Muchas mujeres me preguntan si de verdad merece la pena hacer el masaje perineal durante el embarazo. Y mi respuesta siempre es la misma: sí, absolutamente sí. Como matrona con más de 20 años de experiencia, he acompañado miles de partos y puedo decirte que las mujeres que lo practican tienen menos desgarros y menos episiotomías. No es magia — es evidencia científica.
El periné es ese conjunto de músculos que rodea la vagina y el ano. Durante el parto, esa zona tiene que estirarse muchísimo para que el bebé pueda nacer. El masaje perineal prepara esos tejidos para que sean más elásticos y flexibles, reduciendo el riesgo de que se rompan de manera traumática.
¿Por qué funciona el masaje perineal? La ciencia lo avala
Los estudios son bastante claros en esto. Una revisión Cochrane — la más rigurosa que existe en medicina — demostró que el masaje perineal realizado a partir de la semana 35 reduce significativamente el riesgo de desgarro de tercer y cuarto grado y la necesidad de episiotomía, especialmente en mujeres que van a dar a luz por primera vez.
Pero lo que más valoro yo, después de ver tantos partos, es que el masaje también te ayuda a conocer tu cuerpo. Muchas mujeres llegan al parto sin haber tocado nunca esa zona de su cuerpo con intención de cuidarla. El masaje rompe ese tabú y te conecta con lo que va a pasar.
¿Cuándo empezar y con qué frecuencia?
Lo ideal es comenzar a partir de la semana 34-36 de embarazo. Antes no tiene mucho sentido porque el tejido no está preparado hormonalmente para responder bien al estiramiento.
La frecuencia recomendada es 3-4 veces por semana, aunque si puedes hacerlo a diario, mejor. Con 5-10 minutos por sesión es suficiente. No se trata de cantidad, sino de constancia.
¿Quién puede hacerlo?
Puedes hacerlo tú misma o pedirle a tu pareja que te ayude. Muchas mujeres prefieren que lo haga su pareja porque con la barriga al final del embarazo cuesta trabajo llegar. Ambas opciones son igual de válidas.
Lo que necesitas para el masaje perineal
- Aceite para el masaje: El aceite de almendras dulces o el aceite de oliva virgen extra van genial. También puedes usar aceite específico de periné (hay marcas que lo comercializan para esto). Evita los aceites esenciales sin diluir y las cremas con perfume — pueden irritar la mucosa.
- Uñas cortadas y manos limpias: Esto es imprescindible. Nada de uñas largas en esa zona.
- Una postura cómoda: Semirecostada con una almohada bajo la espalda, o de pie con un pie apoyado en la bañera o en una silla.
- Intimidad y tranquilidad: No lo hagas con prisa. Crea un momento de calma para ti.
Cómo hacer el masaje perineal paso a paso
Voy a explicarte la técnica de manera clara y directa, porque es importante que lo hagas bien para que funcione:
Paso 1: Preparación
Vacía la vejiga antes de empezar. Lávate las manos con agua y jabón, asegúrate de tener las uñas cortas. Pon un poco de aceite en los pulgares (si lo haces sola) o en los dedos índice y corazón (si lo hace tu pareja).
Paso 2: La postura
Colócate semirecostada, con las piernas dobladas y los pies apoyados. Si puedes, pon una almohada bajo la cadera para que la zona esté más accesible. Respira despacio y relájate.
Paso 3: La técnica
Introduce los pulgares (o los dedos de tu pareja) dentro de la vagina, aproximadamente 3-4 centímetros de profundidad. Luego:
- Ejerce una presión suave hacia abajo (en dirección al ano) hasta que sientas un ligero hormigueo o tensión. No debe doler — si duele, reduces la presión.
- Mantén esa presión durante 1-2 minutos, respirando profundamente y dejando que los tejidos se relajen.
- A continuación, realiza movimientos en «U» o semicirculares, arrastrando los dedos de un lado a otro del arco vaginal, manteniendo siempre esa presión hacia abajo.
- Repite el movimiento durante 5-10 minutos en total.
Paso 4: El exterior
También puedes masajear la zona exterior del periné — la piel entre la vagina y el ano — con movimientos circulares suaves con el aceite. Esto ablanda esa zona específica que suele ser la más propensa a desgarrarse.
Sensaciones normales (y cuándo parar)
Es completamente normal que al principio sientas:
- Tensión o presión en la zona
- Ligero ardor o hormigueo
- Incomodidad (especialmente las primeras veces)
Con las semanas, esas sensaciones irán disminuyendo porque el tejido se irá volviendo más elástico. Eso es exactamente lo que buscamos.
Para el masaje y consulta a tu matrona si:
- Sientes dolor intenso
- Aparece sangrado
- Tienes una infección vaginal activa
- Tienes placenta previa
- Tu embarazo tiene alguna complicación que requiera reposo pélvico
¿Y si soy primípara o ya he tenido hijos?
La evidencia muestra que el masaje perineal es especialmente útil para mujeres primíparas (las que van a dar a luz por primera vez), donde el riesgo de desgarro es mayor. En mujeres que ya han parido antes, los tejidos suelen tener más memoria de elasticidad, pero el masaje sigue siendo beneficioso.
¿Sabías que en mujeres que ya tienen cicatriz de episiotomía anterior, el masaje ayuda especialmente a ablandar esa zona de tejido cicatricial? Es uno de los beneficios menos conocidos.
Combinando el masaje perineal con otros preparativos
El masaje perineal funciona mejor cuando lo combinas con:
- Ejercicios de Kegel: Fortalecen el suelo pélvico y te dan más control durante el expulsivo.
- Técnicas de respiración: Aprender a respirar en el pujo para que el periné se relaje en lugar de tensarse.
- Educación maternal: Conocer las diferentes posiciones de parto que favorecen la integridad perineal.
En mis clases de preparación al parto siempre dedico tiempo a enseñar tanto la técnica del masaje como las estrategias respiratorias para el expulsivo. Porque el periné es una zona que merece toda nuestra atención y cuidado.
La realidad del periné en el parto: lo que no te cuentan
Con más de 20 años atendiendo partos, quiero desmitificar algo: el desgarro no siempre es evitable, y no siempre es algo terrible. Un desgarro pequeño (de primer o segundo grado) que se produzca de manera natural suele cicatrizar mejor y con menos secuelas que una episiotomía bien dada.
Lo que queremos evitar son los desgarros de tercer y cuarto grado (los que llegan al esfínter anal), que sí pueden tener consecuencias más serias. Y ahí es donde el masaje perineal marca la diferencia.
También es importante que sepas que una buena posición durante el expulsivo, una matrona que sepa proteger el periné con sus manos y unos pujos controlados hacen tanto (o más) que semanas de masaje. El masaje es una herramienta, no una garantía.
Preguntas frecuentes sobre el masaje perineal
¿Es normal que al principio no pueda relajarme?
Totalmente. Muchas mujeres tienen mucha tensión refleja en esa zona al principio. Con la práctica, aprenderás a identificar esa tensión y a soltarla conscientemente. Ese aprendizaje es en sí mismo muy valioso para el momento del parto.
¿Puede hacerse con la regla o con flujo?
En el embarazo no hay regla, así que ese no es el problema. Si tienes más flujo de lo habitual o notas que el flujo huele diferente, consúltamelo antes de seguir con el masaje — podría indicar una infección que conviene tratar primero.
¿Lo siente el bebé?
No, el bebé no nota el masaje. Está protegido dentro del útero y el masaje solo afecta a los tejidos externos. Puedes hacerlo con total tranquilidad.
¿Qué aceite es mejor: almendras, oliva u otro?
Los tres funcionan bien. El aceite de almendras dulces es el que más se recomienda porque es muy suave y tiene buena deslizabilidad. El aceite de oliva también va genial — de hecho, muchas matronas lo recomendamos porque lo tienes en casa y es totalmente natural. Evita los aceites minerales (como la vaselina) y los productos con perfumes artificiales.
¿Tienes dudas sobre el masaje perineal o quieres aprender la técnica en persona? En mis consultas y clases de preparación al parto enseño esta técnica de manera personalizada, adaptada a cada mujer. Escríbeme y hablamos — estoy aquí para acompañarte en este camino tan importante.
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