¿Tu bebé no se agarra bien al pecho? ¿Tienes grietas que no se curan por más que corrijas la postura? ¿Las tomas son eternas y tu bebé parece frustrado? Puede que nadie te lo haya mencionado, pero el frenillo lingual es una de las causas más infradiagnosticadas de problemas en la lactancia. Y cuanto antes se identifica, antes se soluciona.
Como matrona con más de 20 años de experiencia, he visto a demasiadas madres sufrir durante semanas con grietas, dolor y un bebé que no engorda, sin que nadie les mire debajo de la lengua. Vamos a ver qué es el frenillo, cómo afecta a la lactancia y qué se puede hacer 💪
¿Qué es el frenillo lingual?
El frenillo lingual es una membrana fina que une la parte inferior de la lengua con el suelo de la boca. Todos tenemos frenillo. El problema aparece cuando es demasiado corto, grueso o rígido y limita el movimiento de la lengua. A esto se le llama anquiloglosia.
¿Cuántos bebés lo tienen? Los estudios hablan de entre un 4% y un 11% de los recién nacidos, aunque probablemente sea más porque muchos casos no se diagnostican.
¿Cómo afecta el frenillo a la lactancia?
Para mamar correctamente, el bebé necesita hacer un movimiento ondulatorio con la lengua: la saca por encima de la encía inferior, abraza el pecho y hace un movimiento de «ordeño» que extrae la leche. Si el frenillo limita este movimiento, el bebé compensa de otras formas — y ahí empiezan los problemas.
Señales en el bebé
- Mal agarre persistente: no abre bien la boca, se resbala del pecho, el agarre es superficial
- Chasquidos al mamar: pierde el vacío y hace ruido al succionar
- Tomas interminables: está 45 minutos o más al pecho y sigue con hambre
- Fatiga al comer: se duerme al pecho rápido porque gasta demasiada energía
- Ganancia de peso insuficiente
- Gases y cólicos excesivos: traga mucho aire al mamar por el mal agarre
- Temblor de mandíbula al intentar agarrarse
- La lengua no sale más allá de las encías o tiene forma de corazón al sacarla
Señales en la madre
- Grietas que no se curan a pesar de corregir postura y agarre
- Dolor intenso durante toda la toma (no solo al inicio)
- Pezones aplastados o deformados tras la toma (como una barra de labios)
- Mastitis recurrentes: por vaciamiento incompleto del pecho
- Sensación de que el bebé «muerde» o pellizca
- Baja producción de leche: si el bebé no extrae bien, el cuerpo produce menos
Si tienes grietas persistentes, te recomiendo leer mi artículo sobre grietas en el pezón, donde explico todas las causas posibles.
Tipos de frenillo: no todos son iguales
No todos los frenillos cortos son iguales ni todos necesitan intervención:
- Frenillo anterior (tipo 1 y 2): visible a simple vista. La lengua se ancla en la punta o cerca de ella. Se ve claramente cuando el bebé llora y no puede elevar la lengua
- Frenillo posterior (tipo 3 y 4): más difícil de diagnosticar porque está más atrás, bajo la mucosa. La lengua puede parecer normal a simple vista pero la movilidad está limitada
Aquí está el problema: muchos profesionales solo identifican los frenillos anteriores (los obvios). Los posteriores se pasan por alto y son los que generan más frustración: «me dicen que todo está bien, pero sigue doliendo».
Por eso es fundamental que la valoración la haga un profesional formado específicamente en frenillos y lactancia. No cualquier pediatra puede diagnosticarlo correctamente, especialmente los posteriores.
¿Cómo se diagnostica?
El diagnóstico se basa en:
- Exploración clínica: el profesional mira y palpa debajo de la lengua del bebé, evalúa la movilidad, la elevación, la lateralización y la extensión
- Valoración funcional: observa una toma de pecho en directo. ¿Cómo se agarra? ¿Hace chasquidos? ¿La madre tiene dolor?
- Herramientas de evaluación: existen escalas validadas como la de Hazelbaker (ATLFF) que puntúan la función y la apariencia del frenillo
¿Quién puede diagnosticarlo? Matronas formadas en lactancia, pediatras especializados, logopedas con formación en neonatos, o cirujanos maxilofaciales pediátricos. Si tu profesional te dice «no tiene nada» pero los síntomas persisten, busca una segunda opinión.
Tratamiento: la frenectomía (frenotomía)
Si el frenillo está afectando a la lactancia y se confirma el diagnóstico, el tratamiento es un pequeño corte llamado frenotomía. Sé que suena aterrador, pero vamos a ver qué implica realmente:
- Es un procedimiento muy rápido: literalmente unos segundos
- En recién nacidos se hace con tijeras estériles, sin anestesia general (la zona tiene pocas terminaciones nerviosas)
- Sangra muy poco: unas gotitas
- El bebé puede mamar inmediatamente después: de hecho, es lo recomendable
- La mejoría puede ser inmediata o tardar unos días mientras el bebé «reaprende» a usar la lengua
Importante: la frenotomía NO es «automática». No todos los frenillos cortos necesitan intervención. Solo se interviene cuando hay repercusión funcional: problemas de lactancia, de alimentación o de habla. Un frenillo corto sin síntomas no se toca.
Después de la frenotomía
- Ejercicios de rehabilitación: te enseñarán ejercicios para hacer con el bebé (elevar la lengua, mover hacia los lados) para evitar que el frenillo se vuelva a adherir
- Seguimiento de lactancia: es fundamental que un profesional de lactancia os acompañe los días posteriores para reconducir el agarre
- Paciencia: algunos bebés mejoran al instante. Otros necesitan días o semanas para «aprender» los nuevos movimientos. Ambas cosas son normales
¿Y si no se trata? Consecuencias más allá de la lactancia
El frenillo no solo afecta a la lactancia. Un frenillo restrictivo no tratado puede tener repercusiones a largo plazo:
- Problemas de alimentación con sólidos: dificultad para mover la comida en la boca, atragantamientos
- Problemas del habla: dificultad con ciertos sonidos (R, L, T, D, N)
- Problemas dentales: la lengua en reposo debería tocar el paladar. Si no llega, el paladar se estrecha (paladar ojival) y hay más riesgo de apiñamiento dental
- Respiración oral: con todas sus consecuencias (ronquidos, apnea, postura alterada)
No quiero asustarte, pero sí quiero que sepas que un diagnóstico a tiempo evita muchos problemas futuros.
Mitos sobre el frenillo lingual
- ❌ «Ya se le estirará»: el frenillo no se estira con el crecimiento. Si es restrictivo, seguirá siéndolo
- ❌ «Si puede sacar la lengua, no tiene frenillo»: los frenillos posteriores permiten sacar la lengua pero limitan la elevación y el movimiento lateral
- ❌ «Es una moda, antes no se cortaban»: históricamente las parteras cortaban frenillos de forma rutinaria. Se dejó de hacer y ahora se ha recuperado porque entendemos su impacto
- ❌ «El corte es muy doloroso»: es mínimamente invasivo y los bebés se calman al mamar inmediatamente después
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