En un embarazo que va bien, en España te van a hacer tres ecografías. No cinco, no una cada mes, y no una cada vez que tengas un susto. Tres. Y a casi todas las mujeres que acompaño les sorprende, porque la sensación general es que el embarazo se vigila con pantallas y en realidad se vigila sobre todo con analíticas, tensión, altura uterina y preguntas bien hechas.
Te cuento cuáles son esas tres, en qué semana toca cada una, qué está mirando de verdad la persona que mueve la sonda y —esto es lo que casi nadie te explica— qué cosas no puede decirte una ecografía por mucho que la mires.
Cuántas ecografías se hacen en el embarazo
El seguimiento estándar del embarazo de bajo riesgo en el sistema público español incluye tres ecografías, una por trimestre:
- Primer trimestre: semanas 11+0 a 13+6. Datación, latido, número de bebés y cribado de cromosomopatías.
- Segundo trimestre: semanas 18 a 22 (habitualmente la 20). La morfológica: la revisión anatómica completa.
- Tercer trimestre: semanas 32 a 36. Crecimiento, posición, placenta y líquido amniótico.
Si tu embarazo se complica o hay algún factor de riesgo, te harán más. Eso no es mala señal por sí mismo: es que hay algo concreto que se quiere vigilar de cerca. Y si en la primera visita, sobre la semana 8 o 9, te hacen una ecografía para confirmar que el embarazo está dentro del útero y hay latido, tampoco te alarmes: es frecuente y no cuenta como «una de las tres».
¿Por qué solo tres y no una cada mes?
Porque el número de ecografías no es una cuestión de cariño ni de presupuesto: es una cuestión de para qué sirve cada una. Cada ecografía del protocolo responde a una pregunta clínica que solo se puede responder en esa ventana de semanas. Fuera de esa ventana, la prueba deja de aportar y pasa a generar hallazgos dudosos, repeticiones y angustia.
La revisión Cochrane que reunió 13 ensayos clínicos con 85.265 mujeres encontró exactamente eso: la ecografía precoz aporta beneficios claros y medibles —mejor datación, detección de embarazos múltiples que pasarían desapercibidos, diagnóstico de anomalías mayores— y, curiosamente, reduce la ansiedad materna a corto plazo (RR 0,80; IC 95 % 0,65-0,99). Pero añadir ecografías sin una pregunta detrás no mejoró los resultados del embarazo.
La ecografía del primer trimestre (11-13+6): la que fecha tu embarazo
Esta es la cita que casi todo el mundo llama «la de las 12 semanas». Se hace en una ventana muy estrecha y muy vigilada, entre la semana 11+0 y la 13+6, y no es por capricho: fuera de ese rango, la medida clave que se toma deja de ser válida.
Qué miran exactamente
- La longitud craneocaudal (CRL). Se mide al bebé de la coronilla al culito. Es la medida más fiable que existe para datar un embarazo, y es la que fija tu fecha probable de parto. Si no coincide con tu última regla, manda la ecografía, no la regla.
- El latido y la vitalidad.
- Cuántos bebés hay y, si son varios, la corionicidad: si comparten placenta o no. Este dato solo se puede establecer con fiabilidad en el primer trimestre y condiciona todo el seguimiento posterior. Después es mucho más difícil de determinar.
- La translucencia nucal (TN): una pequeña acumulación de líquido en la nuca del bebé que se mide en milímetros. No es un diagnóstico: es un número que entra en un cálculo.
- Anatomía precoz: cráneo, pared abdominal, vejiga, extremidades, inserción del cordón.
- La localización de la placenta y la presencia del hueso nasal, según el centro.
Las guías de la ISUOG (la sociedad internacional de ecografía en obstetricia y ginecología) detallan qué estructuras deben visualizarse sí o sí en esta exploración y con qué criterios técnicos, para que una eco de 12 semanas signifique lo mismo en Sevilla que en Rotterdam.
El cribado combinado: qué te están dando y qué no
La translucencia nucal se combina con una analítica (PAPP-A y β-hCG libre) y con tu edad para calcular un riesgo de trisomía 21, 18 y 13. El resultado que te dan es una probabilidad del tipo 1 entre 5.000 o 1 entre 180. No es un sí ni un no.
Es la parte que más malentendidos genera en consulta. Un cribado de riesgo alto no significa que tu bebé tenga un síndrome: significa que se te ofrece una prueba adicional (test de ADN fetal en sangre materna o, según el caso, amniocentesis o biopsia corial) para pasar de una probabilidad a una certeza. Y un cribado de riesgo bajo tampoco descarta el 100 % de nada.
Cuánto ve realmente esta ecografía
Aquí tengo un dato que me gusta compartir porque ordena las expectativas. Una revisión Cochrane de 2024 analizó 87 estudios con más de 7 millones de fetos para medir cuánto detecta cada ecografía. El resultado para la del primer trimestre: detecta el 37,5 % de las anomalías estructurales en conjunto, pero sube al 91,3 % cuando se trata de anomalías letales, con una especificidad del 99,9 %.
Traducido: la eco de las 12 semanas es muy buena encontrando lo más grave y muy limitada encontrando lo pequeño. Por eso existe la siguiente. Si quieres el detalle completo de esta cita, lo desarrollo en la guía de la ecografía de las 12 semanas.
La ecografía morfológica (18-22 semanas): la más importante de las tres
Si tuviera que quedarme con una sola, me quedo con esta. Es la revisión anatómica completa del bebé y dura bastante más que las otras: entre 30 y 45 minutos, a veces más si el bebé está colocado de espaldas y hay que esperar a que se mueva.
Se revisan, una por una: cráneo y estructuras cerebrales, cara y labio superior, columna completa, corazón con sus cuatro cámaras y los tractos de salida, pulmones, diafragma, estómago, riñones y vejiga, pared abdominal e inserción del cordón, y las cuatro extremidades con sus huesos largos. Además se mide al bebé, se valora la placenta, el líquido amniótico y, en muchos centros, la longitud cervical y el Doppler de arterias uterinas.
El protocolo actualizado de la ISUOG de 2022 define el listado exacto de planos y estructuras que constituyen una morfológica completa. Cuando en el informe pone «estudio incompleto, se cita para completar», casi siempre significa que el bebé no se puso en la posición necesaria para ver una estructura concreta. No es un hallazgo: es una postura.
La misma revisión Cochrane de 2024 midió el rendimiento del cribado en dos etapas (eco de primer trimestre + morfológica): 83,8 % de sensibilidad para anomalías estructurales, con una especificidad del 99,9 %. Puesto en números que se entienden, sobre una cohorte de 100.000 fetos se identificarían correctamente 1.448 de los 1.776 casos con alguna anomalía estructural.
Ese dato tiene dos caras y las dos son verdad: la morfológica es una prueba excelente, y aproximadamente 1 de cada 5 anomalías no se ve. Nadie puede prometerte un bebé sano con una ecografía. Te lo digo yo antes de que te lo diga la vida. Tienes el desglose completo en la guía de la ecografía de las 20 semanas.
¿Y el sexo del bebé?
Se suele ver bien en esta ecografía, y te lo dirán si preguntas. Pero que quede claro que es un dato secundario: el sexo no es el objetivo de la prueba, y si el bebé está colocado de forma que no se distingue, no se fuerza la exploración por eso.
La ecografía del tercer trimestre (32-36 semanas): crecimiento y posición
La última del protocolo mira cosas muy prácticas de cara al parto:
- El crecimiento: se miden perímetro cefálico, perímetro abdominal y longitud del fémur, y con esas tres medidas se calcula un peso estimado y un percentil.
- La posición: cefálica, podálica o transversa. En la semana 32 aún puede cambiar; en la 36 ya es bastante orientativa.
- La placenta: localización (importante si en la morfológica estaba baja) y aspecto.
- El líquido amniótico.
- Doppler, si hay sospecha de que el bebé crece poco.
Aquí toca una honestidad que no siempre se cuenta. La revisión Cochrane sobre ecografía rutinaria después de las 24 semanas, con 13 ensayos y 34.980 mujeres, concluyó que en población de bajo riesgo no mejora la mortalidad perinatal (RR 1,01; IC 95 % 0,67-1,54), ni la prematuridad, ni las tasas de inducción o de cesárea.
Eso no significa que sobre ni que debas saltártela: significa que su valor está en detectar situaciones concretas —un bebé que crece poco, una placenta previa, una presentación de nalgas— y no en una vigilancia genérica. Es información útil para tomar decisiones, no un sello de garantía.
Lo que una ecografía NO puede decirte
Esta sección es la que más veces me han agradecido, así que va entera y sin rodeos.
- No diagnostica la diabetes gestacional. Circula mucho la idea de que la diabetes del embarazo «se ve en la eco». No se ve. Se diagnostica con una prueba de sangre: el test de O’Sullivan y, si sale alterado, la sobrecarga oral de glucosa. En la ecografía se pueden ver consecuencias de una diabetes mal controlada (un bebé grande, exceso de líquido), pero eso es el efecto, no el diagnóstico.
- No te da el peso exacto del bebé. Da un peso estimado a partir de tres medidas, con un margen de error habitual del 10-15 %. En un bebé de 3.000 g eso son 300-450 g arriba o abajo. Una estimación de «va a ser muy grande» no debería, por sí sola, decidir cómo nace tu bebé.
- No descarta todas las anomalías. Ya has visto el número: alrededor del 84 % con el cribado en dos etapas. Hay anomalías que no tienen traducción ecográfica, y otras que aparecen más tarde.
- No predice cuándo te vas a poner de parto. Ni la longitud del cuello, ni que el bebé esté «muy encajado», ni que la placenta esté «madura» te dicen la fecha. Ninguna de esas cosas es un cronómetro.
- No mide el dolor, ni el bienestar emocional, ni cómo lo estás llevando. Para eso está tu matrona, y ese hueco lo tienes que pedir tú.
Ecografías adicionales: cuándo sí están indicadas
Te van a pautar más de tres ecografías si aparece alguna de estas situaciones: sangrado, embarazo múltiple, sospecha de crecimiento por debajo de lo esperado, placenta previa o baja detectada en la morfológica, diabetes gestacional o pregestacional, hipertensión o preeclampsia, disminución de los movimientos fetales, presentación de nalgas cerca del término, cirugía uterina previa, o un hallazgo concreto que haya que reevaluar.
Que te citen para una ecografía extra suele generar miedo. Intenta quedarte con esto: pregunta siempre qué se va a mirar y para qué. En la mayoría de los casos la respuesta es tranquilizadora y muy concreta, del tipo «queremos confirmar que la placenta ya se ha separado del cuello».
¿Y las ecografías 4D y las «de recuerdo»?
Son otra cosa y conviene no mezclarlas. Muchas familias eligen además una ecografía 4D, cuya finalidad es emocional, no diagnóstica: permite ver la cara del bebé con mucho detalle, normalmente entre las semanas 26 y 32.
Está muy bien si te apetece y puedes permitírtela. Lo que no debe pasar nunca es que sustituya a las del protocolo, ni que un centro no clínico te dé tranquilidad diagnóstica que no está en condiciones de dar. Si en una 4D te dicen «está todo perfecto», eso no es una morfológica.
¿Son seguras las ecografías?
Sí. La ecografía usa ultrasonidos, no radiación ionizante, y lleva más de cuarenta años usándose en embarazo. En la revisión Cochrane de ecografía antes de las 24 semanas, el seguimiento a largo plazo de niños expuestos a ecografías prenatales no mostró daño en su desarrollo físico ni intelectual.
Las guías profesionales aplican el principio ALARA (as low as reasonably achievable): la menor exposición necesaria para obtener la información que se busca. Por eso la recomendación sensata no es evitar ecografías, sino no acumular sesiones largas sin finalidad clínica y que las haga siempre personal cualificado con equipo homologado.
Cómo prepararte para cada ecografía
- La vejiga: en el primer trimestre te pueden pedir que vayas con la vejiga algo llena, porque mejora la ventana acústica. En la morfológica y en la del tercer trimestre no hace falta.
- La ropa: dos piezas. Vas a tener que descubrirte la barriga, y es más cómodo que un vestido.
- Come antes. No hay que ir en ayunas, y un bebé con algo de glucosa encima suele moverse más y colaborar.
- Lleva tus dudas escritas. En la sala se olvidan. Todas.
- Acompañamiento: pregunta la política del centro antes de ir, porque varía mucho de un hospital a otro.
- El gel está frío. Siempre. Lo siento.
Cómo leer tu informe sin agobiarte
Los informes ecográficos están escritos para otro profesional, no para ti, y esa es la razón de la mitad de los sustos. Tres traducciones que doy casi cada semana:
- «Percentil 15» no es lo mismo que «crece poco». El percentil es una posición dentro de una población; lo que preocupa no es un percentil bajo aislado, sino una caída de percentil entre dos ecografías o un Doppler alterado.
- «Placenta grado II-III» describe el aspecto de la placenta, y por sí solo no significa que esté «vieja» ni que el parto sea inminente.
- «No se visualiza correctamente…» casi siempre habla de la posición del bebé o de la ventana acústica, no de que falte una estructura.
Si algo del informe te inquieta, no lo busques en un foro a las tres de la mañana. Pregúntalo. Para eso estamos.
Preguntas frecuentes
Tres en el protocolo del sistema público español: una entre las semanas 11+0 y 13+6, la morfológica entre la 18 y la 22, y una de tercer trimestre entre la 32 y la 36. Se añaden más solo si hay una indicación clínica concreta.
La morfológica de las 18-22 semanas. Es la revisión anatómica completa del bebé y la que más información diagnóstica aporta: combinada con la del primer trimestre alcanza una sensibilidad del 83,8 % para anomalías estructurales, con una especificidad del 99,9 %.
No. La diabetes gestacional se diagnostica con analítica: el test de O’Sullivan y, si está alterado, la sobrecarga oral de glucosa. La ecografía puede mostrar consecuencias de una diabetes mal controlada, como un crecimiento fetal excesivo o exceso de líquido amniótico, pero no es la prueba diagnóstica.
Es una estimación con un margen de error habitual del 10-15 %. En un bebé de unos 3 kilos, eso son entre 300 y 450 gramos de diferencia posible. Sirve para detectar tendencias de crecimiento, no para saber el peso exacto al nacer.
Sí. Usan ultrasonidos, no radiación ionizante. El seguimiento a largo plazo de niños expuestos a ecografías prenatales no ha mostrado daño en su desarrollo físico ni intelectual. Las guías aplican el principio ALARA: la exposición mínima necesaria para obtener la información clínica.
No. El cribado ecográfico en dos etapas detecta alrededor del 84 % de las anomalías estructurales: aproximadamente una de cada cinco no se ve. Una ecografía normal es una noticia muy buena, pero no es una garantía absoluta.
En el sistema público se realizan por indicación clínica, no a demanda. En el ámbito privado puedes hacerlas, pero la evidencia no muestra que añadir ecografías sin una pregunta clínica detrás mejore los resultados del embarazo.
Lo que me gustaría que te llevaras
Las ecografías son una herramienta buenísima y son solo eso: una herramienta. Miden, descartan y orientan. No sustituyen a la información, ni al criterio clínico, ni a que alguien te escuche.
Ve a cada cita sabiendo qué te van a mirar, pregunta lo que no entiendas del informe y no dejes que un número te quite el sueño sin contexto. Si quieres seguir tirando del hilo, tienes la guía del embarazo semana a semana, la preparación al parto y, para después, la guía de posparto y la guía de lactancia.
Y si tienes un informe delante que no sabes leer o una duda que no te cabe en la consulta de cinco minutos, escríbeme. Se aclara casi siempre.
Referencias
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- Buijtendijk MF, Bet BB, Leeflang MM, et al. Diagnostic accuracy of ultrasound screening for fetal structural abnormalities during the first and second trimester of pregnancy in low-risk and unselected populations. Cochrane Database of Systematic Reviews 2024; CD014715. PMID 38721874. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/38721874/
- Bricker L, Medley N, Pratt JJ. Routine ultrasound in late pregnancy (after 24 weeks’ gestation). Cochrane Database of Systematic Reviews 2015; CD001451. PMID 26121659. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/26121659/
- Salomon LJ, Alfirevic Z, Berghella V, et al. ISUOG Practice Guidelines (updated): performance of the routine mid-trimester fetal ultrasound scan. Ultrasound in Obstetrics & Gynecology 2022;59(6):840-856. PMID 35592929. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/35592929/
- Salomon LJ, Alfirevic Z, Bilardo CM, et al. ISUOG practice guidelines: performance of first-trimester fetal ultrasound scan. Ultrasound in Obstetrics & Gynecology 2013;41(1):102-113. PMID 23280739. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/23280739/
- Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO). Control prenatal del embarazo normal. Protocolos asistenciales en obstetricia. https://sego.es/
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