¿Sabías que más del 90% de las madres que quieren dar el pecho se encuentran con alguna dificultad durante las primeras semanas? Sí, como lo oyes. Y lo peor no es el problema en sí, sino sentirte sola, sin información clara y con el miedo de que algo va mal.
Como matrona con más de 20 años de experiencia y más de 3.000 partos atendidos, te aseguro una cosa: la mayoría de los problemas de lactancia materna tienen solución. Solo necesitas la información correcta y, muchas veces, un buen acompañamiento profesional.
Voy a contarte los problemas más frecuentes que veo en consulta y cómo resolverlos. Sin dramas, sin culpas, con información real. 💪
Grietas en el pezón: el problema más común (y evitable)
Las grietas son probablemente el motivo de consulta número uno en lactancia. Duelen muchísimo y muchas mamás acaban abandonando la lactancia por ellas. Pero ¿sabes qué? En la inmensa mayoría de los casos, las grietas se producen por un mal agarre del bebé al pecho.
Cuando el bebé se engancha bien, no debería haber dolor ni grietas. Así de claro. Si tienes grietas, lo primero que tenemos que valorar es cómo se coloca tu bebé al pecho.
¿Qué puedes hacer?
- Asegúrate de que tu bebé abre bien la boca y coge una buena porción de areola, no solo el pezón.
- Su barbilla debe estar pegada al pecho y la nariz libre.
- Si duele, retira al bebé metiendo tu dedo meñique en la comisura de su boca y vuelve a intentarlo.
- Aplica unas gotas de tu propia leche sobre la grieta y déjalas secar al aire. La leche materna tiene propiedades cicatrizantes increíbles.
- Evita jabones y productos agresivos en el pezón.
Si las grietas no mejoran en 48-72 horas con un buen agarre, consulta con tu matrona o con una asesora de lactancia certificada IBCLC. A veces hay otras causas, como un frenillo lingual en el bebé, que necesitan valoración profesional. Tengo un artículo muy completo sobre grietas en el pezón donde te lo explico todo en detalle.
Mastitis: más allá de la infección
La mastitis es la inflamación del tejido mamario que puede ir acompañada o no de infección. Muchas mujeres me llegan asustadísimas pensando que tienen que dejar de dar el pecho. No te preocupes: con mastitis se puede y se debe seguir amamantando.
Los síntomas típicos son una zona del pecho roja, caliente, dura y dolorosa, muchas veces acompañada de fiebre y malestar general (como si tuvieras gripe).
¿Qué hacer ante una mastitis?
- Sigue dando el pecho por ese lado. Es lo más importante para resolver la obstrucción.
- Ofrece primero el pecho afectado para que el bebé lo vacíe mejor.
- Aplica calor local antes de la toma (una ducha caliente, por ejemplo) y frío entre tomas para aliviar la inflamación.
- Descansa. Tu cuerpo te está pidiendo parar. Hazle caso.
- Si la fiebre supera los 38,5 ºC o no mejora en 24-48 horas, consulta con tu profesional. Puede que necesites antibiótico compatible con la lactancia.
Te recomiendo leer mi guía completa sobre mastitis para tener toda la información.
Baja producción de leche: el gran mito
En mi experiencia de más de 20 años, la verdadera baja producción de leche es mucho menos frecuente de lo que se cree. La mayoría de mamás que piensan que «no tienen suficiente leche» en realidad producen la cantidad perfecta para su bebé.
El problema es que hay muchas señales que se malinterpretan: el bebé pide pecho muy a menudo, llora después de las tomas, el pecho está blando… Y todo esto es completamente normal.
La regla de oro de la producción de leche es sencilla: el pecho funciona como una fábrica. Cuanta más leche extraes, más leche produces. Cuanta menos extraes, menos produces.
¿Cómo saber si tu bebé está tomando suficiente?
- Hace al menos 6 pañales mojados al día después del tercer día de vida.
- Gana peso de forma adecuada (tu pediatra o matrona lo controlan).
- Tiene buen color, está activo y alerta cuando está despierto.
- Hace deposiciones regulares (especialmente las primeras semanas).
¿Sabías que ningún preparado, infusión o caldo está científicamente demostrado que aumente la producción de leche? Antes de tomar cualquier cosa, consulta su compatibilidad en e-lactancia.org, el santo grial de la lactancia. Si quieres saber más, tengo un artículo sobre cómo aumentar la producción de leche materna con métodos que sí funcionan.
Enganche incorrecto: la raíz de muchos problemas
Si pudiera elegir una sola cosa para mejorar en lactancia, sería el enganche. Un mal agarre está detrás de las grietas, del dolor, de la sensación de poca leche y de muchas frustraciones. Básicamente, es la raíz de casi todos los problemas de lactancia materna.
Señales de un buen enganche:
- La boca del bebé está bien abierta, como un bostezo.
- Los labios están evertidos (hacia fuera), especialmente el inferior.
- Se ve más areola por encima del labio superior que por debajo.
- Las mejillas están redondeadas, no hundidas.
- Oyes tragar al bebé (un sonido suave, rítmico).
- No duele. Este punto es clave.
Si notas que el enganche no va bien, no te frustres. Es una habilidad que tanto tú como tu bebé estáis aprendiendo. Prueba diferentes posiciones (biológica, rugby, acostada) hasta encontrar la que os funcione mejor. Y si necesitas ayuda, pídela. Es para lo que estamos las matronas.
Dolor al amamantar: cuándo es normal y cuándo no
Voy a ser muy clara contigo: dar el pecho no debería doler. Puede haber una sensibilidad inicial los primeros días mientras el pezón se adapta, pero dolor intenso que te hace temer la siguiente toma no es normal.
Las causas más frecuentes de dolor son el mal agarre, las grietas, la ingurgitación, la candidiasis (infección por hongos) o incluso el síndrome de Raynaud del pezón. Cada una tiene su solución específica.
Si te duele dar el pecho, no lo normalices y no te resignes. Busca ayuda profesional porque hay solución. He escrito un artículo específico sobre dolor al amamantar donde te explico todas las causas y soluciones en detalle.
Ingurgitación mamaria: cuando el pecho está a punto de explotar
La ingurgitación es esa sensación de tener los pechos duros como piedras, calientes y muy dolorosos. Es especialmente frecuente entre el segundo y el quinto día tras el parto, cuando se produce la «subida de la leche».
No te preocupes, es temporal. Pero hay que gestionarla bien para que no derive en una mastitis.
¿Qué hacer?
- Amamanta a demanda, sin restricciones de tiempo ni de frecuencia. Cuanto más vacíes el pecho, antes se resuelve.
- Si el pecho está tan duro que el bebé no puede engancharse, extrae un poquito de leche a mano antes de ponerlo al pecho para ablandar la areola.
- Aplica frío entre tomas (hojas de col frías del frigorífico funcionan fenomenal, en serio).
- Evita el uso de sacaleches de forma indiscriminada, porque puede empeorar la ingurgitación al estimular más producción.
Tienes toda la información en mi artículo sobre ingurgitación mamaria.
Huelga de lactancia: cuando el bebé rechaza el pecho
Pocas cosas angustian más a una madre que su bebé rechazando el pecho de repente. Pero necesito que sepas algo importante: un rechazo repentino del pecho no es un destete. Los bebés no se destetan de un día para otro. Lo que ocurre se llama «huelga de lactancia» y tiene causas identificables.
Causas más frecuentes de huelga de lactancia:
- Algún cambio que ha molestado al bebé: otitis, dolor de encías por la dentición, congestión nasal…
- Estrés o cambio importante en la rutina familiar.
- Uso excesivo de biberones o chupetes que han causado confusión.
- Un susto durante la toma (un grito, un mordisco involuntario del bebé y tu reacción).
¿Cómo superar una huelga de lactancia?
- Ofrece el pecho en un ambiente tranquilo, con poca luz y sin distracciones.
- Prueba a ofrecer cuando el bebé está adormilado o recién despierto.
- Mucho piel con piel. Es la mejor herramienta que tienes.
- No fuerces. Ofrece sin presión, con paciencia y mucho contacto.
- Mientras tanto, extrae tu leche para mantener la producción y se la das con vasito o cuchara.
La mayoría de las huelgas de lactancia se resuelven en unos días. No tires la toalla.
Confusión tetina-pezón: ¿mito o realidad?
Muchas mujeres me preguntan si es verdad que dar un biberón puede «confundir» al bebé y hacer que rechace el pecho. La respuesta es: depende del momento y del bebé.
Lo que ocurre es que la mecánica de succión del biberón es diferente a la del pecho. En el biberón, la leche sale con menos esfuerzo. Algunos bebés, especialmente en las primeras semanas cuando la lactancia aún no está bien establecida, pueden preferir el biberón porque les resulta más fácil.
¿Cómo prevenirlo?
- Si necesitas suplementar, especialmente las primeras semanas, valora métodos alternativos al biberón: jeringuilla-dedo, vasito, relactador…
- Si usas biberón, elige tetinas de flujo lento y aplica el método Kassing (biberón en posición horizontal, bebé sentado, pausas frecuentes).
- Intenta que la lactancia esté bien establecida (generalmente unas 4-6 semanas) antes de introducir el biberón si no es estrictamente necesario.
Si quieres saber más sobre cómo combinar pecho y biberón, te recomiendo mi artículo sobre lactancia mixta.
Cuándo pedir ayuda profesional
Muchas mamás esperan demasiado tiempo para pedir ayuda, intentando resolver solas problemas que con el acompañamiento adecuado se solucionan en una o dos sesiones. Mi consejo es claro: pide ayuda cuanto antes.
Consulta con tu matrona o asesora IBCLC si:
- El dolor al amamantar no mejora en 48 horas.
- Tienes grietas que no cicatrizan.
- Tu bebé no gana peso o pierde peso.
- Sospechas de mastitis (fiebre + zona roja y dolorosa).
- Tu bebé rechaza el pecho de forma persistente.
- Sientes que algo «no va bien» aunque no sepas explicar qué.
Puedes consultar con tu matrona del centro de salud, con una asesora IBCLC o, si lo prefieres, puedo ayudarte con una asesoría de lactancia online. A veces solo necesitas que alguien te observe durante una toma y te dé pequeños ajustes que cambian todo.
Los problemas de lactancia tienen solución
Si has llegado hasta aquí, quiero que te quedes con esto: los problemas de lactancia materna son frecuentes, pero la mayoría tienen solución. No estás haciendo nada mal. Tu cuerpo sabe producir leche y tu bebé sabe mamar. A veces solo necesitáis un poco de ayuda para que todo encaje.
No te compares con nadie, ve a tu ritmo, rodéate de profesionales que sepan de lactancia y, sobre todo, confía en ti. Con la información correcta, todo cambia. 🥰
Si quieres prepararte a fondo, mi curso de lactancia materna online te da todas las herramientas para los primeros días y más allá. También te recomiendo mi guía completa de lactancia materna de la A a la Z.
Preguntas frecuentes sobre problemas de lactancia materna
¿Es normal que duela dar el pecho los primeros días?
Puede haber una sensibilidad leve los primeros días, pero el dolor intenso no es normal. Si te duele, revisa el enganche del bebé y consulta con tu matrona si no mejora.
¿Cómo sé si mi bebé está tomando suficiente leche?
Las mejores señales son los pañales mojados (mínimo 6 al día) y la ganancia de peso adecuada. No te guíes por lo blando del pecho ni por la frecuencia de las tomas.
¿Puedo seguir amamantando si tengo mastitis?
Sí, y es lo más recomendable. Seguir dando el pecho ayuda a resolver la obstrucción. La leche sigue siendo segura para tu bebé.
¿El biberón puede hacer que mi bebé rechace el pecho?
En las primeras semanas, cuando la lactancia aún se está estableciendo, algunos bebés pueden mostrar preferencia por el biberón. Si necesitas suplementar, consulta métodos alternativos con tu matrona.
¿Cuándo debo consultar con una profesional de lactancia?
Cuanto antes, mejor. Si el dolor no mejora en 48 horas, si tu bebé no gana peso, si tienes fiebre con una zona roja en el pecho o si simplemente sientes que algo no va bien, pide cita.
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