Por qué preparar el cuerpo para el parto es más importante de lo que te han contado
Hay una conversación que tengo casi cada semana en consulta. Una mujer embarazada, segundo o tercer trimestre, me pregunta qué puede hacer para que el parto vaya bien. Y cuando le hablo de movilidad pélvica, de posiciones, de respiración consciente, me mira con cara de sorpresa. «Nadie me había dicho nada de esto.»
Es uno de los vacíos más grandes que veo en la preparación al parto. No falta información sobre la epidural, ni sobre el plan de parto, ni sobre qué llevar a la maleta. Lo que falta, muchas veces, es lo más básico: trabajar el cuerpo que va a parir.
Y cuando hablo de preparar el cuerpo para el parto, no me refiero a correr maratones ni a hacer yoga tres horas al día. Me refiero a algo mucho más concreto: movilidad pélvica, posiciones que favorecen que el bebé se coloque bien, y aprender a respirar de una forma que te ayude a gestionar las contracciones cuando lleguen.
En este artículo te cuento exactamente qué significa preparar el cuerpo para el parto, cuándo empezar, cómo hacerlo y qué dice la evidencia científica al respecto.
Qué significa realmente preparar el cuerpo para el parto
Cuando hablamos de preparación al parto, solemos pensar en clases teóricas, en conocer el protocolo del hospital o en decidir si quieres epidural. Todo eso tiene su valor. Pero hay una dimensión física que se trabaja poco y que, en mi experiencia como matrona, marca una diferencia real en cómo transcurre el trabajo de parto.
Preparar el cuerpo para el parto implica tres grandes áreas:
- Movilidad pélvica: que la pelvis pueda moverse con libertad, que no esté rígida ni bloqueada, para facilitar el descenso y la rotación del bebé.
- Posiciones favorables: conocer y practicar las posiciones que favorecen el encajamiento y el avance del bebé durante el trabajo de parto.
- Respiración consciente: aprender a usar la respiración como herramienta activa durante las contracciones, en lugar de contenerla o bloquearla por tensión.
Estas tres áreas no son independientes. Se conectan. Una pelvis móvil permite adoptar mejores posiciones. Una respiración consciente reduce la tensión muscular y hace que las posiciones sean más efectivas.
La evidencia respalda este enfoque. Según una revisión de la Cochrane Library (Lawrence A et al., 2013, https://doi.org/10.1002/14651858.CD003934.pub4), las mujeres que adoptan posiciones verticales y se mueven durante el trabajo de parto tienen duraciones más cortas de la fase activa y menor necesidad de oxitocina sintética para estimular las contracciones. No es magia. Es fisiología.
Movilidad pélvica: la gran olvidada de la preparación al parto
La pelvis es la estructura ósea por la que tiene que pasar tu bebé para nacer. Y aunque parezca una estructura rígida, en realidad tiene cierta capacidad de movimiento gracias a las articulaciones sacroilíacas y a la sínfisis del pubis, que durante el embarazo se relajan por efecto de la relaxina.
Trabaj ar la movilidad pélvica durante el embarazo tiene dos objetivos principales:
- Favorecer la colocación óptima del bebé (posición occipito-anterior izquierda, que es la más favorable para el parto).
- Facilitar el descenso y la rotación del bebé durante el trabajo de parto.
Recuerdo a una mamá en mi consulta que llegó a la semana 36 con el bebé en posición posterior (con la espalda del bebé hacia la espalda de ella). Empezamos a trabajar posiciones y movimientos concretos durante tres semanas. En el parto, el bebé giró sin necesidad de intervención. No siempre ocurre, pero la movilidad pélvica activa los mecanismos fisiológicos que lo facilitan.
Ejercicios de movilidad pélvica que puedes practicar
Desde el segundo trimestre, puedes incorporar estos movimientos de forma segura:
- Balanceo de pelvis en pelota de pilates: movimientos circulares y de lado a lado. 10-15 minutos al día.
- Posición a cuatro patas (cuadrupedia): favorece que el bebé se coloque en posición anterior. Puedes balancear la pelvis o simplemente mantenerte en esa posición mientras ves la televisión.
- Sentadillas con apoyo: ayudan a abrir el canal del parto y a fortalecer la musculatura del suelo pélvico de forma funcional.
- Marcha consciente: caminar prestando atención a la amplitud del paso y al movimiento natural de la pelvis.
Lo importante no es la intensidad. Es la regularidad. Diez minutos al día de movilidad pélvica consciente tienen más impacto que una sesión intensa a la semana.
Posiciones durante el trabajo de parto: lo que la evidencia dice
Una de las cosas que más cambia entre un parto bien preparado y uno que no lo está es el conocimiento de las posiciones. Las mujeres que llegan al parto sabiendo qué posiciones pueden adoptar, y por qué, tienen mucho más margen de autonomía.
La evidencia científica es clara en este punto. Según la revisión Cochrane ya citada (Lawrence A et al., 2013), mantenerse en posición vertical (de pie, caminando, en cuclillas, en cuadrupedia) durante la primera fase del trabajo de parto:
- Acorta la duración de la fase activa aproximadamente una hora.
- Reduce el uso de analgesia epidural.
- Reduce la necesidad de estimulación con oxitocina sintética.
- No aumenta los riesgos para la madre ni para el bebé.
Esto no significa que tengas que parir de pie ni que la posición tumbada esté prohibida. Significa que moverse y cambiar de posición durante el trabajo de parto, cuando es posible hacerlo, tiene beneficios reales.
Posiciones que favorecen el progreso del parto
Fase latente y activa temprana (0-6 cm):
- Caminar.
- Pelota de pilates: balanceo circular, mecerse hacia adelante y atrás.
- Cuadrupedia con balanceo pélvico.
- De pie con apoyo en la pared o en la pareja.
Fase activa avanzada (6-10 cm):
- Posición de rodillas con el cuerpo inclinado hacia adelante (sobre la cama, sobre la pelota).
- De lado (posición lateral de Sims): especialmente útil si la epidural limita el movimiento.
- Cuclillas con apoyo: abre el diámetro del estrecho inferior de la pelvis hasta un 30% más.
Expulsivo (empuje):
- Semiincorporada con apoyo.
- Lateral.
- Cuclillas asistida.
- A cuatro patas.
La posición tumbada boca arriba (litotomía) es la menos favorable fisiológicamente porque comprime la vena cava inferior (reduciendo el flujo sanguíneo al útero y al bebé) y va en contra de la gravedad. En algunos contextos clínicos es necesaria, pero no debería ser la posición por defecto.
Respiración consciente: tu herramienta más importante
Cuando llega una contracción intensa, la respuesta instintiva de muchas mujeres es contener la respiración y tensarse. Es completamente comprensible. Pero es exactamente lo contrario de lo que necesita el cuerpo.
La tensión muscular en respuesta al dolor aumenta la percepción del dolor. Es lo que el obstetra Grantly Dick-Read llamó el círculo miedo-tensión-dolor ya en los años 40, y que décadas de investigación en psicología del dolor han confirmado. Cuanto más te tensas, más duele. Cuanto más duele, más te tensas.
La respiración consciente interrumpe ese círculo.
Según una revisión Cochrane (Smith CA et al., 2011, https://doi.org/10.1002/14651858.CD009514), las técnicas de relajación y respiración durante el trabajo de parto reducen significativamente la percepción del dolor y aumentan la satisfacción de las mujeres con su experiencia de parto.
Técnicas de respiración para preparar antes del parto
Respiración abdominal profunda (para la fase latente): Inspira lentamente contando hasta 4, llenando primero el abdomen y luego el pecho. Exhala contando hasta 6, dejando salir el aire con control. Practica en momentos de calma para que el cuerpo lo automatice antes de que lleguen las contracciones.
Respiración en «J» o de empuje fisiológico (para el expulsivo): En lugar del empuje con Valsalva (contener la respiración y empujar con fuerza), el empuje fisiológico consiste en exhalar mientras se empuja, siguiendo la sensación del cuerpo. Reduce la presión sobre el suelo pélvico y disminuye el riesgo de desgarros perineales, según evidencia del Royal College of Midwives (RCM, 2012).
Respiración 4-7-8 (para la gestión de la ansiedad preparto): Inspira 4 segundos, mantén 7 segundos, exhala 8 segundos. Activa el sistema nervioso parasimpático y reduce el cortisol. Útil en las semanas previas al parto y en los momentos de espera durante el trabajo de parto.
El suelo pélvico en la preparación al parto: no solo se trata de Kegel
Hablar de preparación física al parto sin hablar del suelo pélvico sería un error. Pero aquí quiero matizar algo importante que veo que se malinterpreta continuamente.
El suelo pélvico no solo necesita fuerza. Necesita coordinación, flexibilidad y, sobre todo, capacidad de relajarse.
Muchas mujeres llegan al expulsivo con el suelo pélvico hipertónico (en exceso de tensión) porque han hecho solo ejercicios de contracción (Kegel) sin trabajar la relajación. Y un suelo pélvico que no sabe relajarse ofrece más resistencia al descenso del bebé.
La fisioterapeuta especializada en suelo pélvico es la profesional ideal para evaluar tu situación particular y darte pautas individualizadas. No existe un programa único que valga para todas. Según la evidencia disponible (Woodley SJ et al., Cochrane 2020, https://doi.org/10.1002/14651858.CD007471.pub4), el entrenamiento del suelo pélvico durante el embarazo reduce el riesgo de incontinencia urinaria postparto, pero debe incluir tanto contracción como relajación activa.
En mi consulta recomiendo a todas las embarazadas que incluyan al menos una visita con fisioterapeuta de suelo pélvico a partir de la semana 28-30. No para hacer un tratamiento, sino para aprender cómo está su suelo pélvico y qué necesita específicamente.
Cuándo empezar y con quién trabajarlo
Esta es una de las preguntas más frecuentes que me hacen. Y la respuesta es: antes de lo que crees, y con más profesionales de los que imaginas.
¿Cuándo empezar la preparación física al parto?
- Primer trimestre: Si no tienes contraindicaciones, puedes mantener tu actividad física habitual y empezar a familiarizarte con la respiración consciente. Nada intenso, nada de alto impacto.
- Segundo trimestre (a partir de la semana 14-16): Es el momento ideal para empezar la movilidad pélvica, las posiciones y el trabajo de suelo pélvico. El cuerpo está más estable, la energía suele mejorar y hay tiempo suficiente para practicar.
- Tercer trimestre: Continuar con todo lo anterior, añadir preparación perineal (masaje perineal desde la semana 34-35) y practicar específicamente las posiciones del expulsivo.
¿Con quién trabajarlo?
Tu matrona: Es la profesional de referencia para la preparación al parto. Puede orientarte en movilidad, respiración, posiciones y hacer un seguimiento personalizado. Si tienes matrona de atención primaria, aprovéchala. Es un recurso público y gratuito.
Fisioterapeuta especializada en suelo pélvico: Para la valoración y trabajo específico del suelo pélvico. Especialmente recomendable si tienes antecedentes de dolor pélvico, incontinencia previa o simplemente quieres una valoración individualizada.
Curso de preparación al parto: Un buen curso integra todos estos aspectos de forma estructurada. Busca cursos que incluyan práctica corporal (no solo teoría), que estén impartidos por matronas o profesionales sanitarios, y que tengan enfoque en evidencia. En @metodocrea.ia encontrarás una preparación al parto completa, diseñada específicamente para que llegues al parto con el cuerpo y la mente preparados.
El cuerpo activo en el parto: qué significa en la práctica
A veces me preguntan si preparar el cuerpo garantiza un parto sin complicaciones. Y la respuesta honesta es: no. El parto tiene su propia dinámica y pueden surgir situaciones que requieren intervención, con independencia de lo bien preparada que estés.
Pero eso no es lo que busca la preparación física. Lo que busca es que llegues al parto con más recursos, con más autonomía y con más confianza en lo que tu cuerpo puede hacer.
Un cuerpo activo en el parto es aquel que:
- Puede moverse y cambiar de posición cuando lo necesita.
- Sabe reconocer la diferencia entre la tensión útil y la tensión que bloquea.
- Usa la respiración como herramienta, no como reflejo de miedo.
- Confía en sus sensaciones porque las ha practicado antes.
Eso no elimina el dolor. Las contracciones duelen. Pero el dolor que tiene significado, que se entiende, que se acompaña de movimiento y respiración consciente, se gestiona de forma diferente.
Lo que me dicen muchas mujeres después del parto es esto: «Sabía qué estaba pasando en mi cuerpo. Y eso lo cambió todo.»
📚 Evidencia científica sobre la preparación física al parto: resumen
Para que tengas una visión clara, aquí te resumo lo que dice la investigación más relevante:
- Posiciones verticales en el trabajo de parto reducen la duración de la fase activa y el uso de oxitocina (Cochrane, Lawrence et al., 2013).
- Técnicas de respiración y relajación reducen la percepción del dolor y mejoran la satisfacción con la experiencia de parto (Smith et al., 2011).
- Entrenamiento del suelo pélvico durante el embarazo (con trabajo de contracción Y relajación) reduce el riesgo de incontinencia urinaria postparto (Bø et al., BJOG, 2015).
- Masaje perineal prenatal desde la semana 34-35 reduce el riesgo de episiotomía y desgarros de tercer y cuarto grado en primíparas (Cochrane, Beckmann MM et al., 2013, https://doi.org/10.1002/14651858.CD005123.pub3).
- Actividad física regular durante el embarazo (ejercicio moderado, 150 min/semana) está asociada a menor riesgo de diabetes gestacional, preeclampsia y ganancia de peso excesiva, sin aumentar el riesgo de parto prematuro (ACOG Practice Bulletin 2020, https://doi.org/10.1097/AOG.0000000000003772).
La evidencia no dice que la preparación física garantiza un parto sin intervenciones. Dice que mejora los recursos con los que llegas a él.
Qué puedes hacer esta semana si estás en el segundo o tercer trimestre
Si estás leyendo esto y sientes que empezar puede ser abrumador, te propongo algo concreto y sencillo:
Esta semana, elige UNA cosa:
- Dedica 10 minutos al día a movimiento pélvico en pelota de pilates.
- Practica 5 minutos de respiración abdominal profunda antes de dormir.
- Pide cita con tu matrona para hablar de preparación física.
- Busca una fisioterapeuta de suelo pélvico en tu zona para una valoración.
No hace falta hacer todo a la vez. El cuerpo aprende por repetición, no por intensidad.
Y si quieres una preparación estructurada, que integre cuerpo, mente y evidencia científica, te espero en @metodocrea.ia, donde acompaño a las embarazadas en este proceso de principio a fin.
Conclusión: preparar el cuerpo es preparar la experiencia
Preparar el cuerpo para el parto no es un lujo ni algo reservado para mujeres con mucho tiempo libre. Es una forma de cuidado que cualquier embarazada puede incorporar, desde el segundo trimestre, con pequeñas dosis de práctica regular.
Movilidad pélvica, posiciones, respiración consciente, trabajo de suelo pélvico. Cuatro herramientas que la evidencia respalda y que en mi experiencia como matrona marcan una diferencia real en cómo las mujeres viven su parto.
El cuerpo que llega activo al parto no es el que menos siente. Es el que sabe qué hacer con lo que siente.
¿Tú estás trabajando la preparación física? ¿Tienes dudas sobre por dónde empezar? Cuéntame en los comentarios. Leo cada mensaje.
Recuerda: este contenido es informativo. Consulta siempre con tu matrona o ginecólogo/a ante cualquier duda sobre tu situación particular.
📚 Bibliografía
- Lawrence A, Lewis L, Hofmeyr GJ, Styles C. Maternal positions and mobility during first stage labour. Cochrane Database Syst Rev. 2013;(8):CD003934. https://doi.org/10.1002/14651858.CD003934.pub4
- Smith CA, Levett KM, Collins CT, Crowther CA. Relaxation techniques for pain management in labour. Cochrane Database Syst Rev. 2011;(12):CD009514. https://doi.org/10.1002/14651858.CD009514
- Bø K, Haakstad LAH, Voldner N. Do pregnant women exercise their pelvic floor muscles? Int Urogynecol J. 2007;18(7):733–736. Véase también revisión Cochrane: Woodley SJ et al. 2020. https://doi.org/10.1002/14651858.CD007471.pub4
- Beckmann MM, Stock OM. Antenatal perineal massage for reducing perineal trauma. Cochrane Database Syst Rev. 2013;(4):CD005123. https://doi.org/10.1002/14651858.CD005123.pub3
- ACOG Practice Bulletin No. 804. Physical Activity and Exercise During Pregnancy and the Postpartum Period. Obstet Gynecol. 2020;135(4):e178–e188. https://doi.org/10.1097/AOG.0000000000003772
- Dick-Read G. Childbirth Without Fear: The Principles and Practice of Natural Childbirth. 1942. Reimpreso Pinter & Martin, 2013. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/?term=fear+tension+pain+labor+Dick-Read
Preguntas frecuentes
¿Cuándo debo empezar a preparar mi cuerpo para el parto?
El segundo trimestre, a partir de la semana 14-16, es el momento ideal para empezar. El primer trimestre puedes mantener actividad moderada, pero es en el segundo cuando se recomienda iniciar trabajo de movilidad pélvica, posiciones y respiración consciente. Cuanto antes empieces, más tiempo tiene el cuerpo para aprender y automatizar estas herramientas.
¿Qué ejercicios de movilidad pélvica son seguros durante el embarazo?
Los más recomendados son los movimientos circulares y de lado a lado sobre pelota de pilates, la posición a cuatro patas con balanceo pélvico, las sentadillas con apoyo y la marcha consciente. Son ejercicios de baja intensidad que favorecen la colocación óptima del bebé y la apertura del canal del parto. Consulta con tu matrona antes de empezar si tienes alguna complicación o placenta previa.
¿Preparar el cuerpo para el parto garantiza un parto sin intervenciones?
No, y es importante ser honestas en esto. La preparación física no elimina la posibilidad de que surjan situaciones que requieran intervención médica. Lo que sí hace es llegar al parto con más recursos: un cuerpo más móvil, una respiración más consciente y más confianza en lo que el cuerpo puede hacer. La evidencia muestra que mejora la experiencia y puede acortar la duración del trabajo de parto, pero el parto tiene su propia dinámica.
¿Necesito ir a clases de preparación al parto o puedo hacerlo sola?
Puedes empezar sola con ejercicios básicos de movilidad y respiración, pero un curso de preparación al parto o el acompañamiento de tu matrona marca una diferencia real. La supervisión profesional permite adaptar los ejercicios a tu situación particular, corregir posturas y resolver dudas. Una visita con fisioterapeuta de suelo pélvico también es muy recomendable desde la semana 28-30.
¿La respiración durante el parto realmente ayuda a gestionar el dolor?
Sí, y la evidencia científica lo respalda. Las técnicas de respiración y relajación durante el trabajo de parto reducen la percepción del dolor y aumentan la satisfacción con la experiencia, según una revisión de la Cochrane Library. El mecanismo es claro: la tensión muscular amplifica el dolor, y la respiración consciente interrumpe ese ciclo. Por eso es fundamental practicarla antes del parto, no intentar aprenderla cuando ya están las contracciones.
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