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Toxoplasmosis en el Embarazo: Qué Es, Riesgos y Cómo Prevenirla

Toxoplasmosis en el Embarazo: Qué Es, Riesgos y Cómo Prevenirla

03 Jun 2025 · Embarazo· 16 min de lectura

Si te acaban de decir que eres «no inmune a la toxoplasmosis», probablemente has salido de la consulta con una lista de prohibiciones y bastante miedo en el cuerpo. Nada de jamón, nada de ensaladas fuera de casa, y alguien te habrá dicho que te deshagas del gato. 🐱

Como matrona, te voy a contar lo que de verdad importa: qué riesgo tienes realmente, qué medidas funcionan, cuáles son mito puro, y qué dice la evidencia científica —no el rumor de WhatsApp— sobre cada una de ellas. Porque vivir el embarazo con miedo a cada plato de comida no es forma de vivirlo.

¿Qué es exactamente la toxoplasmosis?

La toxoplasmosis es una infección causada por un parásito llamado Toxoplasma gondii. Es muy común: se calcula que alrededor de un tercio de la población mundial lo ha pasado en algún momento, casi siempre sin enterarse.

En una persona sana, la infección es tan leve que suele confundirse con un catarro o pasa completamente desapercibida. El problema aparece solo en una situación concreta: cuando una mujer se infecta por primera vez estando embarazada. Entonces el parásito puede atravesar la placenta y llegar al bebé.

Fíjate en la clave de esa frase: por primera vez. Si ya pasaste la infección antes del embarazo —aunque no te enteraras— tienes anticuerpos, y tu bebé está protegido. Por eso lo primero que hay que mirar no es la nevera, es tu analítica.

Lo primero: entender tu analítica (IgG e IgM)

En la primera analítica del embarazo se suele pedir la serología de toxoplasma. Te devuelven dos valores, IgG e IgM, y de su combinación sale todo lo demás. Esta es la lectura básica:

IgGIgMQué significaQué implica para ti
NegativaNegativaNo inmune. Nunca has tenido la infecciónEres susceptible: aquí sí aplican todas las medidas de prevención
PositivaNegativaInmune. Infección antigua, ya pasadaEstás protegida. No necesitas dieta especial por toxoplasmosis
PositivaPositivaDudoso: puede ser infección reciente o IgM residualRequiere prueba de avidez de IgG y valoración especializada
NegativaPositivaPoco frecuente: infección muy reciente o falso positivoRequiere repetir la serología en 2-3 semanas

Que aparezca una IgM positiva no significa automáticamente que te hayas infectado durante el embarazo. La IgM puede permanecer positiva durante meses o incluso años después de una infección pasada. Para eso existe la prueba de avidez de la IgG: una avidez alta en el primer trimestre indica que la infección ocurrió hace más de 3-4 meses, es decir, antes del embarazo. Es un dato tranquilizador y muy útil.

Por eso te pido una cosa: antes de asustarte por una IgM, pregunta por la avidez. He visto a demasiadas mujeres pasar semanas de angustia por una interpretación precipitada de una analítica.

El riesgo real, trimestre a trimestre (y por qué es contraintuitivo)

Aquí hay un dato que casi nadie explica bien y que cambia por completo cómo se entiende esta infección. El riesgo de que el parásito llegue al bebé y el riesgo de que le haga daño van en direcciones opuestas.

Momento de la infecciónProbabilidad de transmisión al bebéGravedad si se transmite
Primer trimestreBaja (en torno al 10-15%)Alta
Segundo trimestreIntermedia (en torno al 25-30%)Intermedia
Tercer trimestreAlta (puede superar el 60-70%)Baja: a menudo asintomática al nacer

Conforme avanza el embarazo la placenta permite más el paso del parásito, pero el bebé está más formado y lo tolera mejor. Al revés, en el primer trimestre es difícil que pase, pero si pasa, encuentra órganos en plena formación.

La consecuencia práctica: las medidas de prevención tienen más sentido cuanto más al principio del embarazo estés, aunque conviene mantenerlas durante todo el embarazo porque una infección tardía, aunque suela ser leve al nacer, puede dar problemas oculares años después.

Qué puede ocurrirle al bebé

Te lo cuento con honestidad, porque mereces información real y no un listado de titulares alarmantes. La mayoría de bebés con toxoplasmosis congénita nacen sin ningún síntoma visible. Cuando hay afectación, las manifestaciones más frecuentes son:

Una revisión sistemática de seguimiento a largo plazo publicada en 2022 —«Long-Term Outcomes in Children with Congenital Toxoplasmosis – A Systematic Review» (Garweg et al., Pathogens, PMID 36297244)— confirma este patrón: la afectación ocular es el hallazgo dominante en el seguimiento prolongado, y una parte importante de las lesiones se detecta después del periodo neonatal. De ahí que a los niños con toxoplasmosis congénita se les hagan revisiones oftalmológicas periódicas durante años, aunque al nacer estén perfectamente.

Prevención: lo que de verdad funciona

Si tu serología es negativa, estas son las medidas con sentido. Las he ordenado por importancia real, no por lo famosas que sean.

1. La carne: cocinada o congelada

La carne poco hecha es la vía de contagio más importante en nuestro entorno. El parásito se destruye de dos maneras:

Ojo con el «término medio» y con las hamburguesas poco hechas: en la carne picada el parásito puede estar en cualquier punto de la masa, no solo en la superficie.

2. El jamón y los embutidos: la pregunta estrella

«¿Puedo comer jamón?» es, sin exagerar, la pregunta que más veces me han hecho en consulta. La respuesta honesta:

Si eres inmune (IgG positiva), nada de esto va contigo. Puedes comer jamón sin más.

3. Frutas y verduras: la vía más olvidada

Los ooquistes del parásito viven en la tierra, así que una ensalada mal lavada puede ser tanto o más problemática que un filete poco hecho. Y sin embargo casi nadie lo menciona.

4. Jardinería y arena: guantes siempre

Si tocas tierra —maceta, huerto, jardín— usa guantes y lávate las manos después. Lo mismo con los areneros de los parques si tienes otro hijo pequeño.

5. Higiene en la cocina

Lávate las manos después de manipular carne cruda. Usa tablas y cuchillos distintos para carne cruda y para alimentos que vas a comer sin cocinar. Limpia bien las superficies.

El gato: no, no tienes que darlo en adopción 🐈

Voy a ser rotunda con esto porque me duele la cantidad de gatos que se abandonan cada año por un mal consejo: tener un gato no es motivo para renunciar a él durante el embarazo.

Los datos que conviene conocer:

Medidas sensatas: que otra persona limpie la bandeja si es posible; si no, guantes y lavado de manos, y limpieza diaria. Nada más. Estadísticamente, tu ensalada de restaurante te preocupa menos y te expone más que tu gato.

¿Y qué dice la evidencia científica sobre todo esto?

Aquí quiero ser especialmente transparente contigo, porque es donde más se simplifica.

Sobre la educación preventiva

La revisión Cochrane «Prenatal education for congenital toxoplasmosis» (Di Mario et al., Cochrane Database of Systematic Reviews, PMID 26493047, DOI 10.1002/14651858.CD006171.pub4) evaluó si informar a las embarazadas sobre estas medidas reduce realmente los casos de toxoplasmosis congénita. Su conclusión es prudente: la evidencia disponible es insuficiente para afirmar que la educación prenatal reduzca la infección, porque los estudios que existen son pocos y de calidad limitada.

Y ahora la lectura correcta de ese resultado, que es distinta de lo que parece: «no está demostrado» no es lo mismo que «no funciona». Las medidas de higiene alimentaria son inocuas, baratas y biológicamente coherentes con cómo se transmite el parásito. Lo que dice la revisión es que faltan ensayos buenos, no que haya que dejar de lavarse las manos. Te lo cuento así porque prefiero que sepas exactamente sobre qué terreno pisas.

Sobre el tratamiento si te infectas

El metaanálisis de datos individuales del grupo SYROCOT, «Effectiveness of prenatal treatment for congenital toxoplasmosis: a meta-analysis of individual patients’ data» (The Lancet 2007, PMID 17223474), reunió los datos de 26 cohortes europeas. Sus hallazgos, con matices importantes:

La consecuencia práctica es directa y muy accionable: si hay sospecha de infección, la rapidez importa. No es lo mismo detectarla y empezar en dos semanas que en dos meses. Por eso insisto tanto en no dejar una serología dudosa «para la siguiente revisión».

Sobre el cribado

La guía «Toxoplasmosis in Pregnancy: Prevention, Screening, and Treatment» (Paquet et al., Journal of Obstetrics and Gynaecology Canada, PMID 30103893) desaconseja el cribado serológico universal repetido en poblaciones de baja prevalencia, y prioriza el consejo preventivo y el cribado dirigido ante sospecha clínica o ecográfica.

En España la práctica varía entre comunidades y entre centros: en muchos sitios se hace serología en el primer trimestre y, si eres negativa, se repite a lo largo del embarazo; en otros no se repite de forma sistemática. Si tienes dudas sobre qué protocolo siguen contigo, pregúntalo directamente en tu consulta: es una pregunta legítima y tu matrona te la puede responder en un minuto.

¿Y si me infecto durante el embarazo?

Lo primero: respira. Que tú te infectes no significa que tu bebé se vaya a infectar. Recuerda la tabla de arriba: en el primer trimestre, en la mayoría de los casos el parásito no llega al bebé.

El circuito habitual es:

  1. Confirmación de la seroconversión con una segunda muestra y, si procede, prueba de avidez.
  2. Inicio precoz de tratamiento (habitualmente espiramicina) mientras se estudia si hay afectación fetal. Aquí es donde el dato del SYROCOT pesa: cuanto antes, mejor.
  3. Amniocentesis con PCR del líquido amniótico, normalmente a partir de la semana 18 y con al menos 4 semanas desde la seroconversión, para saber si el bebé está infectado.
  4. Seguimiento ecográfico estrecho.
  5. Si se confirma la infección fetal, cambio de pauta (habitualmente pirimetamina + sulfadiazina + ácido folínico) bajo control especializado.
  6. Tras el nacimiento, seguimiento pediátrico y oftalmológico prolongado, aunque el bebé esté asintomático.

Es un camino que se recorre acompañada por un equipo especializado. No es algo que gestiones sola, ni algo que debas decidir sola.

Cuándo consultar sin esperar

Y una idea que quiero que te lleves: la prevención de la toxoplasmosis no debería convertir tu embarazo en un ejercicio de vigilancia constante. Son cuatro hábitos, se automatizan en una semana, y a partir de ahí puedes olvidarte y disfrutar.

Preguntas frecuentes

¿Puedo comer jamón serrano si soy no inmune?

Puedes, si lo congelas primero a -20 °C durante al menos 3 días. La curación reduce el riesgo pero no lo elimina de forma garantizada, así que la congelación previa es la opción segura. Si eres inmune (IgG positiva), puedes comerlo sin ninguna precaución especial.

Tengo un gato, ¿debo darlo en adopción?

No. Un gato doméstico que come pienso y no caza tiene un riesgo muy bajo, y además solo elimina el parásito durante unas semanas de toda su vida. Basta con que otra persona limpie la bandeja o que la limpies tú a diario con guantes y lavado de manos posterior. La toxoplasmosis no se contagia por acariciar al gato.

Si ya pasé la toxoplasmosis, ¿puedo volver a contagiarme?

En una persona con el sistema inmunitario sano, haber pasado la infección confiere inmunidad duradera y el bebé no corre riesgo. Si tu IgG es positiva e IgM negativa, no necesitas seguir dieta especial por este motivo.

Me han dado la IgM positiva, ¿significa que me he infectado ahora?

No necesariamente. La IgM puede seguir positiva meses o años después de una infección antigua, y también hay falsos positivos. La prueba que lo aclara es la avidez de la IgG: una avidez alta en el primer trimestre indica infección anterior al embarazo. Pide esa prueba antes de alarmarte.

¿En qué trimestre es más peligrosa la toxoplasmosis?

La transmisión al bebé es más probable en el tercer trimestre, pero las consecuencias son más graves si la infección ocurre en el primero. Es decir: menos probable pero más serio al principio, más probable pero más leve al final. Por eso las medidas preventivas se mantienen todo el embarazo.

¿Puedo comer ensalada en un restaurante?

Es una de las situaciones de mayor riesgo real si eres no inmune, porque no sabes cómo se ha lavado la verdura. Es más prudente pedir verdura cocinada fuera de casa y reservar las ensaladas para las que preparas tú lavando bien.

Fuentes consultadas

Sigue informándote

La toxoplasmosis es solo una de las cosas que se vigilan en el embarazo. Si quieres entender el resto del seguimiento, te dejo estas guías: embarazo semana a semana, ácido fólico en el embarazo, diabetes gestacional y qué significa un embarazo de riesgo. Y si te preocupa mantenerte activa sin correr riesgos, aquí tienes la guía de ejercicio en el embarazo.

Si después de leer esto sigues con dudas sobre tu analítica o sobre qué puedes comer, escríbeme. Prefiero resolverte una duda en cinco minutos que dejarte semanas dándole vueltas. Puedes ver cómo trabajo en mi acompañamiento durante el embarazo y el parto.

Este artículo tiene finalidad informativa y no sustituye la valoración de tu matrona o tu obstetra. Ante cualquier resultado analítico dudoso, consulta con tu equipo de referencia.

Toxoplasmosis en el Embarazo: Qué Es, Riesgos y Cómo Prevenirla

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