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Embarazo semana a semana: guía completa de una matrona

Embarazo semana a semana: guía completa de una matrona

23 Oct 2026 · Embarazo· 20 min de lectura

El embarazo dura 40 semanas y cada etapa trae cambios físicos y emocionales distintos. Te cuento todo lo que necesitas saber desde la consulta.

Embarazo semana a semana: guía completa de una matrona

En consulta recibo cada semana a mujeres que me dicen lo mismo: «Nadie me explicó esto.» A veces con alivio, porque acaban de entender algo que les llevaba días o semanas preocupando. Otras con un punto de frustración, porque esa información tendría que haber llegado antes.

El embarazo es uno de los procesos fisiológicos más complejos y fascinantes del cuerpo humano. Cuarenta semanas en las que prácticamente cada sistema orgánico de la mujer se reorganiza para sostener una nueva vida. Y sin embargo, muchas mujeres llegan al tercer trimestre sin saber qué esperar, convencidas de que las náuseas son una señal de alarma, asustadas por los pródromos o sin entender por qué el bebé ya no se mueve igual que hace tres semanas.

Esa desinformación tiene un coste real. Genera visitas a urgencias que no eran necesarias, pero también hace que algunas mujeres normalicen síntomas que sí merecían atención. La información correcta, en el momento adecuado, es parte del cuidado.

Esta guía recorre el embarazo trimestre a trimestre, con los cambios que puedes esperar, la fisiología detrás de cada uno y los signos que merecen consulta. No es un sustituto de tu seguimiento con matrona o ginecólogo: es el complemento que deberías haber tenido desde el principio.


Primer trimestre del embarazo: semanas 1 a 13

El primer trimestre es, para muchas mujeres, el más duro. Paradójicamente, es también el momento en que menos se nota el embarazo desde fuera, lo que genera una sensación extraña de estar mal sin que nadie lo vea.

La fatiga intensa es uno de los síntomas más comunes y más infravalorados. No es cansancio. Es una fatiga que muchas mujeres describen como no haber dormido en días, incluso después de ocho o nueve horas de sueño. Tiene una explicación fisiológica muy clara: la progesterona, que sube de forma brusca en las primeras semanas, tiene un efecto sedante sobre el sistema nervioso central. A esto se suma el enorme gasto energético que supone la formación de la placenta, que en las primeras semanas todavía no está completamente desarrollada y obliga al organismo a trabajar al máximo.

Las náuseas afectan a entre el 70 y el 80 por ciento de las embarazadas en el primer trimestre, según datos recogidos en revisiones sistemáticas publicadas en el British Journal of General Practice. Pueden aparecer a cualquier hora del día, aunque son más intensas por la mañana porque los niveles de glucosa en sangre están más bajos tras el ayuno nocturno. En la mayoría de los casos mejoran espontáneamente entre las semanas 12 y 14, coincidiendo con la maduración placentaria y la estabilización hormonal. Si las náuseas son tan intensas que impiden comer o beber, hay que consultar: la hiperémesis gravídica requiere valoración y, en algunos casos, tratamiento.

Otros síntomas frecuentes en este trimestre incluyen hipersensibilidad mamaria, micción frecuente, cambios de humor, mayor olfato y, en algunas mujeres, manchado de implantación en las primeras semanas. El manchado leve rosado o marrón en las primeras semanas puede ser normal, pero cualquier sangrado rojo o con dolor debe valorarse.

Desde el punto de vista del desarrollo fetal, el primer trimestre es cuando se forman todos los órganos principales. La semana 8 marca un hito importante: el embrión ya tiene corazón, esbozo de extremidades, cerebro y médula espinal. A partir de la semana 10 se llama feto. El cribado combinado de primer trimestre, que incluye la translucencia nucal ecográfica y la analítica de PAPP-A y beta-hCG, se realiza entre las semanas 11 y 13+6 y es la principal herramienta de cribado de aneuploidías cromosómicas disponible en España.

En consulta veo mucho miedo al primer trimestre, especialmente en mujeres que han tenido abortos previos. Es comprensible. Lo que intento transmitirles es que el seguimiento adecuado y el conocimiento de los signos de alarma reales les permite estar atentas sin vivir en alerta constante. La ansiedad no protege al bebé, pero la información sí que ayuda a saber cuándo actuar.


Segundo trimestre: semanas 14 a 27

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El segundo trimestre suele ser el más llevadera para la mayoría de las mujeres. Las náuseas disminuyen, la energía regresa y la barriga empieza a hacerse visible de una manera que, para muchas, es un alivio: por fin hay algo tangible que confirma que el embarazo existe.

Uno de los momentos más esperados de este trimestre son los primeros movimientos fetales. Las primeras gestantes suelen percibirlos entre las semanas 18 y 22, mientras que las multíparas los sienten antes, a veces desde la semana 16, porque ya conocen la sensación y saben identificarla. Al principio se describen como burbujas, aleteos o pequeños golpecitos. Con el tiempo se vuelven más definidos y tienen un patrón propio.

Aquí quiero detenerme en algo importante que repito constantemente en consulta: los movimientos fetales no se cuentan por un número fijo. No existe una regla de «diez movimientos en dos horas» que aplique igual a todos los bebés. Cada feto tiene su patrón habitual de actividad, influido por sus ciclos de sueño-vigilia, la hora del día y el momento del embarazo. Lo que sí debes hacer es conocer a tu bebé: cuándo suele estar más activo, cuándo duerme, qué lo despierta. Si notas una disminución significativa respecto a lo que es habitual para él, eso sí merece consulta, sin esperar.

La ecografía morfológica, que se realiza entre las semanas 18 y 22, es la exploración más completa del segundo trimestre. Valora la anatomía fetal en detalle, la localización y características de la placenta, la cantidad de líquido amniótico y el crecimiento. Es el momento en que muchas familias descubren el sexo del bebé, aunque la función clínica de la ecografía va mucho más allá.

En cuanto a los síntomas físicos del segundo trimestre, son frecuentes los dolores ligamentosos pélvicos, las molestias en zona lumbar o sacra, la aparición de varices, los calambres nocturnos en las piernas y el estreñimiento. La mayoría tienen solución o al menos estrategias de manejo que marcan la diferencia: posturas, ejercicio adaptado, hidratación, fibra. Si tienes dolor pélvico que interfiere con tu vida diaria, existe la disfunción de la cintura pélvica, que merece atención específica con una fisioterapeuta especializada en suelo pélvico.

Hay un síntoma que genera mucha consulta en urgencias de forma innecesaria: las contracciones de Braxton Hicks. Son contracciones de práctica, irregulares, generalmente indoloras, que pueden aparecer desde el segundo trimestre y se hacen más frecuentes a medida que avanza el embarazo. No son contracciones de parto. Se diferencian porque no tienen ritmo, no aumentan en intensidad ni frecuencia y suelen ceder con el cambio de posición, el reposo o la hidratación. Si aparecen más de diez o quince contracciones al día antes de la semana 37, especialmente si se acompañan de dolor, presión pélvica o cambio de flujo, sí merece una valoración preferente.


Tercer trimestre del embarazo: semanas 28 a 40

El tercer trimestre trae consigo los cambios más visibles y, para muchas mujeres, las molestias más intensas. El bebé ha ganado mucho peso y volumen, y el cuerpo está haciendo un esfuerzo enorme para sostenerse. La fatiga regresa, el sueño se fragmenta, aparecen la acidez, la presión pélvica y la dificultad para respirar profundo.

La presión pélvica en el tercer trimestre es muy frecuente y se debe al descenso progresivo del bebé hacia el canal del parto. Es normal sentir sensación de peso o presión vaginal, especialmente al estar mucho tiempo de pie. Sin embargo, si la presión es intensa y se acompaña de contracciones regulares antes de la semana 37, hay que consultar para descartar amenaza de parto prematuro.

Desde la semana 36, en muchas comunidades autónomas se realiza el cultivo vaginal-anal para detección de estreptococo del grupo B (SGB o estreptococo agalactiae). Este microorganismo coloniza el tracto genital de aproximadamente el 20 al 30 por ciento de las mujeres sin causarles ningún problema, pero puede transmitirse al bebé durante el parto y provocar infecciones neonatales graves. Si el cultivo es positivo, se administra profilaxis antibiótica intraparto. Es una prueba sencilla con un impacto clínico muy relevante.

El masaje perineal es otra de las intervenciones que recomiendo rutinariamente a partir de la semana 34 o 35. La evidencia es consistente: practicado de forma regular en las últimas semanas, reduce la probabilidad de episiotomía y de desgarros perineales de grado tres y cuatro. La revisión Cochrane de Beckmann y Stock, publicada en la Cochrane Database of Systematic Reviews, analizó varios ensayos controlados aleatorizados y encontró beneficio significativo, especialmente en mujeres sin partos vaginales previos. Os dejo un artículo detallado sobre cómo hacerlo correctamente en esta guía del masaje perineal en dianamartinezmatrona.com.

El plan de parto es otro elemento que debería trabajarse en este trimestre, idealmente antes de la semana 36. No es un documento rígido ni una garantía de que el parto irá de una determinada manera. Es una herramienta de comunicación entre la mujer y el equipo que la va a atender, que permite expresar preferencias sobre analgesia, posiciones, piel con piel, lactancia y otros aspectos del cuidado. Puedes leer más sobre cómo redactarlo en este artículo sobre el plan de parto en dianamartinezmatrona.com.


Nutrición y suplementación durante el embarazo

La alimentación en el embarazo no necesita ser perfecta, pero sí informada. Y lo que más veo en consulta no son grandes errores, sino confusión: mujeres que se pasan semanas evitando alimentos que son perfectamente seguros, o que toman suplementos de forma aleatoria sin saber si los necesitan.

El ácido fólico es el suplemento con mayor evidencia en el embarazo. La OMS y la SEGO recomiendan iniciarlo al menos un mes antes de la concepción y continuarlo durante el primer trimestre, porque reduce significativamente el riesgo de defectos del tubo neural. La dosis estándar es de 0,4 mg diarios para mujeres de bajo riesgo, y de 5 mg para mujeres con antecedentes de defectos del tubo neural, diabetes o tratamiento con antiepilépticos.

El yodo es otro suplemento que se recomienda durante todo el embarazo y la lactancia en España, porque la ingesta dietética media no cubre los requerimientos aumentados de este periodo. El hierro se suplementa solo cuando existe ferropenia demostrada o riesgo elevado, no de forma universal, salvo indicación del equipo sanitario.

En cuanto a los alimentos que deben evitarse, la lista es más corta de lo que muchas mujeres creen: carnes crudas o poco hechas, pescados con alto contenido en mercurio (pez espada, atún rojo, tiburón), lácteos no pasteurizados y patés refrigerados no envasados al vacío. El resto de la dieta mediterránea habitual es perfectamente compatible con el embarazo.

El ejercicio moderado está recomendado durante todo el embarazo en ausencia de contraindicaciones. Caminar, nadar, yoga prenatal o pilates adaptado son opciones excelentes. La evidencia publicada en el American Journal of Obstetrics and Gynecology muestra que el ejercicio regular durante el embarazo reduce el riesgo de diabetes gestacional, ganancia ponderal excesiva y depresión perinatal, sin aumentar el riesgo de parto prematuro en embarazos de bajo riesgo.


Signos de alarma en el embarazo que no deben ignorarse

Esta sección me parece una de las más importantes de toda la guía, porque la desinformación en este punto tiene consecuencias reales. He visto mujeres que esperaron demasiado por no saber que lo que sentían merecía atención urgente. Y también he visto mujeres que fueron a urgencias varias noches seguidas por Braxton Hicks, generando un desgaste enorme. La clave es saber distinguir.

Los motivos para ir a urgencias de forma inmediata son los siguientes: sangrado vaginal en cualquier trimestre, ya sea un manchado o abundante; dolor abdominal intenso, continuo o que empeora; contracciones regulares y dolorosas antes de la semana 37; pérdida de líquido por la vagina en forma de chorro o goteo continuo; fiebre de 38 grados o más sin causa clara; dolor de cabeza muy intenso y persistente; dolor de cabeza acompañado de tensión alta, visión borrosa, manchas en la vista o dolor en el epigastrio; disminución de movimientos fetales respecto a lo habitual para ese bebé; dolor intenso en una pierna con hinchazón, calor y enrojecimiento; o picor generalizado intenso en el tercer trimestre, que puede ser señal de colestasis intrahepática.

Quiero detenerme especialmente en la preeclampsia, porque sus síntomas se presentan de forma combinada y muchas veces se subestiman. La preeclampsia es una complicación grave del embarazo caracterizada por tensión arterial elevada a partir de la semana 20 más afectación orgánica. Sus señales de alarma son la cefalea intensa, los cambios visuales (visión borrosa, destellos, moscas volantes), el dolor en la boca del estómago, la hinchazón brusca de manos y cara y la tensión arterial repetidamente por encima de 140/90 mmHg. Si tienes alguno de estos síntomas, no esperes a la próxima visita programada: ve a urgencias.


Pródromos y signos de inicio de parto

Los pródromos son una de las consultas más frecuentes al final del embarazo, y también una de las fuentes de mayor confusión. Muchas mujeres llegan al hospital convencidas de que están de parto y regresan a casa porque el cuello del útero no ha variado. Eso no significa que algo vaya mal, sino que están en la fase previa al parto establecido.

Los pródromos son contracciones irregulares, de duración e intensidad variable, que pueden aparecer días o incluso semanas antes del parto. Son molestas, a veces bastante dolorosas, pero no tienen el patrón rítmico y progresivo del trabajo de parto. Se caracterizan por no aumentar en frecuencia ni en intensidad con el paso del tiempo, y suelen ceder con el reposo o el baño caliente.

El parto establecido, en cambio, tiene un patrón claro: contracciones regulares, dolorosas, que aumentan en frecuencia (cada cinco minutos o menos), duración (más de 45-60 segundos) e intensidad, y que no ceden con el reposo. Cuando ese patrón se mantiene durante una hora, es momento de valorar el traslado al hospital.

La pérdida del tapón mucoso es otro tema que genera mucha alarma innecesaria. El tapón mucoso es una secreción espesa que sella el cuello del útero durante el embarazo. Perderlo no significa que el parto sea inminente, ni que debas ir al hospital por eso solo. Puede perderse días o semanas antes del inicio del parto. Solo merece consulta si se acompaña de sangrado abundante, contracciones regulares, pérdida de líquido u otros síntomas de alarma.

La rotura de la bolsa amniótica, en cambio, sí requiere valoración hospitalaria. Si notas un chorro o goteo continuo de líquido claro o ligeramente amarillento, contacta con tu equipo sanitario y ve al hospital. Si el líquido tiene color verdoso, marrón o mal olor, ve a urgencias de inmediato.


Cuidado emocional y salud mental en el embarazo

El embarazo tiene una dimensión emocional que a menudo queda en segundo plano frente a los aspectos físicos y obstétricos. Y sin embargo, la salud mental perinatal es un factor determinante tanto para el bienestar de la madre como para el desarrollo del bebé.

La ansiedad y la depresión perinatal son mucho más frecuentes de lo que la mayoría de las mujeres creen. Según datos de la OMS, entre el 10 y el 15 por ciento de las mujeres en países de ingresos altos experimentan depresión durante el embarazo o el postparto. (Woody et al., 2017, Journal of affective disorders) En contextos de vulnerabilidad social, esa cifra puede ser mayor. La depresión perinatal no es debilidad ni falta de amor al bebé: es una condición de salud que tiene tratamiento y que mejora con intervención adecuada.

Los síntomas de alerta incluyen tristeza persistente, pérdida de interés en actividades que antes gustaban, dificultad para conectar con el embarazo o con el bebé, irritabilidad intensa, pensamientos repetitivos negativos o dificultad para dormir más allá de lo esperable. Si te identificas con alguno de estos síntomas durante más de dos semanas, cuéntaselo a tu matrona o médico.

En consulta también hablo mucho del miedo al parto, que tiene nombre propio: tocofobia. Puede ser primaria (en mujeres sin partos previos) o secundaria (tras una experiencia de parto traumática). No es exageración ni capricho: es un miedo real que interfiere con la capacidad de prepararse para el parto y que merece atención y acompañamiento. La preparación al parto, cuando está bien hecha y adaptada a cada mujer, tiene un impacto demostrado en la percepción del parto y en la satisfacción con la experiencia. Puedes encontrar más información sobre la preparación integral al parto en el Método MAI® en dianamartinezmatrona.com.


📚 Evidencia científica

La investigación sobre el embarazo y el cuidado perinatal ha avanzado enormemente en las últimas décadas, y eso se refleja en las recomendaciones actuales.

El ejercicio moderado durante el embarazo reduce el riesgo de diabetes gestacional y de ganancia de peso excesiva, según revisiones sistemáticas publicadas en el British Journal of Obstetrics and Gynaecology, que analizaron datos de más de diez mil mujeres en ensayos controlados aleatorizados.

El masaje perineal practicado regularmente desde la semana 34 de embarazo se asocia con una reducción significativa en la tasa de episiotomía y de desgarros perineales graves, especialmente en mujeres sin partos vaginales previos. (Beckmann et al., 2013, The Cochrane database of systematic reviews) La revisión Cochrane de Beckmann y Stock, publicada en la Cochrane Database of Systematic Reviews, es la referencia principal en este campo.

La suplementación con ácido fólico periconcepcional reduce el riesgo de defectos del tubo neural de forma consistente en la literatura científica. (De-Regil et al., 2015, The Cochrane database of systematic reviews) Las guías de la OMS y la SEGO coinciden en la recomendación de iniciar la suplementación al menos cuatro semanas antes de la concepción prevista.

En cuanto a la salud mental perinatal, las recomendaciones de la OMS publicadas en 2022 señalan que la detección sistemática de síntomas de ansiedad y depresión durante el embarazo y el postparto debería integrarse en el seguimiento rutinario de todas las mujeres.


Cómo aprovechar al máximo el seguimiento del embarazo

El embarazo en España tiene un protocolo de seguimiento bien establecido, que incluye visitas con matrona y ginecólogo a lo largo de los tres trimestres, analíticas en momentos clave, cribados ecográficos y pruebas específicas según el riesgo individual. Pero el protocolo no lo es todo.

Lo que más ayuda a las mujeres en consulta, más allá de las pruebas, es la preparación: llegar a cada visita con las preguntas que les rondan la cabeza, conocer los cambios que pueden esperar en las próximas semanas y entender qué resultados son relevantes y cuáles son variantes de la normalidad.

Apunta tus dudas entre visita y visita. No dejes que el momento de la consulta se pase respondiendo solo a las preguntas del protocolo. Tu matrona o ginecólogo está ahí también para aclarar lo que no entiendes, para explicarte los resultados y para ayudarte a tomar decisiones informadas sobre tu embarazo y tu parto.

El embarazo es tuyo. La información es una parte del cuidado que te mereces desde el principio.

Recuerda: este contenido es informativo y educativo. Consulta siempre con tu matrona o ginecólogo/a ante cualquier duda sobre tu situación particular.

📚 Bibliografía

Preguntas frecuentes

¿Cuándo empiezan a notarse los movimientos del bebé en el embarazo?

Las primeras gestantes suelen percibir los movimientos fetales entre las semanas 18 y 22. Las mujeres con partos previos pueden notarlos antes, desde la semana 16, porque ya conocen la sensación. Al principio se sienten como burbujas o aleteos y con el tiempo se vuelven más definidos. Lo importante no es un número concreto de movimientos, sino conocer el patrón habitual de tu bebé.

¿Qué diferencia hay entre los pródromos y el trabajo de parto real?

Los pródromos son contracciones irregulares, de intensidad y duración variable, que pueden aparecer días o semanas antes del parto y que no aumentan de forma progresiva. El trabajo de parto establecido tiene contracciones regulares cada cinco minutos o menos, de más de 45-60 segundos de duración, que van aumentando en intensidad y no ceden con el reposo. Si ese patrón se mantiene durante una hora, es momento de valorar el traslado al hospital.

¿Cuándo debo ir a urgencias durante el embarazo?

Debes ir a urgencias si tienes sangrado vaginal, dolor abdominal intenso, contracciones regulares antes de la semana 37, pérdida de líquido por la vagina, fiebre de 38 grados o más, dolor de cabeza muy intenso, tensión alta con síntomas visuales o dolor en el epigastrio, o si notas una disminución de los movimientos del bebé respecto a lo que es habitual para él. Ante la duda, siempre es mejor consultar.

¿Desde qué semana se recomienda el masaje perineal?

El masaje perineal se recomienda a partir de la semana 34-35 de embarazo, practicado de tres a cuatro veces por semana durante cinco a diez minutos. La evidencia muestra que reduce el riesgo de episiotomía y de desgarros graves, especialmente en mujeres que no han tenido partos vaginales previos. Tu matrona puede enseñarte la técnica correcta.

¿Qué suplementos son obligatorios durante el embarazo?

El ácido fólico es el suplemento con mayor evidencia: se recomienda tomarlo al menos un mes antes de la concepción y durante el primer trimestre para reducir el riesgo de defectos del tubo neural. El yodo se recomienda durante todo el embarazo y la lactancia en España. El hierro se suplementa solo cuando hay ferropenia demostrada. Consulta con tu matrona o médico cuál es la pauta más adecuada para tu caso.

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