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Desgarro en el Parto: Grados, Prevención y Recuperación

Desgarro en el Parto: Grados, Prevención y Recuperación

28 Nov 2025 · parto· 13 min de lectura

El desgarro perineal es uno de los grandes miedos del parto. Y lo entiendo, porque suena fatal. Pero necesitas saber la verdad: la mayoría de los desgarros son leves, curan bien y no dejan secuelas.

Como matrona te voy a explicar qué son, los grados, cómo es la recuperación y —sobre todo— qué previene de verdad un desgarro y qué no. Porque en esta última parte se dicen muchas cosas que la evidencia no respalda, y algunas estaban escritas en este mismo artículo. Las he corregido y te explico por qué.

¿Qué es un desgarro perineal?

Un desgarro es una rotura del tejido del periné —la zona entre la vagina y el ano— que se produce durante la salida del bebé. Es muy frecuente, sobre todo en el primer parto.

Grados de desgarro perineal

Grado I (leve)

Afecta solo a la piel y a la mucosa vaginal. Muchas veces ni siquiera necesita puntos. Cura en pocos días y la mayoría de mujeres apenas lo notan.

Grado II (moderado)

Afecta a la piel y al músculo perineal. Necesita sutura, pero la recuperación es buena. Es el más frecuente y se repara en el momento del parto con anestesia local.

Grado III (grave)

Afecta al esfínter anal. Se subdivide en IIIa (menos del 50 % del esfínter externo), IIIb (más del 50 % del externo) y IIIc (también el esfínter interno). Requiere reparación cuidadosa, habitualmente en quirófano y por personal con formación específica. La recuperación es más larga pero generalmente buena.

Grado IV (muy grave)

Afecta al esfínter anal y además a la mucosa rectal. Es raro. Requiere reparación quirúrgica y seguimiento especializado.

Los grados III y IV se agrupan bajo el nombre de lesión obstétrica del esfínter anal. Lo importante: los grados I y II son la gran mayoría, y los graves se asocian sobre todo a partos instrumentados.

Lo que he corregido en este artículo

Aquí venía una lista de «cómo prevenir los desgarros» con seis puntos. Al contrastarla con la evidencia, dos de ellos no se sostienen y uno está muy matizado. Prefiero decírtelo que dejarte con una lista bonita que no funciona.

1. Las posturas verticales NO previenen los desgarros

Estaba escrito aquí como medida de prevención. La revisión Cochrane de Gupta y colaboradores, con 30 ensayos y 9.015 mujeres sin epidural, comparó las posiciones verticales (cuclillas, cuatro patas, taburete de parto) con las tumbadas:

Lo que sí consiguen las posturas verticales, y no es poco: menos episiotomías (RR 0,75, IC 95 % 0,61–0,92) y menos partos instrumentados (RR 0,75, IC 95 % 0,66–0,86, calidad moderada), además de un expulsivo algo más corto.

Así que muévete en el expulsivo y ponte como estés más cómoda: hay buenas razones para hacerlo. Pero que nadie te venda que así no te vas a desgarrar, porque si luego te desgarras vas a pensar que hiciste algo mal. Y no.

2. El masaje perineal ayuda, pero no en lo que crees

Aquí ponía que el masaje perineal desde la semana 34 «aumenta la elasticidad del tejido» y previene desgarros. La revisión Cochrane de Beckmann y Stock, con cuatro ensayos de buena calidad y 2.497 mujeres, dice algo más preciso:

O sea: el masaje perineal sí merece la pena —los propios autores concluyen que se debería informar a las mujeres de su beneficio y de cómo hacerlo— pero lo que reduce es sobre todo la episiotomía y el trauma que acaba en puntos, no el desgarro en sí. Y si ya has parido por vía vaginal, el beneficio sobre el trauma no está demostrado.

3. «Manos sobre el periné» o «manos fuera»: da casi igual

Estaba listada la «protección activa por parte de la matrona» como medida preventiva. La revisión Cochrane de Aasheim y colaboradores, con 20 ensayos que aportan datos de 15.181 mujeres, comparó la técnica de manos sobre el periné frente a manos fuera y no encontró diferencias claras: periné intacto RR 1,03 (IC 95 % 0,95–1,12, calidad moderada, 6.547 mujeres), desgarros de primer grado RR 1,32 (0,99–1,77), de segundo grado RR 0,77 (0,47–1,28).

Con evidencia de baja calidad, la técnica de manos fuera puede reducir la episiotomía. Nada más.

Entonces, ¿qué previene de verdad un desgarro grave?

Dos cosas, y las dos están bien documentadas.

Compresas calientes y masaje durante el expulsivo

Es el hallazgo principal de la revisión de Aasheim: con evidencia de calidad moderada, las compresas calientes y el masaje aplicados en el periné durante la segunda etapa del parto pueden reducir los desgarros de tercer y cuarto grado. Es la única técnica del expulsivo con ese respaldo.

Consecuencia práctica muy concreta: pídelo. Que conste en tu plan de parto que quieres compresas calientes en el expulsivo. Es barato, es inocuo y es lo mejor que tenemos.

Evitar la episiotomía de rutina

La revisión Cochrane de Jiang y colaboradores, con 12 estudios y 6.177 mujeres, comparó una política de episiotomía selectiva (solo cuando hay indicación) frente a la rutinaria. En partos vaginales no instrumentados, la política selectiva se asoció a un 30 % menos de mujeres con trauma perineal o vaginal grave: RR 0,70, IC 95 % 0,52–0,94, con 5.375 mujeres y ocho ensayos, certeza baja.

Los autores lo dicen sin rodeos: «creer que la episiotomía rutinaria reduce el trauma perineal o vaginal no está justificado por la evidencia actual». Y no encontraron señales de que la política selectiva cause daño ni a corto ni a largo plazo.

Dicho de otra forma: la episiotomía de rutina no te protege del desgarro; hacerla solo cuando está indicada reduce el trauma grave. Puedes dejar por escrito que no quieres episiotomía sistemática.

Desgarro o episiotomía: ¿qué es mejor?

Es la pregunta que más me hacen, y ahora puedo responderla con el dato de arriba en lugar de con una explicación intuitiva sobre cortes rectos y fibras musculares.

La respuesta es que la comparación correcta no es «desgarro contra episiotomía», sino «política selectiva contra política rutinaria». Y ahí la selectiva gana: un 30 % menos de trauma grave. La episiotomía es una herramienta útil cuando hay una indicación concreta —por ejemplo, un parto instrumentado o una sospecha de pérdida de bienestar fetal que obliga a acortar el expulsivo—. Lo que no funciona es hacerla «por si acaso».

Un matiz honesto: en partos en los que se prevé una instrumentación, los propios autores dicen que hace falta más investigación para saber si la episiotomía rutinaria aporta algo. Ahí la respuesta todavía no la tenemos.

Recuperación del desgarro perineal

Depende del grado, pero en general:

Consejos para la recuperación:

¿Se puede parir sin desgarro?

Sí. Muchas mujeres paren sin ningún desgarro, sobre todo en segundos partos y posteriores. Lo que puedes hacer, ordenado por lo que la evidencia respalda:

Y algo que no depende de ti pero conviene saber: el mayor factor de riesgo de desgarro grave es el parto instrumentado. Todo lo que reduce la instrumentación —incluido el acompañamiento continuo y las posturas verticales— reduce indirectamente ese riesgo.

Impacto psicológico del desgarro

No voy a mentirte: un desgarro importante puede afectar emocionalmente. El miedo a retomar las relaciones sexuales, la sensación de que tu cuerpo ha cambiado, la incomodidad durante semanas… Es legítimo sentir todo eso. Pide ayuda si lo necesitas, física (fisioterapia de suelo pélvico) y emocional.

La rehabilitación del suelo pélvico después de un desgarro es fundamental y debería ser accesible para todas. No te conformes con el «esto es normal después de un parto».

Preguntas frecuentes sobre el desgarro en el parto

¿Las posturas verticales evitan los desgarros?

No. Según la revisión Cochrane con 30 ensayos y 9.015 mujeres sin epidural, en desgarros de tercer y cuarto grado no hay diferencia clara (RR 0,72, IC 95 % 0,32–1,65) y los de segundo grado posiblemente aumentan (RR 1,20, IC 95 % 1,00–1,44). También aumenta el sangrado superior a 500 ml (RR 1,48, IC 95 % 1,10–1,98). Lo que sí reducen es la episiotomía y el parto instrumentado (RR 0,75 en ambos).

¿Sirve el masaje perineal del embarazo?

Sí, pero conviene saber para qué. Reduce el trauma perineal que requiere sutura (RR 0,91, NNTB 15) y las episiotomías (RR 0,84, NNTB 21), y esos beneficios solo fueron significativos en mujeres sin parto vaginal previo. No se observaron diferencias en desgarros de primer, segundo, tercer ni cuarto grado.

¿Qué es lo que más previene un desgarro grave?

Las compresas calientes y el masaje aplicados en el periné durante el expulsivo: con evidencia de calidad moderada pueden reducir los desgarros de tercer y cuarto grado. Es la técnica del expulsivo con mejor respaldo, y puedes pedirla expresamente en tu plan de parto.

¿Es mejor una episiotomía que un desgarro?

La comparación correcta es entre política selectiva y política rutinaria. En partos no instrumentados, la episiotomía selectiva se asoció a un 30 % menos de mujeres con trauma perineal o vaginal grave (RR 0,70, IC 95 % 0,52–0,94). Los autores concluyen que creer que la episiotomía rutinaria reduce el trauma no está justificado por la evidencia actual.

¿Sirve que la matrona sujete el periné con las manos?

No hay diferencias claras. En la revisión Cochrane con 20 ensayos y datos de 15.181 mujeres, las técnicas de manos sobre el periné y manos fuera dieron resultados similares en periné intacto (RR 1,03, IC 95 % 0,95–1,12) y en desgarros de primer y segundo grado. Con evidencia de baja calidad, la técnica de manos fuera puede reducir la episiotomía.

¿Cuánto tarda en curar un desgarro?

Orientativamente: grado I, entre 5 y 7 días; grado II, de 2 a 3 semanas; grados III y IV, de 4 a 6 semanas o más y con seguimiento especializado. Los puntos se reabsorben solos.

¿Cuándo debo consultar tras un desgarro?

Ante signos de infección —enrojecimiento creciente, secreción con mal olor, fiebre o dolor que va a más— y, si el desgarro fue de tercer o cuarto grado, también ante escapes de gases o heces o urgencia para defecar. No es algo que haya que aguantar: es motivo de valoración.

Con una buena preparación al parto y sabiendo qué pedir en el expulsivo, las probabilidades de un desgarro grave son bajas. Reserva tu consulta y lo preparamos juntas 💪.

Referencias

Desgarro en el Parto: Grados, Prevención y Recuperación

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