Preparar la lactancia durante el embarazo: lo que nadie te cuenta hasta que ya es tarde
Cada semana, en consulta, escucho la misma frase: «Diana, la lactancia ya la aprenderé cuando tenga al bebé en brazos.» Y lo entiendo perfectamente. Cuando estás embarazada, entre las ecografías, los preparativos del cuarto del bebé y los cambios en tu cuerpo, añadir un tema más a la lista parece demasiado. Pero hay una cosa que he aprendido como matrona: las mujeres que llegan al parto con información real sobre lactancia viven esos primeros días de una forma completamente diferente. No más fácil necesariamente, pero sí más segura. Y esa seguridad lo cambia todo.
En este artículo quiero contarte por qué preparar la lactancia materna durante el embarazo importa, qué puedes aprender ahora con calma que no podrás asimilar bien con el bebé llorando a las tres de la mañana, y qué dice la evidencia científica sobre todo esto. Sin promesas vacías, sin romanticismos. Solo información real de matrona.
Por qué la lactancia materna empieza en el embarazo, no en el parto
Esto es lo primero que sorprende a casi todas las mujeres cuando se lo explico: tu cuerpo lleva meses produciendo calostro antes de que nazca tu bebé. Según la fisiología de la lactancia, la producción de calostro puede comenzar ya entre la semana 16 y la semana 20 de gestación, impulsada por los cambios hormonales del embarazo, especialmente el aumento de la prolactina.
El calostro es esa primera leche densa, amarillenta o transparente, rica en inmunoglobulinas, factores de crecimiento y células inmunitarias. Algunas mujeres notan pequeñas gotas en el pezón durante el tercer trimestre; otras no perciben nada, y ambas situaciones son completamente normales. La ausencia de goteo no indica problema alguno en la producción futura.
Saber esto desde el embarazo tiene un efecto muy concreto: cuando a los tres o cuatro días del nacimiento el pecho se pone tenso y parece que «sube la leche», ya sabes que no es algo mágico que ocurre de repente, sino la continuación de un proceso que empezó meses atrás. Y ese conocimiento previo reduce la ansiedad de forma significativa.
Un estudio publicado en The Lancet (Victora CG et al., 2016, https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/26869575/) señala que la preparación prenatal para la lactancia se asocia con tasas más altas de inicio y mantenimiento de la lactancia materna exclusiva. La información no garantiza el éxito, pero sí construye la base.
Qué ocurre en la primera hora tras el nacimiento: la hora de oro
Hay una ventana de tiempo tras el parto que tiene un impacto enorme en cómo arranca la lactancia. Se llama la «hora de oro» o contacto piel con piel inmediato, y la Organización Mundial de la Salud la recomienda para todos los recién nacidos sanos independientemente del tipo de parto (OMS, Recomendaciones sobre el cuidado durante el parto, 2018, https://www.who.int/publications/i/item/9789241550215).
Durante ese tiempo, el bebé, colocado sobre el pecho desnudo de la madre, activa sus reflejos de búsqueda y succión. Si nadie interfiere y simplemente se le da tiempo, muchos bebés encuentran el pecho solos y realizan la primera toma de forma espontánea. Este proceso tiene efectos fisiológicos muy concretos:
- Regula la temperatura, la glucemia y la frecuencia cardiaca del recién nacido
- Favorece la colonización bacteriana del bebé con la microbiota materna
- Estimula la liberación de oxitocina en la madre, lo que facilita el alumbramiento y el inicio de la producción láctea
- Establece el primer vínculo emocional en un momento de máxima receptividad
Lo que me encuentro en consulta con frecuencia es que muchas mujeres no saben que pueden pedir el piel con piel incluso en una cesárea. Si tu situación clínica y la del bebé lo permiten, es algo que puedes incluir en tu plan de parto. Saber esto antes, haberlo conversado con tu matrona o con tu equipo sanitario, hace que en el momento del nacimiento puedas defenderlo con conocimiento de causa.
El agarre: la clave que nadie te enseña hasta que ya duele
Las grietas en el pezón son una de las causas más frecuentes de abandono precoz de la lactancia. Y en la inmensa mayoría de los casos, la raíz del problema es la misma: un agarre inadecuado. El bebé no coge suficiente tejido mamario, comprime el pezón en lugar de la areola y, con cada toma, produce una microlesión que se acumula y acaba siendo dolorosa o incluso sangrante.
La buena noticia es que el agarre es una habilidad que se puede aprender antes del parto. No para practicarla, evidentemente, sino para tener el modelo mental correcto desde el primer momento.
Un buen agarre se reconoce por:
- La boca del bebé está muy abierta, como si bostezara
- Los labios están evertidos hacia fuera, no metidos hacia dentro
- La barbilla toca el pecho de la madre
- Se ve más areola por encima del labio superior que por debajo
- La toma no duele (puede haber molestia leve los primeros días, pero no dolor agudo)
Cuando una mamá llega a mi consulta con una grieta profunda a los cuatro días del parto, lo primero que hago es evaluar el agarre. Y cuando le corrijo la posición, muchas veces me dice: «Ojalá me hubieran enseñado esto antes.» Pues bien, ahora te lo estoy enseñando a ti, antes.
El Comité de Lactancia Materna de la AEPED recoge en sus documentos de consenso que la formación prenatal sobre técnica de lactancia reduce significativamente la incidencia de problemas en las primeras semanas (AEPED, Lactancia Materna: guía para profesionales, https://www.aeped.es/comite-nutricion-y-lactancia-materna).
El «bajón de la leche» a los tres días: desmontando el mito más dañino
Si tuviera que elegir la creencia errónea que más lactancias ha cortado, sería esta: «A los tres días me quedé sin leche.» Lo escucho constantemente. Y no es verdad. Lo que ocurre a los tres, cuatro o cinco días postparto es exactamente lo contrario.
Tras el nacimiento y la expulsión de la placenta, los niveles de progesterona caen bruscamente. Esa caída hormonal es la señal que el cuerpo necesita para que la prolactina tome el mando y se produzca la «subida de leche» o, más correctamente, la transición del calostro a la leche de transición y posteriormente a la leche madura.
Este proceso tiene efectos físicos muy visibles: el pecho se hincha, se endurece, puede estar caliente y sensible. Algunas mujeres desarrollan una ingurgitación mamaria importante. Y lo que ocurre entonces es que el bebé, que hasta ese momento tomaba calostro en pequeñas cantidades, de repente tiene que adaptarse a un flujo mayor. Puede mostrarse inquieto, pedir el pecho constantemente, parecer que nunca se queda satisfecho.
Eso no es señal de poca leche. Es el período de calibración entre la producción y la demanda, y puede durar entre 24 y 72 horas. El pecho funciona como una fábrica que ajusta su producción según el pedido: cuanto más vacías el pecho, más produce. Cuanto menos, menos.
Conocer esto de antemano, durante el embarazo, puede ser la diferencia entre aguantar ese momento con confianza o interpretarlo como un fracaso y recurrir al suplemento innecesariamente.
La revisión de The Lancet liderada por Victora y colaboradores (2016, https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/26869575/) documenta que la percepción de «poca leche» es la razón más frecuentemente citada para el abandono de la lactancia exclusiva, y que en la mayoría de los casos esa percepción no se corresponde con una producción realmente insuficiente.
Qué señales indican que la lactancia va bien en los primeros días
Una de las cosas que más angustia genera en los primeros días es no poder ver cuánta leche toma el bebé. Con el biberón puedes medir; con el pecho, no. Por eso es fundamental tener unos indicadores claros de que todo va correctamente.
Señales de que tu bebé está tomando suficiente:
- Pañales mojados: a partir del tercer o cuarto día, al menos 6 pañales mojados en 24 horas
- Deposiciones: las primeras heces (meconio) son negras y alquitranadas; entre el día 3 y 5 transicionan a verde y luego a amarillo mostaza, que es la deposición típica del bebé amamantado
- Recuperación del peso: los bebés pierden un 5-10% del peso al nacer; es normal y esperado. Deben recuperarlo hacia el día 10-14
- Comportamiento: un bebé que mama bien se muestra tranquilo entre tomas, tiene buen tono muscular y periodos de vigilia activa
- Tú escuchas deglución: durante la toma, puedes escuchar o notar que el bebé traga
En mi consulta, cuando una mamá aprende estas señales durante el embarazo y llega a la revisión del día 4 o 5 con el cuaderno donde ha anotado los pañales, siempre le digo lo mismo: «Llevas días siendo tu propia matrona.» Y es verdad.
La preparación prenatal para la lactancia: qué dice la evidencia
Existen revisiones sistemáticas que evalúan el impacto de los programas de educación prenatal sobre la lactancia. Los resultados son consistentes: la preparación prenatal aumenta las tasas de inicio de la lactancia materna y prolonga su duración, especialmente cuando incluye información práctica sobre técnica, resolución de problemas y apoyo emocional.
Una revisión sistemática Cochrane (Lumbiganon P et al., 2016, Cochrane Database of Systematic Reviews, https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/27922724/) concluye que las intervenciones de apoyo a la lactancia, especialmente las iniciadas en el período prenatal, reducen el cese de la lactancia exclusiva en las primeras semanas de vida.
La IHAN (Iniciativa para la Humanización de la Asistencia al Nacimiento y la Lactancia), respaldada por la OMS y UNICEF, incluye entre sus diez pasos para una lactancia exitosa la formación prenatal de las futuras madres (IHAN España, https://www.ihan.es/). Los hospitales y centros de salud acreditados por IHAN están obligados a ofrecer esta formación como parte de la atención prenatal.
Esto tiene implicaciones prácticas muy concretas para ti: no tienes que esperar a que alguien te forme en el hospital. Puedes buscar esa formación durante el embarazo, en tu centro de salud, en cursos de preparación al parto que incluyan un módulo de lactancia o con recursos de calidad contrastada.
Puedes consultar también el artículo de este blog sobre [el plan de parto: cómo incluir tus preferencias de lactancia] y el artículo sobre [los primeros días con tu recién nacido: qué esperar de verdad] para complementar esta información.
Preparación física: ¿hay algo que hacer en el pecho durante el embarazo?
Esta es una pregunta que recibo mucho, y la respuesta es más sencilla de lo que parece. No necesitas hacer nada especial en el pecho durante el embarazo para que la lactancia funcione. Los preparativos «físicos» que se recomendaban antiguamente, como frotar el pezón con una toalla o intentar extraer calostro manualmente de forma rutinaria, no tienen evidencia que los respalde y en algunos casos pueden ser contraproducentes.
Lo que sí puedes hacer si tu matrona o ginecóloga lo indica en casos específicos es la extracción prenatal de calostro a partir de la semana 36-37 en situaciones como diabetes gestacional, embarazo múltiple o indicios de que el bebé puede necesitar suplementación neonatal. Esta práctica, cuando está indicada, permite tener calostro almacenado para los primeros momentos si fuera necesario. Pero siempre bajo supervisión profesional.
En cuanto a los pezones planos o invertidos, que es otra preocupación frecuente: la evidencia actual no respalda el uso de conchas o dispositivos durante el embarazo para «sacarlos». Lo que sí funciona es una buena técnica de agarre en el momento de la lactancia, con el apoyo de una matrona especializada en lactancia si fuera necesario.
Cómo prepararte para la lactancia durante el embarazo: guía práctica
Preparar la lactancia no significa obsesionarse con el tema durante nueve meses. Significa dedicar unas horas, en el momento adecuado del embarazo, a adquirir información de calidad. Aquí tienes una hoja de ruta:
Primer trimestre: No hay nada urgente. Disfruta del embarazo y deja que tu cuerpo se adapte.
Segundo trimestre: Empieza a leer sobre lactancia con calma. Libros como «Somos la Leche» de Alba Padró o los recursos de la AEPED son un buen punto de partida. Habla con tu matrona sobre tus expectativas y dudas.
Tercer trimestre (a partir de la semana 28-30):
- Asiste a un taller de preparación a la lactancia si tu centro de salud o matrona lo ofrece
- Aprende a reconocer un buen agarre (hay vídeos de calidad en canales de matronas y IBCLC españolas)
- Habla con tu pareja o acompañante: el apoyo en los primeros días es fundamental
- Prepara tu plan de parto incluyendo tus preferencias de lactancia (piel con piel, primera toma, no suplementos sin indicación médica)
- Identifica recursos de apoyo en tu entorno (grupos de lactancia, matronas en tu centro de salud)
Semana 36-37 en adelante: Habla con tu matrona sobre la extracción prenatal de calostro si hay alguna indicación médica. Prepara tu espacio para amamantar en casa: cojín de lactancia, ropa cómoda, agua cerca.
El apoyo de la pareja o acompañante en la lactancia
Esto no suele estar en los libros de preparación al parto, pero en mi experiencia es uno de los factores más determinantes para que la lactancia funcione: el papel de la persona que acompaña a la madre en los primeros días.
La persona que acompaña no amamanta, pero puede hacer muchísimo. Puede encargarse de que la madre esté hidratada y alimentada durante las tomas (una madre que da el pecho necesita entre 400 y 500 calorías extra al día). Puede gestionar las visitas y proteger ese espacio íntimo de aprendizaje. Puede ser quien, a las tres de la mañana, diga «llevas solo cuatro días, está yendo fenomenal, sigues adelante» en lugar de sugerir un biberón «para que descanses».
Recuerdo a una mamá que vino a consulta a los seis días del parto con una grieta importante y pensando en dejar la lactancia. Cuando le pregunté cómo estaba durmiendo, cuánto estaba comiendo, si tenía ayuda en casa, el panorama fue claro: estaba sola la mayor parte del tiempo, con visitas constantes y sin nadie que le protegiera ese espacio. El problema no era la lactancia. Era el contexto.
Hacer partícipe a tu pareja o acompañante de la preparación prenatal, que venga a los talleres, que lea contigo, que entienda qué va a pasar en esos primeros días, es una de las inversiones más rentables que puedes hacer para la lactancia.
Cuándo pedir ayuda y a quién
Prepararse durante el embarazo no significa que no vayas a necesitar ayuda después. La lactancia, incluso con toda la información del mundo, puede presentar dificultades. Saber cuándo y a quién pedir ayuda es parte de la preparación.
Pide ayuda a tu matrona o a una consultora de lactancia (IBCLC) si:
- El dolor durante la toma no mejora después de los primeros tres o cuatro días
- El pezón aparece deformado al final de la toma (en forma de pintalabios)
- El bebé no recupera el peso al nacer hacia el día 14
- Tienes fiebre, el pecho está muy enrojecido y muy doloroso en una zona localizada (posible mastitis)
- Sientes que algo no va bien, aunque no sepas exactamente qué
En España, la atención a la lactancia materna es parte de la cartera de servicios de la matrona en los centros de salud. No tienes que ir a una consulta privada para recibir apoyo de calidad. Llama a tu matrona de Atención Primaria.
También existen grupos de apoyo a la lactancia, muchos de ellos gratuitos, gestionados por asociaciones de madres o matronas en todo el país. Identificar el que tienes más cerca antes de que nazca el bebé es otro paso de preparación que vale mucho.
Si quieres una preparación integral que incluya lactancia, parto y postparto desde el embarazo, en @metodocrea.ia encontrarás el Método MAI® de Diana con todo el acompañamiento que necesitas.
Conclusión: llegar informada no garantiza nada, pero cambia todo
No voy a prometerte que prepararte durante el embarazo hará que la lactancia sea perfecta o que no tendrás ningún problema. La lactancia es un proceso biológico complejo, influenciado por muchos factores, y a veces hay dificultades que aparecen independientemente de la preparación.
Lo que sí te puedo decir, como matrona que ha acompañado a muchas familias en este camino, es que la mujer que llega informada tarda menos en pedir ayuda cuando la necesita, interpreta mejor lo que le está pasando y tiene más recursos para tomar decisiones conscientes.
Preparar la lactancia durante el embarazo es un regalo que te haces a ti misma. No para que todo salga como en los libros, sino para que, pase lo que pase, tengas las herramientas para gestionarlo desde el conocimiento y no desde el miedo.
¿Estás preparando la lactancia durante tu embarazo? ¿Tienes dudas sobre por dónde empezar? Cuéntamelo en los comentarios, estaré encantada de orientarte.
📚 Bibliografía
- Victora CG, Bahl R, Barros AJ, et al. Breastfeeding in the 21st century: epidemiology, mechanisms, and lifelong effect. Lancet. 2016;387(10017):475-490. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/26869575/
- Lumbiganon P, Martis R, Laopaiboon M, et al. Antenatal breastfeeding education for increasing breastfeeding duration. Cochrane Database Syst Rev. 2016;12:CD006425. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/27922724/
- Organización Mundial de la Salud. Recomendaciones de la OMS sobre el cuidado durante el parto para una experiencia de parto positiva. Ginebra: OMS; 2018. https://www.who.int/publications/i/item/9789241550215
- Comité de Lactancia Materna de la AEPED. Lactancia materna: guía para profesionales. Madrid: AEPED; actualización 2023. https://www.aeped.es/comite-nutricion-y-lactancia-materna
- IHAN España. Diez pasos para una lactancia exitosa. Iniciativa para la Humanización de la Asistencia al Nacimiento y la Lactancia. UNICEF/OMS España. https://www.ihan.es/
- Rollins NC, Bhandari N, Hajeebhoy N, et al. Why invest, and what it will take to improve breastfeeding practices? Lancet. 2016;387(10017):491-504. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/26869576/
Preguntas frecuentes
¿Cuándo empieza a producirse el calostro durante el embarazo?
El calostro puede empezar a producirse entre la semana 16 y la semana 20 de embarazo, aunque muchas mujeres no notan nada en el pezón hasta el tercer trimestre o incluso hasta después del parto. Que no veas goteo no significa que no haya calostro: está ahí, listo para cuando lo necesite tu bebé.
¿Qué puedo hacer durante el embarazo para preparar la lactancia?
Lo más importante es formarte con información de calidad: aprende a reconocer un buen agarre, entiende qué ocurre en la primera hora tras el nacimiento y qué señales indican que la lactancia va bien. Asistir a un taller prenatal de lactancia con tu matrona e incluir tus preferencias en el plan de parto son pasos muy concretos que marcan la diferencia.
¿Es normal que a los tres días parezca que me quedo sin leche?
Completamente normal, y además significa lo contrario. Lo que ocurre entre el día 3 y el 5 es la subida de leche: el calostro da paso a la leche de transición y el pecho se hincha y endurece. El bebé puede mostrarse inquieto mientras se calibra la producción. No es falta de leche, es el sistema poniéndose en marcha.
¿Tengo que endurecer los pezones durante el embarazo para que no duelan?
No. Frotar el pezón o intentar endurecerlo no tiene ningún respaldo científico y puede ser contraproducente. El dolor en los primeros días de lactancia suele deberse a un agarre inadecuado, no a la sensibilidad del pezón. Aprender la técnica correcta durante el embarazo es mucho más útil que cualquier preparación física.
¿Qué hago si tengo dificultades con la lactancia después del parto?
Pide ayuda pronto, no esperes días. Tu matrona de Atención Primaria puede valorar el agarre, el peso del bebé y orientarte sin coste. Si necesitas apoyo más especializado, una consultora de lactancia IBCLC puede ser de gran ayuda. Identificar estos recursos antes de que nazca el bebé es parte de la preparación prenatal.
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