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¿Cuánta agua deberías beber en el embarazo? La respuesta que te dan en consulta muchas veces no es suficiente

¿Cuánta agua deberías beber en el embarazo? La respuesta que te dan en consulta muchas veces no es suficiente

13 Ago 2026 · Embarazo· 16 min de lectura

¿Cuánta agua deberías beber en el embarazo? La respuesta que te dan en consulta muchas veces no es suficiente

Como matrona, hay una pregunta que se repite en casi todas las visitas, a veces en voz alta y a veces en los ojos de quien me mira esperando algo más concreto: ¿cuánta agua tengo que beber? La respuesta que reciben muchas mujeres —»bebe bastante agua», «mantente hidratada», «lo que te pida el cuerpo»— es vaga, incompleta y, en algunos casos, insuficiente para proteger su salud y la de su bebé. Hoy vamos a ir más allá de ese consejo genérico. Vamos a hablar de cifras, de fisiología, de señales concretas y de evidencia real.


Por qué el agua no es un detalle menor en el embarazo

Cuando una mujer está embarazada, su cuerpo no es el mismo que antes. Es una obviedad que merece ser explicada con precisión, porque de esa transformación fisiológica depende directamente cuánta agua necesita cada día.

Durante el embarazo, el volumen sanguíneo total aumenta entre un 40 y un 50 %. El cuerpo fabrica literalmente más sangre para poder oxigenar dos organismos: el tuyo y el del bebé. Ese incremento de volumen requiere más agua circulante. Paralelamente, el organismo produce y mantiene el líquido amniótico, que en el tercer trimestre puede alcanzar entre 800 y 1.000 mililitros. Ese líquido no surge de la nada: viene del agua que bebes y procesas.

Además, los riñones filtran un volumen mayor de sangre, el metabolismo basal se acelera, la temperatura corporal tiende a ser ligeramente más alta y la respiración es más profunda, todo lo cual incrementa las pérdidas de agua insensibles (las que no notamos porque no son sudor visible).

En resumen: tu cuerpo necesita más agua, la usa de formas más complejas y la pierde también por más vías. El consejo de «bebe lo que te pida el cuerpo» ignora un hecho fundamental: la sed es un indicador tardío de deshidratación. Cuando tienes sed, ya llevas un rato con déficit hídrico. Y en el embarazo, ese déficit tiene consecuencias.


¿Cuánta agua necesitas exactamente? Las cifras que importan

La referencia más sólida a nivel europeo la proporciona la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), que establece las siguientes recomendaciones para la ingesta total de agua (incluyendo la procedente de alimentos y bebidas):

Esos 2,3 litros son de agua total, no de agua de botella. La alimentación habitual aporta entre el 20 y el 30 % del agua que necesitamos a través de frutas, verduras, sopas, lácteos y otros alimentos. Eso significa que, en términos de líquidos que bebes directamente, la cifra se sitúa en torno a 1,7-1,9 litros de bebidas al día, siendo el agua la opción principal y más eficiente.

Sin embargo, y esto es importante, estas cifras son medias poblacionales. Tu necesidad real depende de:

En verano, con calor intenso y actividad física moderada, una embarazada puede necesitar fácilmente entre 2,5 y 3 litros de líquidos al día. Ese matiz nunca aparece en el «bebe bastante».


Cómo cambia la necesidad de agua en cada trimestre

Primer trimestre: náuseas, vómitos y el desafío de la hidratación

Este es, paradójicamente, el trimestre en el que más difícil resulta mantener una buena hidratación. Las náuseas matutinas —que no solo son matutinas, que lo sabe bien cualquier mujer que las ha vivido— y los vómitos pueden hacer que mantener incluso un vaso de agua sea todo un reto.

En este periodo, el volumen de líquido amniótico aún es pequeño y el aumento de volumen sanguíneo está comenzando, pero el cuerpo ya está trabajando a un ritmo diferente. Si los vómitos son frecuentes e intensos (hiperemesis gravídica), el riesgo de deshidratación real es elevado y puede requerir atención médica e incluso hidratación intravenosa.

Estrategia práctica: en lugar de intentar beber grandes cantidades de golpe, opta por sorbos pequeños y frecuentes. El agua fría o a temperatura ambiente con unas gotas de limón o jengibre natural puede ser mejor tolerada. Las infusiones frías de menta o manzanilla también pueden ayudar.

Segundo trimestre: la «tregua» y el momento de establecer hábitos

El segundo trimestre suele traer alivio en cuanto a náuseas y es el momento ideal para establecer una rutina sólida de hidratación. El volumen sanguíneo sigue aumentando, el bebé crece de manera activa y el líquido amniótico también se expande.

En esta etapa, alcanzar los 1,8-2 litros de líquidos diarios debería ser más accesible. Es también un buen momento para incorporar alimentos con alto contenido en agua si tienes dificultad para beber: sandía, pepino, tomate, melón, yogur y caldos caseros son aliados excelentes.

Tercer trimestre: máxima demanda hídrica

En el tercer trimestre, la demanda de agua alcanza su pico. El volumen sanguíneo está en su punto máximo, el peso del bebé comprime la vejiga (lo que puede llevar a beber menos para no tener que levantarse tanto de noche, un error frecuente), y el calor metabólico del cuerpo es mayor.

Además, la deshidratación en este trimestre está relacionada con un riesgo aumentado de contracciones uterinas prematuras. Muchas mujeres que acuden a urgencias por contracciones en el tercer trimestre responden favorablemente a la simple hidratación. No siempre, y no hay que automedicarse, pero es un signo de lo importante que resulta el agua en esta etapa.


Las señales que tu cuerpo envía cuando no bebes suficiente

Saber leer las señales de deshidratación es tan importante como conocer las cifras. Estas son las que debes tener en cuenta durante el embarazo:

Señales leves o moderadas:

Señales que requieren atención médica:

El truco del color de la orina es, con diferencia, el más práctico para el día a día. Enséñalo a cada embarazada y lo recordará toda la gestación.


📚 Evidencia científica

La hidratación en el embarazo no es un consejo de abuela: está respaldada por literatura científica sólida. Estos son algunos de los hallazgos más relevantes:

1. Las recomendaciones de la EFSA: una base cuantitativa rigurosa La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria publicó en 2010 sus valores de referencia para la ingesta de agua, estableciendo en 2,3 litros diarios totales la necesidad durante el embarazo. Esta cifra se basa en estudios de balance hídrico y en el incremento del volumen sanguíneo y del líquido amniótico. Es la referencia oficial en todos los países de la Unión Europea y la que utilizo en mi práctica clínica. 🔗 EFSA Dietary Reference Values for Water (2010)

2. Deshidratación y riesgo de parto pretérmino Existe evidencia de que la ingesta insuficiente de líquidos se asocia con un aumento de las contracciones uterinas y un mayor riesgo de parto prematuro. Mantener una hidratación adecuada es una medida sencilla y de bajo coste que conviene cuidar durante todo el embarazo, especialmente en el tercer trimestre.

3. Agua, nutrición y salud global en el embarazo según la OMS La Organización Mundial de la Salud incluye la hidratación adecuada como parte del asesoramiento nutricional básico durante el embarazo, destacando su papel en la prevención de infecciones del tracto urinario —más frecuentes en gestantes— y en el mantenimiento de la función renal óptima. 🔗 OMS: Nutrition counselling during pregnancy (2016)


Lo que nadie te cuenta sobre el agua en el embarazo

Hay algunos matices que raramente aparecen en las consultas rápidas y que, en mi opinión, hacen una diferencia real:

El agua sola no es la única fuente, pero sí la mejor

He mencionado antes que los alimentos aportan entre el 20 y el 30 % del agua total. Esto es relevante porque una embarazada que come muchas frutas y verduras, sopas y lácteos ya está cubriendo parte de sus necesidades. Sin embargo, el agua pura sigue siendo la fuente más eficiente: no aporta calorías, no tiene azúcar, no tiene cafeína y no genera necesidad de metabolización adicional.

Las bebidas azucaradas, los zumos envasados y las bebidas deportivas no son equivalentes al agua. Algunos de esos productos pueden incluso aumentar la carga renal o aportar un exceso de azúcares que no conviene en el embarazo.

La cafeína tiene efecto diurético: cuenta

Si consumes café, té negro o refrescos con cafeína (dentro de los límites seguros en el embarazo, que es un tema para otro artículo), debes saber que la cafeína tiene un leve efecto diurético. No significa que debas suprimir por completo esas bebidas de tu conteo, pero sí que no pueden reemplazar al agua de forma equivalente.

La retención de líquidos no significa que debas beber menos

Es uno de los malentendidos más comunes que veo. Muchas embarazadas, al ver sus tobillos hinchados, piensan que deben restringir el agua. Es un error. La retención de líquidos en el embarazo se debe principalmente a cambios en la presión osmótica y al efecto de la progesterona en las paredes venosas, no a beber demasiada agua. De hecho, una buena hidratación ayuda a los riñones a eliminar el exceso de sodio que contribuye a esa retención.

El momento del día importa menos de lo que crees

No hay una hora «mágica» para beber agua en el embarazo. Lo que sí tiene sentido es distribuir la ingesta a lo largo del día en lugar de concentrarla. Beber muy poco durante el día y luego intentar compensar por la noche solo consigue que te levantes más veces al baño sin lograr una hidratación real y sostenida.

Si tienes náuseas, el agua fría puede ser tu aliada

Existe cierta evidencia anecdótica y observacional —no hay grandes ensayos clínicos sobre esto, seré honesta— de que el agua muy fría puede ser mejor tolerada en el primer trimestre que el agua a temperatura ambiente, y que el agua con gas puede aliviar temporalmente las náuseas en algunas mujeres. Cada cuerpo responde diferente, y aquí sí tiene sentido escuchar al propio organismo.


¿Puedes beber demasiada agua en el embarazo?

La hiponatremia por exceso de ingesta hídrica (beber tanta agua que los niveles de sodio en sangre caen peligrosamente) es posible en teoría, pero extraordinariamente rara en condiciones normales. Para que ocurra, una persona tendría que beber cantidades masivas en muy poco tiempo.

En el embarazo normal, superar ligeramente las cantidades recomendadas (por ejemplo, llegar a 2,5 o 3 litros en un día de calor) no supone ningún riesgo. Los riñones de una embarazada sana tienen la capacidad de eliminar el exceso. La clave es sentido común: beber con regularidad, sin forzarse ni restringirse sin motivo.


Preguntas frecuentes sobre el agua en el embarazo

¿Cuántos litros de agua al día necesito en el embarazo? La EFSA recomienda alrededor de 2,3 litros totales de agua al día durante el embarazo, incluyendo el agua contenida en los alimentos, que supone aproximadamente el 20-30 % del total. En términos de líquidos que bebes directamente, esto equivale a unos 1,7-1,9 litros, aunque puede aumentar con el calor, la actividad física o si tienes vómitos frecuentes.

¿Puedo contar las infusiones y los caldos como agua? Sí, el agua de infusiones sin cafeína, caldos, sopas y frutas cuenta para tu hidratación total, aunque el agua sola sigue siendo la fuente más recomendable y eficiente. Ten precaución con algunas hierbas que pueden no ser seguras en el embarazo; consúltalo siempre con tu matrona o médico.

¿Qué pasa si no bebo suficiente agua estando embarazada? La deshidratación en el embarazo puede provocar contracciones uterinas prematuras, infecciones urinarias, estreñimiento, mareos y, en casos más graves, complicaciones como el oligohidramnios (reducción del líquido amniótico). También está relacionada con cefaleas, calambres musculares y fatiga excesiva.

¿El agua con gas está permitida en el embarazo? Sí, el agua con gas carbonatada sin aditivos ni edulcorantes es segura durante el embarazo. Sin embargo, puede agravar la acidez gástrica o los gases en algunas mujeres, especialmente en el tercer trimestre. Escucha cómo responde tu cuerpo y ajusta según tu tolerancia.

¿Aumenta la necesidad de agua en el tercer trimestre? Sí. En el tercer trimestre el volumen sanguíneo está en su punto máximo, el bebé pesa más y la producción de líquido amniótico está en su pico. El cuerpo demanda más agua que al inicio de la gestación. Además, el aumento de la temperatura corporal y el mayor esfuerzo físico de cargar el peso extra incrementan las pérdidas hídricas diarias.


Cómo incorporar más agua a tu día sin que se convierta en un esfuerzo

Termino con algo práctico, porque sé que la teoría está bien pero la vida cotidiana es otra cosa:


Mi reflexión como matrona

La hidratación en el embarazo es uno de esos cuidados que parecen demasiado simples para merecer atención seria, y precisamente por eso a veces se abordan con la misma seriedad que un detalle menor. No lo es. El agua es el medio en el que transcurre toda la bioquímica del embarazo: el transporte de nutrientes, la formación del líquido amniótico, la regulación de la temperatura, la eliminación de toxinas, el funcionamiento renal.

Dar a las mujeres embarazadas información concreta, con cifras y razonamiento, no las abruma: las empodera. Saber que necesitas en torno a 1,8-2 litros de líquidos al día, que esa necesidad aumenta en el tercer trimestre y en verano, que el color de la orina es tu indicador más sencillo y que la retención de líquidos no es motivo para beber menos, es exactamente el tipo de conocimiento que transforma un hábito vago en un cuidado real.

Si tienes dudas específicas sobre tu hidratación, si tienes vómitos persistentes, si en el tercer trimestre notas contracciones frecuentes o si te preocupa la cantidad de líquido amniótico, habla con tu matrona o tu médico. Estamos para eso.


¿Tienes dudas sobre tu hidratación durante el embarazo o quieres que revisemos juntas tus hábitos? Cuéntamelo en los comentarios o escríbeme. Cada embarazo es único, y merece una respuesta a la altura.


Bibliografía

  1. European Food Safety Authority (EFSA). Dietary Reference Values for Water. EFSA Journal, 2010. https://www.efsa.europa.eu/en/efsajournal/pub/1459
  2. World Health Organization. Nutrition counselling during pregnancy. WHO, 2016. https://www.who.int/publications/i/item/9789241549912
  3. Popkin BM, D’Anci KE, Rosenberg IH. Water, hydration, and health. Nutrition Reviews, 2010. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC2908954/

📚 Bibliografía

Preguntas frecuentes

¿Cuántos litros de agua al día necesito en el embarazo?

La EFSA recomienda alrededor de 2,3 litros totales de agua al día durante el embarazo, incluyendo el agua contenida en los alimentos, que supone aproximadamente el 20-30% del total.

¿Puedo contar las infusiones y los caldos como agua?

Sí, el agua de infusiones sin cafeína, caldos, sopas y frutas cuenta para tu hidratación total, aunque el agua sola sigue siendo la fuente más recomendable y eficiente.

¿Qué pasa si no bebo suficiente agua estando embarazada?

La deshidratación en el embarazo puede provocar contracciones uterinas prematuras, infecciones urinarias, estreñimiento, mareos y, en casos graves, complicaciones como oligohidramnios (poco líquido amniótico).

¿El agua con gas está permitida en el embarazo?

Sí, el agua con gas carbonatada sin aditivos es segura en el embarazo, aunque puede agravar la acidez gástrica o los gases en algunas mujeres; escucha cómo sienta a tu cuerpo.

¿Aumenta la necesidad de agua en el tercer trimestre?

Sí, en el tercer trimestre el volumen sanguíneo es máximo, el bebé pesa más y la producción de líquido amniótico es mayor, por lo que tu cuerpo demanda más agua que en el primer trimestre.

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