirse como Braxton Hicks más intensas. Pero esto no es peligroso ni va a adelantar el parto si tu embarazo es de bajo riesgo. Siempre consulta con tu matrona si tienes dudas.
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