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Dolor de ligamento redondo en el embarazo: qué es, por qué aparece y cómo aliviarlo

Dolor de ligamento redondo en el embarazo: qué es, por qué aparece y cómo aliviarlo

12 Ago 2026 · Embarazo· 14 min de lectura

Dolor de ligamento redondo en el embarazo: qué es, por qué aparece y cómo aliviarlo

Hay una punzada que muchas embarazadas describen de la misma manera: un calambre repentino en la ingle, o a veces en los dos lados a la vez, que aparece al levantarse de la cama, al estornudar o al darse la vuelta demasiado rápido. Dura unos segundos, desaparece y deja una pregunta flotando en el aire: ¿es normal esto? En la mayoría de los casos, la respuesta es sí. Se trata del dolor de ligamento redondo, una de las molestias más frecuentes del segundo trimestre y, aunque no entraña riesgo para la madre ni para el bebé, puede resultar bastante incómoda si no sabes manejarla.

En este artículo te explico qué es exactamente este ligamento, por qué se comporta así durante el embarazo y qué estrategias tienen respaldo científico para aliviar la molestia. Como siempre, también te cuento cuándo sí conviene consultar, porque no todo dolor en esa zona tiene la misma explicación.


¿Qué es el ligamento redondo y cuál es su función?

El ligamento redondo del útero —ligamentum teres uteri en terminología anatómica— es una banda de tejido fibroso y muscular liso que nace en cada uno de los cuernos uterinos (los ángulos superiores del útero) y se dirige hacia delante y hacia abajo, atravesando el canal inguinal, hasta anclarse en los labios mayores. En la práctica, son dos ligamentos, uno a cada lado.

Su función principal es contribuir a mantener el útero en anteversión (inclinado ligeramente hacia adelante), aunque en realidad los ligamentos redondos tienen una capacidad de sujeción limitada comparada con otros estructuras pélvicas. Lo que sí tienen es una gran capacidad de elongación: están diseñados para estirarse conforme el útero crece.

Fuera del embarazo, estos ligamentos miden aproximadamente 10-12 centímetros. Al final de la gestación, pueden llegar a triplicar su longitud. Ese proceso de elongación, sometido a tensiones mecánicas constantes y a los cambios hormonales del embarazo, es la raíz de todas las molestias que vamos a analizar.


¿Por qué el dolor aparece principalmente en el segundo trimestre?

La pregunta que más me hacen en consulta es precisamente ésta: «Estoy de 18 semanas y de repente me duele ahí, ¿por qué justo ahora?»

La explicación tiene varias capas:

1. El crecimiento uterino se acelera. Durante el primer trimestre, el útero permanece relativamente protegido dentro de la pelvis ósea. A partir de la semana 12-14 empieza a ascender hacia el abdomen, y entre las semanas 16 y 20 ese crecimiento es especialmente rápido. Los ligamentos redondos se ven sometidos a una tracción mecánica mayor y más sostenida.

2. La relaxina actúa sobre el tejido conectivo. Esta hormona, cuya producción aumenta significativamente durante el embarazo, ablanda el tejido conectivo para preparar el cuerpo para el parto. Aunque beneficiosa en su conjunto, también hace que estructuras como los ligamentos sean más susceptibles a los microtraumatismos por tracción.

3. El centro de gravedad cambia. El peso adicional en la parte anterior del abdomen altera la mecánica de la pelvis y la zona lumbar, lo que modifica la tensión basal sobre los ligamentos.

4. Los movimientos bruscos generan tracción súbita. A diferencia de una elongación progresiva y continua, los movimientos repentinos —levantarse rápido, toser, estornudar, reír fuerte, cambiar de posición al dormir— generan una tracción brusca sobre el ligamento, que responde con una contracción refleja de sus fibras musculares lisas. Esa contracción es lo que sentimos como punzada.

El dolor suele ser más frecuente en el lado derecho, probablemente porque el útero tiene una ligera tendencia a rotar en esa dirección durante el embarazo, pero puede afectar a ambos lados simultáneamente o alternarse.


¿Cómo se siente exactamente? Descripción clínica

Reconocer el dolor de ligamento redondo tiene mucho valor porque evita alarmas innecesarias y permite actuar de manera adecuada. Sus características habituales son:

Si el dolor tiene características distintas —es continuo, progresivo, se acompaña de fiebre, sangrado, flujo anómalo, dificultad para orinar o signos de contracción uterina rítmica— es fundamental consultar de inmediato con tu matrona o tu ginecóloga/o, porque pueden indicar otras causas que requieren valoración urgente.


Señales de alarma: cuándo este dolor NO es del ligamento redondo

Parte de mi trabajo como matrona es precisamente ayudarte a distinguir lo fisiológico de lo que requiere atención. El dolor de ligamento redondo puede confundirse con:

Ante cualquier duda, consulta. Siempre es mejor descartar que ignorar.


Estrategias con evidencia para aliviar el dolor de ligamento redondo

Aquí viene la parte que más se agradece en consulta: qué puedes hacer realmente. Las estrategias que te propongo a continuación están respaldadas por la evidencia disponible o son recomendaciones de organismos de referencia. No todas tienen el mismo nivel de evidencia, y te lo señalaré con honestidad.

Anticiparse al movimiento

Es la medida más sencilla y más efectiva. Antes de levantarte de la cama, sentarte en el sofá, estornudar o toser, flexiona ligeramente las caderas y las rodillas. Esto reduce la tracción brusca sobre el ligamento. Levantarse en bloque, rotando el cuerpo hacia un lado y apoyándote en el brazo antes de incorporarte, también ayuda considerablemente.

Cuando vayas a estornudar o toser, inclínate ligeramente hacia delante y lleva las manos a la ingle —este gesto instintivo en realidad tiene lógica biomecánica: reduce la tracción al acercar los puntos de inserción del ligamento.

Calor local

La aplicación de calor moderado en la zona inguinal durante 10-15 minutos puede aliviar el espasmo muscular de las fibras lisas del ligamento. Usa una bolsa de agua caliente (no hirviendo) o una almohadilla térmica con un paño protector entre la piel y la fuente de calor. Evita el calor excesivo sobre el abdomen.

Soporte abdominal: cinturón o faja de embarazo

Los cinturones de soporte abdominal y pélvico reducen la tensión mecánica sobre los ligamentos al redistribuir el peso del útero. La revisión Cochrane de Liddle y Pennick (2015) sobre intervenciones para el dolor lumbar y pélvico en el embarazo encontró que los soportes específicos para embarazo pueden reducir el dolor pélvico de origen mecánico. No todos los modelos son iguales: busca uno diseñado específicamente para el embarazo y consulta con tu matrona para asegurarte de que lo colocas correctamente.

Ejercicio adaptado y fisioterapia obstétrica

El reposo total no está indicado. Lo que sí está indicado es adaptar la actividad física. La fisioterapia obstétrica ofrece ejercicios para fortalecer la musculatura del suelo pélvico y de la faja abdominal profunda (especialmente el transverso del abdomen), lo que mejora la estabilización pélvica y reduce la sobrecarga sobre los ligamentos.

La natación y los ejercicios acuáticos son especialmente bien tolerados porque el agua descarga el peso sobre las articulaciones y los ligamentos. El yoga prenatal adaptado también ha mostrado beneficios para el bienestar musculoesquelético durante el embarazo.

Postura al dormir

Dormir de lado (preferiblemente izquierdo a partir del tercer trimestre) con una almohada entre las rodillas ayuda a mantener la alineación de la pelvis y reduce la tensión asimétrica sobre los ligamentos. Las almohadas de embarazo en forma de C o de cuerpo completo pueden ser una inversión que merece la pena.

Analgesia: ¿cuándo y cuál?

En los episodios de dolor agudo punzante, el paracetamol a las dosis habituales (500-1000 mg, sin superar los 4 g en 24 horas) es el analgésico de primera línea considerado seguro en el embarazo, siempre bajo prescripción o indicación de tu profesional sanitario. Los antiinflamatorios no esteroideos (ibuprofeno, naproxeno) están contraindicados en el segundo y tercer trimestre por sus efectos sobre la circulación fetal y el cierre del ductus arterioso.

Dicho esto, el dolor de ligamento redondo rara vez requiere analgesia farmacológica; las medidas posturales y el calor suelen ser suficientes.


📚 Evidencia científica

Aunque el dolor de ligamento redondo es una entidad clínica muy frecuente, los estudios específicos sobre él son escasos, en parte porque se considera una molestia fisiológica y en parte porque se engloba frecuentemente dentro de los estudios sobre dolor pélvico gestacional en general. Aquí están los hallazgos más relevantes:

1. Dolor pélvico gestacional: prevalencia e impacto. La revisión de Katonis et al. (2011), publicada en Hippokratia, estima que entre el 45 y el 76 % de las mujeres embarazadas experimentan algún tipo de dolor lumbar o pélvico durante la gestación, y que el dolor de origen ligamentoso es una de las causas mecánicas más frecuentes, especialmente en el segundo trimestre. El artículo resalta la importancia de la evaluación clínica para distinguir las causas benignas de las que requieren intervención. 🔗 https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3306025/

2. Eficacia de los soportes pélvicos y la fisioterapia. La revisión Cochrane de Liddle y Pennick (2015), «Interventions for preventing and treating low-back and pelvic pain during pregnancy», analizó 34 ensayos controlados aleatorizados con más de 5.000 participantes. Sus conclusiones apuntan a que el ejercicio específico, los cinturones de soporte y la fisioterapia especializada reducen el dolor pélvico gestacional de manera estadísticamente significativa respecto a la atención habitual sin intervención, aunque reconocen que la calidad de la evidencia es moderada y que se necesitan más estudios con muestras mayores. 🔗 https://www.cochranelibrary.com/cdsr/doi/10.1002/14651858.CD001139.pub4/full

3. Recomendaciones de la OMS sobre atención prenatal. Las recomendaciones de la OMS (2016) sobre atención prenatal para una experiencia positiva del embarazo incluyen la actividad física regular como parte de los cuidados estándar para mujeres con embarazos sin complicaciones, y destacan la importancia de la educación prenatal para que las mujeres reconozcan las molestias fisiológicas normales y sepan cuándo consultar. Este enfoque informado y centrado en la persona está en la base de todo lo que hacemos en la consulta de matrona. 🔗 https://www.who.int/publications/i/item/9789241549912


Preguntas frecuentes sobre el dolor de ligamento redondo

¿El dolor de ligamento redondo puede aparecer antes del segundo trimestre? Es menos frecuente, pero algunas mujeres lo notan a partir de la semana 10-12, cuando el útero empieza a crecer más allá de la pelvis. Si aparece muy pronto, vale la pena comentarlo con tu matrona para descartar otras causas.

¿Cómo sé si el dolor que siento es del ligamento redondo y no de otra causa? El dolor de ligamento redondo suele ser agudo, breve, localizado en uno o ambos lados de la ingle y se desencadena claramente con movimientos bruscos. Cede rápido con el reposo. Si el dolor es persistente, progresivo, muy intenso o se acompaña de otros síntomas (fiebre, sangrado, dificultad para orinar), no esperes: consulta con tu matrona o acude a urgencias para una valoración adecuada.

¿El dolor de ligamento redondo puede hacerle daño al bebé? No. Es una molestia mecánica del propio tejido materno —los ligamentos que sostienen el útero— y no afecta en absoluto al bienestar ni al desarrollo del bebé. El útero, la placenta y el líquido amniótico protegen perfectamente al feto de estas tensiones ligamentosas.

¿Cuánto tiempo dura normalmente este dolor? Cada episodio individual suele durar de unos segundos a pocos minutos. Como molestia recurrente puede acompañarte desde el segundo trimestre hasta el final del embarazo, con épocas de más y de menos intensidad. La buena noticia es que desaparece por completo tras el parto, cuando el útero vuelve a su tamaño habitual y cesa la tensión sobre los ligamentos.

¿Debo dejar de hacer ejercicio si tengo dolor de ligamento redondo? No necesariamente. Dejar de moverte puede en realidad empeorar la tensión muscular y ligamentosa. Lo que sí conviene es adaptar la intensidad y el tipo de ejercicio, calentar bien antes de comenzar, evitar los cambios bruscos de posición durante la actividad, y usar soporte abdominal si lo necesitas. Consulta con tu matrona o con una fisioterapeuta obstétrica para que te orienten sobre qué tipo de ejercicio es el más adecuado para tu momento del embarazo.


Cuida tu cuerpo con información, no con miedo

El dolor de ligamento redondo es uno de esos recordatorios físicos de que tu cuerpo está haciendo algo extraordinario: adaptarse continuamente para acoger y sostener una vida nueva. No es una señal de que algo va mal. Es la respuesta de un tejido que se estira, crece y trabaja sin pausa.

Conocer qué está pasando en tu cuerpo —y por qué— marca una diferencia enorme en cómo vives esas molestias. Cuando entiendes el mecanismo, el miedo cede y puedes actuar: anticipar el movimiento, aplicar calor, pedir apoyo a una fisioterapeuta, dormir con más comodidad.

Si tienes dudas sobre si lo que sientes es el ligamento redondo u otra cosa, o si la molestia te está condicionando el día a día, no lo gestiones sola. Tu matrona está precisamente para eso: acompañarte en cada etapa del embarazo con información basada en evidencia y una escucha real.

¿Estás experimentando este tipo de dolor? Cuéntame en los comentarios cómo te está afectando y qué estrategias te han funcionado mejor. Tu experiencia puede ayudar a otras mujeres que estén pasando por lo mismo.


Este artículo ha sido redactado por Diana Martínez, matrona, con fines exclusivamente informativos. No sustituye la consulta individualizada con tu profesional sanitario de referencia.

📚 Bibliografía

Preguntas frecuentes

¿El dolor de ligamento redondo puede aparecer antes del segundo trimestre?

Es menos frecuente, pero algunas mujeres lo notan a partir de la semana 10-12, cuando el útero empieza a crecer más allá de la pelvis.

¿Cómo sé si el dolor que siento es del ligamento redondo y no de otra causa?

El dolor de ligamento redondo suele ser agudo, breve, localizado en uno o ambos lados de la ingle y se desencadena con movimientos bruscos; si es persistente, intenso o se acompaña de otros síntomas, consulta a tu matrona.

¿El dolor de ligamento redondo puede hacerle daño al bebé?

No, es una molestia mecánica del propio tejido materno y no afecta en absoluto al bienestar ni al desarrollo del bebé.

¿Cuánto tiempo dura normalmente este dolor?

Cada episodio suele durar de unos segundos a pocos minutos; como molestia recurrente puede acompañarte desde el segundo trimestre hasta el final del embarazo, aunque mejora tras el parto.

¿Debo dejar de hacer ejercicio si tengo dolor de ligamento redondo?

No necesariamente; adaptar la intensidad, calentar bien, evitar cambios bruscos de posición y usar soporte abdominal suele ser suficiente para continuar activa de forma segura.

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