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Desarrollo fetal en el tercer trimestre: qué hace tu bebé

Desarrollo fetal en el tercer trimestre: qué hace tu bebé

15 Ago 2026 · postparto· 15 min de lectura

Qué hace tu bebé en el tercer trimestre: mucho más que esperar

Una de las preguntas que más me hacen en consulta las embarazadas de más de 28 semanas es: «Diana, ¿es normal que se mueva tanto? ¿O que a veces sienta ese hipo rarísimo?» Y siempre les digo lo mismo: tu bebé no está quieto esperando a nacer. Está entrenando.

El desarrollo fetal en el tercer trimestre es, desde mi punto de vista como matrona, uno de los procesos más fascinantes de la biología humana. En estas semanas, entre la 28 y la 40, ocurre una actividad extraordinaria dentro de ti que la mayoría de las mujeres no conoce en profundidad. Y entenderla cambia completamente cómo vives las últimas semanas de embarazo.

En este artículo te cuento, con evidencia científica y con lo que veo cada día en mi consulta, qué está haciendo exactamente tu bebé cuando lo sientes moverse, girar, o hacer ese hipo que tanto os sorprende.


Por qué el tercer trimestre es la gran etapa de preparación fetal

El desarrollo fetal en el tercer trimestre no es solo ‘crecer y engordar’. Es un período de ensayo general. Cada sistema del cuerpo de tu bebé — respiratorio, digestivo, nervioso, sensorial — está siendo probado, afinado y consolidado antes del gran debut.

La neuróloga e investigadora Heidelise Als, pionera en el estudio del neurodesarrollo fetal, describió esta etapa como una ‘explosión de organización cerebral’. El cerebro de tu bebé entre la semana 28 y la 40 casi triplica su volumen y desarrolla los giros y pliegues característicos (circunvoluciones) que determinan su capacidad cognitiva futura.

Pero el entrenamiento no es solo neurológico. Es físico, sensorial y conductual. Te lo desgrano por sistemas.


Los pulmones practicando respirar: los movimientos respiratorios fetales

Uno de los aspectos del desarrollo fetal en el tercer trimestre que más sorprende a las madres es que sus bebés ‘respiran’ dentro del útero, aunque no haya aire.

Estos movimientos respiratorios fetales (MRF) consisten en contracciones rítmicas del diafragma y los músculos intercostales que hacen que el líquido amniótico entre y salga de los pulmones en pequeñas cantidades. No es oxigenación — el oxígeno llega a través de la placenta — sino un entrenamiento muscular imprescindible para que el parto sea un éxito.

Según revisiones publicadas en el ámbito de la medicina feto-materna (Moore KL et al., ‘The Developing Human’, Elsevier 2020, https://www.elsevier.com/books/the-developing-human/moore/978-0-323-61154-1), los movimientos respiratorios fetales se detectan desde la semana 10-11 de gestación, pero es a partir de la semana 28-30 cuando se vuelven regulares, sostenidos y claramente identificables en ecografía.

En la práctica, esto significa que esas pequeñas contracciones rítmicas que sientes a veces en la barriga — no exactamente patadas, sino algo más mecánico y repetitivo — pueden ser los pulmones de tu bebé practicando.

La ausencia de movimientos respiratorios fetales en una ecografía de bienestar fetal es uno de los criterios que evaluamos en el perfil biofísico fetal, precisamente porque son un indicador fiable de bienestar neurológico.

¿Puedo sentir los movimientos respiratorios desde fuera?

A veces sí. Si tu bebé está en una posición que lo permite y eres una mamá con buena conciencia corporal, puedes notar una especie de temblor o vibración suave y rítmica que se diferencia de las patadas. Muchas mujeres lo describen como ‘un motor pequeñito funcionando’. Es exactamente eso.


Tragar líquido amniótico: así madura el sistema digestivo fetal

Otra de las actividades más importantes del desarrollo fetal en el tercer trimestre es la deglución de líquido amniótico. Tu bebé traga entre 200 y 760 ml de líquido amniótico al día en las últimas semanas de gestación (Underwood MA et al., ‘Amniotic fluid: not just fetal urine anymore’, Journal of Perinatology 2005, https://doi.org/10.1038/sj.jp.7211290).

Este proceso tiene una doble función:

  1. Maduración del sistema gastrointestinal: El líquido amniótico contiene factores de crecimiento, enzimas y proteínas que estimulan la maduración del intestino fetal. Cuando el bebé lo traga y lo procesa, está literalmente entrenando su aparato digestivo para el momento en que tome el pecho o el biberón.
  2. Regulación del volumen de líquido amniótico: La deglución fetal junto con la producción de orina fetal (sí, tu bebé también orina dentro de ti) son los mecanismos principales que regulan la cantidad de líquido amniótico. Cuando hay un desequilibrio, hablamos de polihidramnios (líquido en exceso) u oligohidramnios (líquido insuficiente), dos situaciones que monitorizamos de cerca en el seguimiento del embarazo.

Recuerdo a una mamá en consulta que me preguntó preocupada si era normal que su bebé ‘se moviera tanto la boca’ en la ecografía. Le dije que era una señal estupenda: su bebé estaba tragando activamente, lo que indica bienestar y maduración digestiva correcta.


El oído fetal: tu bebé ya te conoce antes de nacer

El sistema auditivo fetal es uno de los más avanzados en el momento del nacimiento, y no es casualidad. Durante el desarrollo fetal en el tercer trimestre, el oído del bebé se afina hasta alcanzar una capacidad de discriminación sonora notable.

La cóclea — el órgano sensorial del oído — completa su maduración estructural alrededor de la semana 24-25, pero es durante el tercer trimestre cuando las conexiones neurológicas auditivas se consolidan y el bebé empieza a mostrar respuestas conductuales a los sonidos.

Un estudio clásico pero muy sólido de DeCasper y Fifer (1980) demostró que los recién nacidos reconocen la voz de su madre desde el primer día de vida y la prefieren a otras voces femeninas. Esto sólo es posible porque llevan semanas escuchándola en el útero. El estudio se ha replicado con diferentes diseños (DeCasper AJ, Fifer WP, ‘Of human bonding: newborns prefer their mothers’ voices’, Science 1980, https://doi.org/10.1126/science.7375928).

Lo que escucha tu bebé en el útero no es una versión nítida y clara de tu voz. Escucha algo parecido a una radio con algo de interferencia, donde los sonidos graves pasan mejor que los agudos. Por eso voces graves y cálidas — como la de los papás — también se graban en su memoria auditiva prenatal.

¿Qué puedo hacer para estimular el oído de mi bebé?

Desde mi experiencia clínica, lo que mejor funciona es lo más sencillo: habladle. Contadle el día. Leedle en voz alta. Ponerle música que os guste a vosotros — no hace falta que sea Mozart. Vuestras voces cotidianas son el mejor estímulo. Esa familiaridad es lo que le dará seguridad cuando nazca y os escuche por primera vez ‘en directo’.


La grasa parda: el sistema de calefacción de tu recién nacido

Uno de los aspectos menos conocidos del desarrollo fetal en el tercer trimestre es la acumulación de grasa parda, un tipo de tejido adiposo especializado que no tiene equivalente en la grasa adulta.

La grasa parda (también llamada tejido adiposo marrón) se acumula principalmente entre las semanas 26 y 40 en zonas estratégicas: alrededor del cuello, entre los omoplatos, alrededor de los riñones y en la zona mediastínica. Su función es específica: cuando el bebé nace y pierde el calor placentario, este tejido se activa para producir calor de forma inmediata sin que el bebé tenga que tiritar.

Es lo que llamamos termogénesis sin escalofríos, un mecanismo exclusivo de los mamíferos recién nacidos y, en adultos, casi inexistente (Cannon B, Nedergaard J, ‘Brown adipose tissue: function and physiological significance’, Physiological Reviews 2004, https://doi.org/10.1152/physrev.00015.2003).

Por eso el contacto piel con piel inmediato tras el nacimiento es tan importante: combinado con la grasa parda del bebé, mantiene su temperatura estable sin necesidad de calor externo artificial. Es biología perfectamente diseñada.

¿Los bebés prematuros tienen menos grasa parda?

Sí, y es una de las razones por las que los prematuros necesitan más soporte térmico. La acumulación de grasa parda es un proceso que ocurre principalmente en las últimas semanas de gestación, por lo que los bebés nacidos antes de la semana 34-35 tienen reservas mucho menores. De ahí la importancia del método canguro (piel con piel) en la atención neonatal de prematuros.


Los movimientos fetales en el tercer trimestre: qué significan

Llegamos al tema que más preguntas genera en consulta: los movimientos fetales en el tercer trimestre.

Lo más importante que quiero que te quedes es esto: los movimientos de tu bebé son el reflejo de su bienestar. No hay un número mágico de movimientos que debas contar. Lo que importa es que conozcas el patrón habitual de TU bebé y estés atenta a cambios respecto a ese patrón.

Esta es la recomendación actualizada de la evidencia científica y de los protocolos obstétricos. La antigua regla de ‘cuenta 10 movimientos en 2 horas’ está obsoleta y genera ansiedad innecesaria, porque cada bebé tiene un patrón de actividad completamente diferente (Tveit JV et al., ‘Reduction of late stillbirth with the introduction of fetal movement information and guidelines’, BMC Pregnancy and Childbirth 2009, https://doi.org/10.1186/1471-2393-9-32).

¿Qué tipo de movimientos son normales?

En el tercer trimestre puedes sentir:

¿Cuándo debo consultar?

Consulta con tu matrona o en urgencias si notas una disminución de movimientos respecto a lo que es habitual para tu bebé. No esperes al día siguiente. Los movimientos fetales reducidos pueden ser una señal de compromiso del bienestar fetal que requiere valoración inmediata. Confía en tu instinto: si algo te preocupa, consulta.


La maduración cerebral fetal: el desarrollo más silencioso y más importante

Por encima de todo lo anterior, el desarrollo más extraordinario que ocurre durante el tercer trimestre es el del sistema nervioso central.

Entre las semanas 28 y 40, el cerebro de tu bebé pasa de ser una estructura relativamente lisa a desarrollar los pliegues y surcos (circunvoluciones) que determinan su capacidad cognitiva. La superficie del córtex cerebral aumenta exponencialmente porque necesita caber dentro del cráneo, y lo hace plegándose sobre sí mismo.

Al mismo tiempo, se produce la mielinización: los axones neuronales se recubren de una vaina de mielina que aumenta dramáticamente la velocidad de conducción nerviosa. Este proceso es el que permite que los reflejos del recién nacido sean tan eficientes desde el primer momento (búsqueda, succión, agarre).

El sueño fetal juega un papel fundamental en este proceso. Tu bebé alterna ciclos de sueño activo (sueño REM fetal, con movimientos oculares y actividad cerebral intensa) y sueño tranquilo. Durante el sueño REM fetal es cuando se consolidan los circuitos neurológicos. Por eso los bebés en el útero duermen muchas horas: están construyendo su cerebro mientras descansan.


La posición fetal: girando hacia el parto

A partir de la semana 32-34, la mayoría de los bebés empiezan a buscar la posición cefálica (cabeza abajo) de forma espontánea. No es casualidad: la forma del útero, la distribución del líquido amniótico y la gravedad favorecen esta colocación.

Los giros y movimientos que sientes en estas semanas — a veces muy intensos, casi incómodos — son parte de este proceso de alineación. Alrededor del 96% de los bebés están en presentación cefálica al inicio del parto (SEGO, Protocolo de Versión Cefálica Externa, 2022, https://sego.es/).

Si tu bebé está en presentación de nalgas más allá de la semana 36, habla con tu equipo obstétrico sobre las opciones disponibles, incluida la versión cefálica externa (VCE), una maniobra que realizamos los profesionales para intentar girar al bebé desde fuera. Puedes leer más sobre presentación de nalgas y versión cefálica en [este artículo de mi blog sobre posición fetal].


Qué puedes hacer tú para acompañar este desarrollo

Entender el desarrollo fetal en el tercer trimestre no es solo información fascinante. Es una invitación a conectar con tu bebé de una manera diferente.

Algunas cosas que desde mi experiencia clínica tienen evidencia de beneficio o al menos sentido fisiológico:

  1. Háblale y cantadle: no necesitas preparar nada especial. Tu voz cotidiana es suficiente. Descríbele lo que ves, lo que sientes, lo que estáis haciendo.
  2. Responde a sus movimientos: cuando notes que está activo, pon la mano en la barriga. Ese contacto ya tiene significado para él.
  3. Descansa en decúbito lateral izquierdo: mejora el flujo uteroplacentario y da más espacio al bebé para moverse.
  4. Muévete con él: el caminar y el movimiento suave estimulan el sistema vestibular fetal (el órgano del equilibrio), que también madura durante este trimestre.
  5. Cuida tu nutrición: el tercer trimestre es cuando el bebé acumula hierro, calcio y ácidos grasos esenciales. Una dieta variada y rica en estos nutrientes apoya directamente su desarrollo. Si tienes dudas sobre suplementación, consúltalo con tu matrona.
  6. Presta atención a los movimientos fetales: no para contarlos de forma obsesiva, sino para conocer el patrón de tu bebé. Esa familiaridad es información clínica valiosa.

Lo que me llevo de cada tercer trimestre en consulta

Como matrona que ha acompañado a muchas mujeres en sus embarazos, puedo deciros que el tercer trimestre sigue maravillándome. Cada bebé tiene su carácter dentro del útero: los hay activos de noche, los hay que se mueven con la música, los hay que responden cuando les hablas directamente.

Y esa individualidad que ya existe antes del nacimiento es, para mí, una de las evidencias más hermosas de que el desarrollo fetal en el tercer trimestre no es solo biología. Es el inicio de una personalidad.

Cuando sientas esas patadas, esos giros, ese hipo rítmico dentro de ti… recuerda: no es molestia. Es un bebé que trabaja muy duro para estar listo. Y tú, que lo sostienes, también estás haciendo algo extraordinario.

¿Qué movimiento de tu bebé en el tercer trimestre te ha sorprendido más? Cuéntamelo en los comentarios. Me encanta leer vuestras experiencias.

📚 Bibliografía

Preguntas frecuentes

¿Cuántos movimientos debe hacer mi bebé en el tercer trimestre?

No hay un número fijo que debas contar. Lo importante es que conozcas el patrón habitual de TU bebé y estés atenta a cambios respecto a ese patrón. La antigua regla de ‘cuenta 10 movimientos en 2 horas’ está obsoleta. Si notas una disminución respecto a lo normal para tu bebé, consulta con tu matrona sin esperar.

¿Qué es el hipo fetal y es normal sentirlo tanto?

El hipo fetal son contracciones rítmicas del diafragma de tu bebé, completamente normales y muy frecuentes a partir de la semana 28. Lo sientes como pequeños espasmos regulares en la barriga. Es una señal de que el sistema neurológico de tu bebé está madurando correctamente. No necesitas hacer nada, simplemente disfrutarlo.

¿Mi bebé puede escucharme en el tercer trimestre?

Sí, desde la semana 24-25 el oído de tu bebé está estructuralmente maduro, y durante el tercer trimestre consolida su capacidad auditiva. La evidencia científica demuestra que los recién nacidos reconocen la voz de su madre desde el primer día porque llevan semanas escuchándola. Háblale, cantadle, y también dejad que tu pareja le hable. Ya os están escuchando.

¿Por qué mi bebé se mueve tanto de noche en el tercer trimestre?

Hay varias razones. Durante el día, el movimiento de la madre actúa como una especie de nana que puede adormecer al bebé. Por la noche, cuando estás quieta y relajada, el bebé tiene más espacio para expresar su actividad. Además, los niveles de glucosa tras la cena pueden activarle. Es muy común y no es señal de ningún problema.

¿Qué ocurre si mi bebé sigue de nalgas en la semana 36?

Alrededor del 96% de los bebés se colocan en posición cefálica (cabeza abajo) espontáneamente antes del parto. Si al llegar a la semana 36 tu bebé sigue de nalgas, habla con tu equipo obstétrico sobre la versión cefálica externa (VCE), una maniobra que realizamos los profesionales para intentar girar al bebé desde fuera, y sobre las opciones de parto en función de su posición.

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