El momento de los pujos es uno de los que más inquietud genera antes del parto. ¿Sabré cuándo empujar? ¿Me dolerá? ¿Y si lo hago mal? Tranquila. Después de acompañar más de 3.000 partos, te puedo decir que tu cuerpo sabe hacerlo. Solo necesitas entender cómo funciona para confiar en el proceso.
Vamos a ver qué son los pujos, cuál es la diferencia entre pujos dirigidos y espontáneos, cuándo empezar a empujar, qué posiciones te ayudan más y cómo evitar los errores más frecuentes. Con la información correcta, todo cambia.
¿Qué son los pujos en el parto?
Los pujos son contracciones voluntarias que ayudan a expulsar al bebé a través del canal de parto. Se producen en la fase de expulsión del parto, que es una de las fases del parto. Durante este tiempo, tu cuerpo trabaja en conjunto con las contracciones uterinas, y tú juegas un papel activo en el proceso.
La manera en que empujas puede influir en la duración del trabajo de parto, el bienestar del bebé y tu propia experiencia. Por eso vale la pena entenderlo bien.
Tipos de pujos: dirigidos vs espontáneos
Los pujos pueden clasificarse en dos tipos principales: dirigidos y espontáneos. Cada uno tiene sus propias características y beneficios.
Pujos dirigidos
Son aquellos que se realizan bajo la guía de un profesional de la salud. Tu matrona te dice cuándo viene la contracción, cuándo empezar a empujar, cuánto tiempo hacerlo y cuándo parar. Generalmente, se recomienda en situaciones donde:
- Llevas epidural y no sientes claramente el impulso de pujo
- El bebé necesita salir más rápido (por ejemplo, si hay alteraciones en la frecuencia cardíaca)
- Estás muy agotada y necesitas que te guíen
Pujos espontáneos
Son aquellos que surgen de manera natural, cuando tu cuerpo te indica que es el momento de empujar. Este tipo de pujos se basa en la conexión intuitiva entre tu cuerpo y el proceso del parto, permitiendo que tu instinto te guíe. Se ha demostrado que este método puede ser menos agotador y más efectivo en muchas situaciones.
Cuando el bebé desciende y su cabeza presiona el recto, sientes un impulso irresistible de empujar (como cuando tienes ganas de hacer caca, pero más intenso). Ese es el momento.
¿Cuándo empezar a empujar? El timing es clave
Una de las dudas más frecuentes que escucho en partos: «¿Ya tengo que empujar?» La respuesta NO es tan simple como «cuando tengas dilatación completa».
La dilatación completa (10 cm) NO significa automáticamente que debas empezar a empujar. De hecho, empezar a pujar demasiado pronto puede ser agotador e innecesario. Lo ideal es esperar a que se cumplan dos condiciones:
- Dilatación completa (10 cm)
- Sensación de pujo espontáneo — ese impulso irresistible de empujar, como cuando tienes ganas de hacer caca
Cuando la cabeza del bebé desciende y presiona el recto, tu cuerpo envía una señal clara: «ahora es el momento». Es lo que llamamos reflejo de Ferguson. Si tienes dilatación completa pero aún no sientes ganas de empujar, puedes esperar. Se llama «descenso pasivo» y permite que el bebé baje por su cuenta con las contracciones, sin que tú te agotes.
Esto es especialmente útil si llevas epidural, porque puede que no sientas el pujo tan claramente. En ese caso, tu matrona te guiará sobre cuándo es el momento óptimo para empezar.
Señales de que es el momento de empujar:
- Sensación intensa de presión rectal (como si necesitaras defecar)
- Impulso involuntario de hacer fuerza hacia abajo
- Aumento de la presión pélvica con cada contracción
- Ganas irrefrenables de «empujar hacia fuera»
Si empiezas a pujar antes de tiempo, puedes inflamar el cuello del útero, agotarte sin motivo y alargar innecesariamente el expulsivo. Paciencia y escucha a tu cuerpo.
¿Cómo empujar correctamente durante el parto?
Independientemente del tipo de pujos que realices, hay algunas técnicas que pueden ayudarte a empujar de manera más efectiva:
- Escucha a tu cuerpo: Presta atención a las señales que te envía. Si sientes la necesidad de empujar, hazlo en el momento adecuado.
- Encuentra la posición correcta: La posición en la que te encuentres puede influir en la eficacia de tus pujos. Experimenta con diferentes posiciones. Lo importante es que te sientas cómoda.
- Respira profundamente: Antes de empezar a empujar, toma una respiración profunda. Mejor aún: empuja mientras exhalas lentamente (pujo fisiológico), en vez de aguantar la respiración.
- Haz fuerza en el momento adecuado: Si estás en un parto dirigido, sigue las instrucciones de tu matrona. En un parto espontáneo, empuja cuando sientas que es el momento, sin forzar.
- Relaja el periné: Imagina que tu periné se abre como una flor. Suena raro, pero ayuda a evitar desgarros.
Las mejores posiciones para empujar en el parto
Olvídate de la imagen típica de la mujer tumbada boca arriba con las piernas en estribos. Esa NO es la mejor posición para empujar, aunque sea la más cómoda para el profesional.
La posición en la que empujas afecta directamente:
- La velocidad del descenso del bebé
- El ángulo de la pelvis (más o menos espacio)
- La oxigenación del bebé
- El riesgo de desgarros
- Tu energía y comodidad
Posiciones verticales (de pie, sentada, en cuclillas)
✅ Ventajas: La gravedad ayuda al descenso, la pelvis se abre más, el expulsivo suele ser más corto, menos riesgo de sufrimiento fetal.
❌ Inconvenientes: Puede ser más cansado si llevas mucho tiempo de parto. Requiere que te sientas fuerte y apoyada.
Ideal para: Partos sin epidural, mujeres que quieren moverse libremente, cuando el bebé necesita ayuda extra para descender.
Posición de lado (decúbito lateral)
✅ Ventajas: Cómoda si estás agotada, buena oxigenación del bebé, reduce el riesgo de desgarros graves, compatible con epidural.
❌ Inconvenientes: No aprovecha la gravedad tanto como las posiciones verticales.
Ideal para: Cuando necesitas descansar, si el bebé muestra signos de sufrimiento, si tienes epidural.
Cuatro patas (cuadrupedia)
✅ Ventajas: Alivia el dolor de espalda, favorece la rotación del bebé si viene de espaldas, reduce la presión sobre el periné.
❌ Inconvenientes: Puede cansar los brazos y rodillas si el expulsivo es largo.
Ideal para: Bebés que vienen en posición posterior, dolor intenso de espalda durante el parto.
Semisentada (la típica, pero con matices)
Si acabas semisentada (porque es cómodo o porque llevas epidural), asegúrate de que:
- El respaldo esté a 45-60 grados (no totalmente tumbada)
- Tus piernas NO estén en estribos rígidos (mejor apoyapies móviles o sin nada)
- Puedas moverte y cambiar de posición si lo necesitas
Lo importante: prueba diferentes posiciones y quédate con la que te funcione. No hay una «correcta» para todas. Tu cuerpo te dirá cuál es la tuya.
Pujos con epidural: ¿es diferente?
Sí, empujar con epidural tiene sus particularidades. La epidural bloquea las sensaciones de la cintura para abajo, lo que significa que puede que no sientas el impulso de pujo tan claramente (o incluso nada).
¿Qué pasa cuando llevas epidural?
- Es posible que no notes cuándo llega una contracción
- El reflejo de Ferguson (ganas de empujar) puede estar disminuido
- Necesitas que tu matrona te guíe sobre cuándo empujar
- Puede que el expulsivo sea algo más largo (no siempre)
Pero ojo, esto NO significa que la epidural haga imposible un parto vaginal. Miles de mujeres tienen partos vaginales con epidural cada día. Solo requiere un poco más de guía y paciencia.
Estrategias que funcionan con epidural:
- Descenso pasivo: Cuando llegues a dilatación completa, puedes esperar 1-2 horas a que el bebé baje solo con las contracciones, antes de empezar a pujar activamente. Esto reduce el agotamiento.
- Pujos dirigidos: Tu matrona te dirá cuándo viene la contracción y cuándo empujar. Confía en ella.
- Bajar la dosis de epidural: Si lo deseas y es posible, puedes pedir reducir la dosis para recuperar algo de sensibilidad y sentir mejor los pujos.
- Tacto para sentir: Algunas matronas usan un espejo o te invitan a tocarte para que sientas el avance del bebé, lo que ayuda a dirigir los pujos.
Duración del expulsivo con epidural: Puede durar entre 30 minutos y 3 horas (sí, es un rango amplio). Lo importante es que el bebé esté bien y que tú no te agotes. Si el expulsivo se alarga mucho, tu matrona o médico valorarán si necesitas ayuda instrumental (ventosa, fórceps).
Recuerda: la epidural es tu aliada para el dolor, no tu enemiga para el parto. Con la guía adecuada, puedes tener un expulsivo eficaz y un parto vaginal satisfactorio.
Beneficios de los pujos espontáneos
Los pujos espontáneos ofrecen varios beneficios tanto para la madre como para el bebé:
- Menor riesgo de trauma: Al permitir que tu cuerpo empuje de manera natural, se reduce el riesgo de lesiones en el periné y otros tejidos.
- Menor agotamiento: Los pujos espontáneos suelen ser menos agotadores, ya que tu cuerpo trabaja en armonía con las contracciones.
- Mayor conexión con el bebé: Este tipo de pujos te permite estar más en sintonía con tu bebé y con el proceso de nacimiento.
- Mejor oxigenación: Al no aguantar la respiración de forma forzada, tanto tú como el bebé recibís mejor oxígeno.
Errores comunes al empujar (y cómo evitarlos)
Después de haber acompañado más de 3.000 partos, he visto estos errores una y otra vez:
❌ Error 1: Empujar aguantando la respiración (Valsalva prolongada)
El típico «coge aire, aguanta y empuja fuerte durante 10 segundos». Esto puede:
- Reducir la oxigenación del bebé
- Aumentar el riesgo de desgarros
- Agotarte más rápido
✅ Mejor: Pujos cortos y seguidos, respirando entre medias. O bien, empuja mientras exhalas lentamente. Esto se llama «pujo fisiológico» y es más suave para ti y para el bebé.
❌ Error 2: Empujar con la cara y el cuello en vez de con el abdomen
Si después de empujar tienes la cara roja, los ojos inyectados en sangre y dolor de cabeza, estás empujando mal. La fuerza debe ir hacia abajo (abdomen y periné), no hacia arriba (cabeza y cuello).
✅ Mejor: Imagina que empujas como si fueras a hacer caca. Sí, es esa sensación. La fuerza debe ir hacia el recto y el periné, no hacia la cabeza.
❌ Error 3: Tensar el periné en vez de relajarlo
Por miedo o por ansiedad, algunas mujeres tensan el periné justo cuando deberían relajarlo. Resultado: el bebé no avanza o aumenta el riesgo de desgarro.
✅ Mejor: Durante el pujo, relaja conscientemente la zona del periné y el ano. Imagina que se abre como una flor. Suena raro, pero funciona.
❌ Error 4: No descansar entre contracciones
Empujar sin parar, incluso cuando no hay contracción, solo te agota sin sentido.
✅ Mejor: Descansa entre contracciones. Respira, hidrátate, recupera fuerzas. El expulsivo es una carrera de fondo, no un sprint.
La importancia de una buena preparación para el parto
La preparación es clave para afrontar el parto con confianza. Conocer tus opciones y estar informada sobre el proceso puede marcar una gran diferencia en tu experiencia.
Si quieres prepararte a fondo para el momento de los pujos y todo lo que viene después, el Método MAI® incluye una preparación completa al parto donde practicamos respiración, posturas y técnicas de pujo. Así llegas al día del parto sabiendo exactamente qué hacer.
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Preguntas frecuentes sobre los pujos en el parto
¿Cuánto dura la fase de pujos en el parto?
La duración de la fase de expulsión (pujos) varía mucho de una mujer a otra. En un primer parto sin epidural, suele durar entre 30 minutos y 2 horas. Con epidural puede alargarse hasta 3 horas. En partos posteriores (segundo, tercero), el expulsivo suele ser más corto: 10-30 minutos. Lo importante no es el tiempo, sino que el bebé esté bien y que tú no te agotes.
¿Es mejor empujar de forma dirigida o espontánea?
Los pujos espontáneos (siguiendo el impulso natural de tu cuerpo) suelen ser más eficaces, menos agotadores y reducen el riesgo de desgarros graves. Sin embargo, en ciertas situaciones (epidural, bebé que necesita salir rápido, cansancio extremo), los pujos dirigidos por la matrona son necesarios. No hay una opción «mejor» universal: depende de cada parto y cada mujer.
¿Qué posición es mejor para empujar en el parto?
No hay una posición única ideal. Las posiciones verticales (de pie, sentada, en cuclillas) aprovechan la gravedad y suelen acortar el expulsivo. La posición de lado es cómoda y reduce desgarros. Cuatro patas ayuda si el bebé viene de espaldas. Lo mejor es que pruebes diferentes posturas y te quedes con la que te resulte más cómoda y efectiva. La movilidad durante el parto es clave.
¿Puedo evitar los desgarros al empujar?
No se pueden evitar al 100%, pero SÍ se puede reducir el riesgo. Cómo: empujar de forma controlada (no explosiva), respirar mientras empujas en vez de aguantar la respiración, relajar conscientemente el periné, usar posiciones que reduzcan la presión (lado, cuatro patas), y confiar en tu matrona cuando te pida que «jadees» en vez de empujar al final (para que el periné se estire despacio). El masaje perineal durante el embarazo también ayuda.
¿Qué pasa si no siento ganas de empujar?
Es normal si llevas epidural o si el bebé aún no ha descendido lo suficiente. En ese caso, puedes esperar (descenso pasivo) a que el bebé baje con las contracciones, o tu matrona te guiará con pujos dirigidos cuando vea que es el momento. No todas las mujeres sienten ese impulso irresistible de empujar, y eso no significa que algo vaya mal. Confía en el acompañamiento profesional.
Recuerda que cada parto es único, y lo más importante es que te sientas segura y apoyada. Respetar tu proceso y las decisiones que tomes es esencial para vivir una experiencia positiva.
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