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Qué puede hacer tu pareja durante el parto además de coger la mano

Qué puede hacer tu pareja durante el parto además de coger la mano

11 Jul 2026 · parto· 14 min de lectura

Tu pareja puede ser mucho más que un testigo del parto. Descubre roles concretos, respaldados por evidencia, para que su presencia marque una diferencia real.

Qué puede hacer tu pareja durante el parto además de coger la mano

Hay una imagen muy extendida de la pareja en el paritorio: sentada al lado de la cama, con la mano entrelazada con la de quien está de parto, mirando con cara entre emocionada y asustada. Es una imagen bonita. Pero es solo una pequeña parte de todo lo que puede hacer. La presencia de una persona de confianza durante el parto no es un adorno emocional: es una intervención con efecto clínico demostrado. Y cuando esa persona sabe qué hacer, cómo moverse y cuándo hablar o callar, la diferencia es enorme.

En este artículo quiero contarte, de forma concreta y práctica, qué puede aportar tu pareja en cada fase del parto, qué dice la evidencia sobre el acompañamiento y cómo prepararos juntos para que su presencia sea activa, útil y nutritiva.


Por qué el acompañamiento importa más de lo que parece

Antes de entrar en el detalle de las acciones, necesito que entiendas el marco general. El parto es un proceso fisiológico que responde de manera muy sensible al entorno y al estado emocional de quien lo vive. El estrés activa el eje simpático-adrenal, eleva el cortisol y puede ralentizar la progresión del parto. El acompañamiento cálido y competente hace exactamente lo contrario: favorece la secreción de oxitocina endógena, reduce la percepción del dolor y contribuye a que el parto avance con mayor fluidez.

Esto no es intuición: está documentado en décadas de investigación. Y lo que diferencia a una pareja que «está» de una que «acompaña» es, en gran medida, la preparación previa y la claridad sobre su rol.


Fase 1: El inicio del parto (pródromos y parto latente)

Qué está pasando

El cuello del útero empieza a borrar y dilatar. Las contracciones pueden ser irregulares, no especialmente dolorosas, pero agotadoras emocionalmente porque la persona que da a luz no siempre sabe si «ya es el momento». Esta fase puede durar horas o incluso días.

Qué puede hacer la pareja

Mantener la calma y el ritmo habitual. Uno de los errores más frecuentes es que la pareja entre en modo «alerta total» demasiado pronto. Eso transmite ansiedad. Si la situación no requiere ir al hospital todavía, lo mejor que puede hacer es ayudar a mantener la normalidad: una película, una cena tranquila, caminar juntos.

Estar disponible para lo que necesite. En esta fase no hace falta cronometrar contracciones ni usar aplicaciones de conteo: eso añade tensión y pone el foco en el reloj en lugar de en la persona. Lo verdaderamente útil es preguntarle qué necesita en cada momento y dárselo —un vaso de agua, un cambio de postura, una caricia, silencio o compañía— y encargarse de la logística (avisar a la matrona cuando toque, tener la bolsa preparada) para que ella solo tenga que ocuparse de vivir su parto.

Preparar el entorno. Si habéis hablado de música, aromaterapia, iluminación tenue o cualquier otro elemento que queráis llevar al hospital o que forme parte de vuestro plan de parto, es el momento de organizarlo todo con calma.

Leer el plan de parto juntos. Revisarlo en este momento, cuando hay tiempo y tranquilidad, ayuda a que la pareja lo tenga fresco en la memoria. Es el documento que va a defender, si hace falta, dentro de pocas horas.


Fase 2: El parto activo (de 6 cm en adelante)

Qué está pasando

Las contracciones se vuelven más intensas, más largas y más frecuentes. La persona que da a luz necesita toda su energía y concentración para manejarlas. La capacidad de hablar y razonar disminuye. El dolor es real y requiere estrategias activas.

Esta es la fase donde la pareja puede marcar una diferencia más visible.

El masaje y el tacto

La presión firme en la zona lumbar durante las contracciones es una de las herramientas más valoradas por las personas que han dado a luz. No se trata de acariciar: se trata de aplicar presión sostenida con el talón de la mano o los pulgares en la zona sacra. Muchas personas describen este apoyo como el único alivio posible en determinados momentos.

¿Cómo aprenderlo? En cualquier curso de preparación al parto se dedica tiempo a esto. También es algo que podéis practicar en casa durante el tercer trimestre: es fácil de aprender y no requiere ningún instrumento. Un rodillo de masaje, una pelota de tenis o simplemente las manos son suficientes.

El masaje en hombros, cuello y cuero cabelludo también puede ser muy bien recibido entre contracciones, cuando el cuerpo busca soltarse. Pero atención: durante la contracción, algunos cuerpos rechazan el tacto. La pareja tiene que aprender a preguntar, observar y respetar esas señales sin ofenderse.

El apoyo postural

Muchas personas que dan a luz no saben exactamente qué postura quieren, pero sí saben que quieren cambiar. La pareja puede:

El movimiento activo durante el parto, especialmente el balanceo de caderas, favorece el descenso fetal y puede aliviar el dolor. La pareja puede bailar lentamente con quien está de parto, sostenerla mientras se balancea, o simplemente caminar a su lado por el pasillo si el equipo lo permite.

La respiración guiada

No se trata de dirigir como en una clase de yoga, sino de acompañar. Si la persona que da a luz pierde el ritmo respiratorio en una contracción intensa, la pareja puede respirar en voz alta y marcada para que ella se enganche de forma instintiva a ese ritmo. Es más eficaz que decir «respira» porque no pasa por el filtro del pensamiento consciente.

La voz y las palabras

Lo que se dice (y lo que no se dice) tiene un efecto real. Algunas frases que suelen ayudar:

Lo que suele no ayudar (y a veces irrita profundamente):

La pareja debe prepararse para el hecho de que quien da a luz puede estar en un estado mental muy diferente al habitual: puede pedir cosas contradictorias, rechazar el contacto que antes pedía, o no responder a preguntas. Todo eso es fisiológico. No es rechazo personal.

El papel de observador activo

La pareja puede estar atenta a cosas que el equipo sanitario no siempre detecta de inmediato:

En este último punto, la pareja puede actuar como enlace. No para enfrentarse al equipo, sino para facilitar la comunicación: «Creo que ella está intentando deciros que le molesta la postura del monitor. ¿Podéis valorar si hay otra opción?»


Fase 3: El expulsivo

Qué está pasando

El bebé desciende y la persona que da a luz siente la necesidad de pujar. Puede ser una fase intensa pero relativamente corta, o puede durar bastante más. El equipo estará muy presente en este momento.

Qué puede hacer la pareja

Ocupar tu lugar junto a ella. Aquí quiero ser muy clara: la pareja no estorba. Vosotros sois los protagonistas de este parto, no el personal sanitario, y un buen equipo se amolda en lo posible para haceros sitio siempre que la situación clínica lo permita. La posición de la pareja dependerá de lo que habéis acordado: al lado de la cabeza, sujetando una pierna, detrás sosteniendo los hombros. Coordinaos con el equipo para encontrar juntos la posición más cómoda y útil según cómo evolucione el parto.

Hablar en el momento justo. En el expulsivo, muchas personas que dan a luz están en un estado de concentración máxima. A veces una sola frase de la pareja en el momento adecuado («ya casi está», «lo estás haciendo increíble») tiene un efecto potente. Otras veces el silencio es lo mejor.

Gestionar sus propias emociones. La pareja va a ver cosas que quizás no esperaba. Puede sentir emoción intensa, miedo o incluso mareo. Es completamente normal. Lo importante es que sepa gestionarlo sin que ese estado emocional se convierta en una carga adicional para quien está de parto. Si necesita salir un momento, puede hacerlo sin culpa, comunicándolo al equipo.

El primer contacto. Si está previsto en el plan de parto, la pareja puede participar activamente en el recibimiento del bebé: cortar el cordón (si el equipo y la situación lo permiten), recibir al bebé para ponerlo en el pecho de su madre, o simplemente estar presente en ese primer momento de contacto piel con piel.


Fase 4: El alumbramiento y el posparto inmediato

Qué está pasando

Tras el nacimiento viene la expulsión de la placenta y el inicio del posparto inmediato. Es un momento de gran intensidad emocional, pero también de cierta vulnerabilidad para la persona que ha dado a luz.

Qué puede hacer la pareja

Sostener el espacio emocional. No siempre el nacimiento genera euforia inmediata. A veces hay llanto sin saber muy bien por qué, o una especie de aturdimiento. La pareja puede estar presente sin necesidad de interpretar ni gestionar esas emociones: simplemente acompañar.

Favorecer el contacto piel con piel. Si la madre está siendo atendida, la pareja puede hacer el piel con piel con el recién nacido mientras tanto, algo que también tiene beneficios documentados para la regulación térmica y el vínculo del bebé.

Comunicar al equipo cualquier señal que le preocupe. ¿La persona que ha dado a luz está muy pálida? ¿Se queja de dolor inusual? ¿Parece desorientada? La pareja es un observador privilegiado en ese momento y su percepción puede ser relevante clínicamente.

No olvidarse de comer y beber algo. Sí, esto también es tarea de la pareja. Cuidar de sí misma es parte de poder seguir acompañando.


Cómo prepararos juntos antes del parto

Todo lo que he descrito arriba requiere preparación. No es algo que se improvisa el día D.

El curso de preparación al parto

Un curso de calidad no es solo para quien da a luz. Es una herramienta fundamental para que la pareja entienda qué va a ocurrir, aprenda técnicas concretas y pierda el miedo a lo desconocido. Cuando la pareja sabe qué esperar, puede estar presente de verdad en lugar de estar paralizada por la incertidumbre.

El plan de parto como conversación

El plan de parto no es solo un documento que se entrega al hospital. Es el resultado de una conversación que debéis tener juntos: qué quiere quien va a dar a luz, qué papel quiere que tenga la pareja, qué prefiere que no haga, cómo quiere que se comunique con el equipo. Esa conversación es la que convierte a la pareja en un acompañante realmente informado.

Practicar antes

El masaje lumbar, la respiración acompañada, las posturas de apoyo, la forma de ofrecer soporte físico y calma: todo esto se puede (y se debe) practicar antes. No para que salga perfecto, sino para que sea familiar.


📚 Evidencia científica

La literatura científica sobre el acompañamiento en el parto es sólida y consistente. Estos son algunos de los hallazgos más relevantes:

1. El apoyo continuo reduce intervenciones y mejora resultados La revisión Cochrane de Hodnett et al., que reunió la evidencia de numerosos ensayos clínicos, concluyó que el apoyo continuo durante el parto se asocia a partos más cortos, menor uso de analgesia, menor tasa de cesárea y mayor satisfacción materna. El efecto es mayor cuando el acompañante no forma parte del personal hospitalario, lo que subraya el valor específico de la pareja o doula entrenada. 🔗 Cochrane: Continuous support for women during childbirth

2. La OMS recomienda el acompañamiento como parte del cuidado estándar En sus recomendaciones de 2018 para una experiencia de parto positiva, la Organización Mundial de la Salud incluye explícitamente el apoyo continuo por parte de una persona de confianza como una recomendación con nivel de evidencia fuerte. No es un complemento: es parte del estándar de cuidado. 🔗 OMS: Recomendaciones para los cuidados durante el parto

3. El rol específico de la pareja tiene un efecto diferenciado Una revisión sistemática de Kainz et al. publicada en Midwifery analizó específicamente el papel de la figura paterna/pareja durante el parto. Los hallazgos muestran que cuando la pareja tiene un rol activo y preparado, la experiencia de parto es significativamente más positiva para ambos miembros de la pareja, con implicaciones en el vínculo posterior con el bebé y en la salud mental perinatal. 🔗 PubMed: The father’s role during labor


Un último apunte sobre el perfeccionismo

Hay parejas que, después de leer todo esto, sienten una presión enorme por «hacerlo bien». Quiero ser clara al respecto: no existe una pareja perfecta en el paritorio. Habrá momentos en que no sepan qué hacer, en que se queden en blanco, en que digan algo que no tocaba. Eso es completamente normal y no arruina nada.

Lo que marca la diferencia no es la ejecución impecable de cada técnica. Es la presencia real, la intención genuina de estar ahí y el haber dedicado tiempo antes a prepararse. Con eso es suficiente para que el acompañamiento sea valioso.

Y si en algún momento la pareja siente que necesita más herramientas o más seguridad, ese es exactamente el momento de buscar apoyo profesional: una matrona de referencia, un curso de preparación al parto, o simplemente una consulta donde podáis hablar de vuestros miedos y expectativas antes de que llegue el gran día.


Si estás en ese proceso de preparación y quieres acompañamiento personalizado, estoy aquí para ayudaros a los dos. En mi taller de preparación al parto para parejas trabajamos justo esto: el masaje, las posturas de apoyo, la respiración acompañada y el papel activo de la pareja, para que lleguéis al gran día preparados y con confianza. El parto es un momento de la vida que merece preparación cuidadosa, y ninguna pregunta es demasiado pequeña para que valga la pena hacerla.

Diana Martínez

📚 Bibliografía

Preguntas frecuentes

¿Es recomendable que la pareja esté presente en todos los momentos del parto?

En general sí, pero lo más importante es que la gestante se sienta acompañada y segura; si la pareja necesita salir un momento, puede comunicarlo al equipo para que haya continuidad en el apoyo.

¿Qué pasa si la pareja se marea o se bloquea durante el parto?

Es más habitual de lo que parece; la clave es prepararse antes con un curso de preparación al parto, conocer sus propios límites y comunicarlo al equipo sanitario sin culpa.

¿Puede la pareja hablar con el equipo médico en nombre de la gestante?

Solo si la gestante lo ha indicado expresamente en el plan de parto; de lo contrario, su papel es facilitar la comunicación, no sustituirla.

¿El masaje en el parto requiere formación previa?

No es imprescindible una formación avanzada; con practicar algunas técnicas básicas de presión lumbar y masaje en la espalda durante el embarazo es suficiente para que sean útiles.

¿Influye el apoyo de la pareja en la recuperación postparto?

Sí, la evidencia muestra que una experiencia de parto positiva, favorecida por el apoyo continuo, se asocia a menor riesgo de depresión postparto y mayor satisfacción materna.

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