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Desgarro en el parto: tipos, cicatrización y cómo prepararte

Desgarro en el parto: tipos, cicatrización y cómo prepararte

20 Sep 2026 · parto· 20 min de lectura

El desgarro en el parto da miedo, pero entender qué es, qué tipos existen y cómo se recupera el periné cambia completamente cómo lo vives. Te lo explico con evidencia.

Desgarro en el parto: tipos, cicatrización y cómo prepararte

En consulta me hacen esta pregunta constantemente, en mil formatos distintos: «¿Me voy a desgarrar?», «¿Duele mucho?», «¿Tendrán que darme puntos?». El desgarro en el parto es uno de los temas que más miedo genera en las mujeres que se preparan para dar a luz, y lo entiendo perfectamente. Nadie quiere llegar a ese momento pensando en que algo puede romperse. Pero lo que veo semana tras semana en mi práctica clínica es que el miedo no viene del desgarro en sí, sino de la falta de información: de no saber qué es exactamente, qué tipos existen, cómo se repara y qué ocurre durante la recuperación.

Y eso tiene solución. La información precisa y honesta es lo que transforma la ansiedad en preparación. Cuando una mujer llega al expulsivo sabiendo qué puede ocurrir en su periné, qué significa cada grado de desgarro y qué puede hacer ella de antemano para cuidar esa zona, su experiencia cambia radicalmente. No porque el parto sea diferente, sino porque ella está diferente: más presente, menos asustada, más conectada con lo que su cuerpo está haciendo.

En este artículo te cuento todo lo que necesitas saber sobre el desgarro perineal con honestidad y con base en la evidencia actual. Qué es, qué tipos hay, cómo se sutura, cómo es la recuperación y, sobre todo, qué puedes hacer tú antes del parto para cuidar tu periné. También te explico en qué se diferencia un desgarro de una episiotomía, porque hay mucha confusión al respecto, y eso también genera miedo innecesario. Vamos paso a paso.


Qué es el desgarro perineal y por qué ocurre en el parto

El periné es el conjunto de músculos, fascias y tejidos que forman el suelo pélvico en su parte más inferior: la zona que va del pubis al cóccix, y lateralmente entre los isquiones. Durante el expulsivo, cuando el bebé desciende y su cabeza o sus hombros atraviesan el canal del parto, los tejidos perineales tienen que estirarse de forma considerable. Cuando ese estiramiento supera la elasticidad de los tejidos, se produce el desgarro.

El desgarro perineal durante el parto es, por tanto, una lesión que puede ocurrir de forma espontánea en el tejido blando de la vulva, la vagina, el periné o, en los casos más graves, la región anoesfinteriana. Es importante entender que no siempre es algo que se pueda evitar por completo, porque forma parte de la fisiología del expulsivo. Lo que sí podemos hacer es preparar esos tejidos y facilitar condiciones que reduzcan su severidad.

¿Qué factores influyen en que se produzca un desgarro y en su gravedad? La evidencia señala varios: que sea el primer parto vaginal de la mujer (las multíparas tienen tejidos que ya se han estirado antes), el peso y el perímetro cefálico del bebé, la velocidad del expulsivo, las posiciones adoptadas durante ese período, el uso de instrumentos (fórceps o ventosa), la presencia de una episiotomía previa y el apoyo perineal que realiza la matrona durante el expulsivo. En consulta veo cómo muchas mujeres asumen que el desgarro depende únicamente de la suerte, cuando en realidad hay factores modificables que podemos trabajar juntas.

Lo que también es importante que sepas es que muchos desgarros son pequeños, superficiales y no requieren sutura. El cuerpo humano tiene una capacidad de cicatrización extraordinaria, y en el periné más aún. No todos los desgarros son igual de significativos, y ese matiz es fundamental para entender la clasificación que te explico a continuación.


Los cuatro grados de desgarro: qué significa cada uno

La clasificación de los desgarros perineales en cuatro grados es la que utilizamos en la práctica clínica y la que recogen los protocolos obstétricos actuales. Conocerla te da una perspectiva muy distinta sobre lo que puede ocurrir en tu parto.

Desgarro de grado I: Afecta únicamente a la piel y al tejido subcutáneo de la mucosa vaginal o de la piel perineal, sin comprometer la musculatura subyacente. Son muy superficiales, a menudo no sangran de forma significativa y en muchos casos no requieren sutura: se cierran solos. Cuando se sutura, se hace con un único punto o con una sutura continua muy sencilla, y la recuperación es rápida, normalmente en una o dos semanas. En consulta veo que la mayoría de las mujeres ni siquiera recuerdan haberlo tenido, porque apenas genera molestias.

Desgarro de grado II: Es el más frecuente en el parto vaginal. Afecta a la piel y a los músculos del cuerpo perineal (los músculos bulboesponjoso y transverso superficial del periné), pero sin llegar al esfínter anal. Requiere sutura, que suele hacerse en el mismo paritorio con anestesia local. Las molestias en los primeros días son reales, sobre todo al sentarse, al caminar y durante la micción, pero ceden progresivamente. La cicatrización completa se produce entre cuatro y seis semanas, aunque la mayoría de las mujeres están bastante cómodas antes de ese plazo.

Desgarro de grado III: Ya implica lesión del esfínter anal externo (grado IIIa, cuando afecta a menos del 50% del grosor del esfínter), del esfínter anal externo en mayor extensión (grado IIIb, más del 50%) o también del esfínter anal interno (grado IIIc). Son los desgarros que generan más preocupación, y con razón: si no se reparan correctamente, pueden tener consecuencias funcionales a largo plazo como incontinencia de gases o heces. Por eso la reparación la realiza el equipo especializado, habitualmente en quirófano y bajo anestesia regional, con técnicas quirúrgicas específicas para restaurar la función esfinteriana. La recuperación es más larga y requiere seguimiento, pero la mayoría de las mujeres con una reparación bien realizada evolucionan satisfactoriamente.

Desgarro de grado IV: Afecta al esfínter anal en toda su extensión y además a la mucosa rectal. Es el más grave y, afortunadamente, el menos frecuente. Se repara siempre en quirófano y requiere una rehabilitación de suelo pélvico posterior específica y seguimiento estrecho.

La buena noticia, y esto lo quiero subrayar porque en consulta veo que es lo que más tranquiliza, es que los grados I y II representan la inmensa mayoría de los desgarros que ocurren en el parto vaginal. Los grados III y IV son mucho menos comunes, y cuando ocurren, el equipo sanitario tiene los recursos y el protocolo para gestionarlos adecuadamente.


Desgarro espontáneo frente a episiotomía: no son lo mismo

Hay mucha confusión entre desgarro y episiotomía, y vale la pena aclararlo porque son cosas distintas con implicaciones distintas. La episiotomía es un corte quirúrgico intencional que realiza la matrona o el obstetra en el periné durante el expulsivo, con tijeras o bisturí, para ampliar el canal de salida del bebé en situaciones específicas.

Durante décadas se hizo de forma rutinaria, asumiendo que prevenía los desgarros graves. Pero la evidencia científica acumulada ha cambiado radicalmente esta práctica. Los protocolos actuales, incluidos los de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) y las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), establecen claramente que la episiotomía no debe realizarse de forma rutinaria, sino únicamente cuando existe una indicación clínica concreta: riesgo de pérdida de bienestar fetal que exige acelerar el expulsivo, necesidad de instrumentación con fórceps o ventosa en determinadas condiciones, o periné muy rígido que no progresa pese a un expulsivo prolongado.

¿Por qué se abandonó la episiotomía rutinaria? Porque los estudios demostraron que no protege mejor que el desgarro espontáneo, que cicatriza peor en muchos casos, que genera más dolor en el postparto y que su impacto en el suelo pélvico a largo plazo no es mejor que el de un desgarro de grado II bien suturado. Un desgarro espontáneo sigue los planos naturales del tejido, mientras que un corte quirúrgico cruza estructuras que el desgarro no siempre alcanzaría.

Si en tu parto se realiza una episiotomía, tienes derecho a que te expliquen por qué. Puedes y debes preguntarlo. Forma parte de tu derecho a la información y al consentimiento informado.


Cómo se sutura y qué esperar justo después

Cuando el desgarro requiere sutura, esta se realiza en el propio paritorio o quirófano, según la gravedad. Para los grados I y II se aplica anestesia local infiltrada en la zona, que hace que el procedimiento sea prácticamente indoloro aunque puedas notar la sensación de tracción. El material de sutura habitual es absorbible, lo que significa que los puntos se disuelven solos: no hay que quitarlos.

La sutura de un desgarro de grado I o II dura entre diez y treinta minutos aproximadamente. Después, en las primeras horas, puede haber sensación de ardor, tensión o molestia en la zona, especialmente si la episiotomía o el desgarro afectan a músculo. La aplicación de frío local en las primeras veinticuatro horas (con bolsas de hielo envueltas en un paño, nunca directamente sobre la piel) ayuda a reducir la inflamación. En consulta recomiendo también analgesia oral pautada desde el principio, sin esperar a tener mucho dolor, porque el control del dolor facilita la movilidad temprana, que a su vez favorece la cicatrización.

Lo que más suelen referir las mujeres en los primeros días es molestia al sentarse, al incorporarse y, sobre todo, al orinar. Esto último es especialmente intenso si el desgarro afecta a la zona periuretral. Orinar bajo el chorro de agua tibia mientras te duchas o con una botella de agua tibia sobre la vulva mientras estás en el inodoro alivia mucho esa sensación. Es un truco sencillo y muy eficaz que comparto siempre en las primeras visitas postparto.


📚 Evidencia científica

La investigación disponible sobre el desgarro perineal y su prevención ofrece conclusiones claras y aplicables. Una de las más consistentes hace referencia al masaje perineal prenatal. Una revisión sistemática publicada en el Australian and New Zealand Journal of Obstetrics and Gynaecology analizó múltiples ensayos controlados y concluyó que el masaje perineal practicado de forma regular durante las últimas semanas del embarazo reduce la probabilidad de sufrir un desgarro que requiera sutura, especialmente en mujeres nulíparas, es decir, aquellas que paren por primera vez. (Beckmann et al., 2013, The Cochrane database of systematic reviews)

El apoyo perineal activo durante el expulsivo también cuenta con respaldo científico sólido. Un ensayo clínico publicado en el British Journal of Obstetrics and Gynaecology demostró que la técnica de apoyo manual del periné por parte de la matrona durante el expulsivo se asocia a una reducción significativa de los desgarros de grado III y IV en comparación con la política de manos fuera. Esta evidencia respalda la práctica de matronas expertas que acompañan el expulsivo con contacto manual, guiando la salida de la cabeza del bebé de forma gradual y controlada.

Por su parte, las recomendaciones de la OMS de 2018 sobre atención intraparto para una experiencia de parto positiva insisten en que las posiciones verticales y laterales durante el expulsivo, cuando la mujer las elige libremente, se asocian a menor tasa de episiotomía y menor riesgo de desgarros graves, en comparación con las posiciones de litotomía (tumbada boca arriba con las piernas elevadas). Esta es una de las razones por las que el movimiento libre y las posiciones activas durante el parto tienen cada vez más respaldo institucional y clínico.

Finalmente, la SEGO establece en sus protocolos que la episiotomía selectiva, en lugar de la rutinaria, no aumenta el riesgo de desgarros graves cuando la matrona o el obstetra tiene experiencia en el manejo del expulsivo. La evidencia es clara: la restricción del uso de la episiotomía no empeora los resultados perineales cuando el expulsivo está bien conducido.


Cómo cuidar el periné durante la recuperación postparto

La recuperación perineal es parte del postparto, y merece la misma atención que otros aspectos del período puerperal. Los primeros días son los más intensos en cuanto a molestias, pero la progresión suele ser favorable si se siguen unas pautas básicas.

Lo primero es la higiene: lavar la zona con agua tibia y jabón neutro después de cada micción y deposición, secándola con toquecitos suaves, nunca frotando. Los compreseros o absorbentes deben cambiarse con frecuencia para mantener la zona limpia y seca. El contacto de la zona con el aire es beneficioso para la cicatrización, así que en casa, con intimidad y comodidad, pasar ratos sin ropa interior puede ayudar.

Las deposiciones del postparto pueden generar mucha angustia en mujeres con desgarros: el miedo a que el esfuerzo abra los puntos o cause dolor es real. En consulta indico siempre ablandar las heces desde el primer día mediante una alimentación con suficiente fibra y una hidratación adecuada, y si es necesario, un laxante oral suave (siempre bajo indicación). La primera deposición postparto suele ser más fácil de lo que las mujeres imaginan, pero el miedo la complica: respirar profundo, no forzar y relajar el suelo pélvico conscientemente ayuda mucho.

A partir de las seis-ocho semanas, cuando la cicatrización está avanzada, es el momento de comenzar la rehabilitación del suelo pélvico con una fisioterapeuta especializada o con tu matrona. No esperes a tener síntomas de incontinencia o prolapso para acudir: la rehabilitación preventiva es mucho más eficaz que la terapéutica. En dianamartinezmatrona.com tienes más información sobre la recuperación del suelo pélvico en el postparto y cómo cuidarlo desde el primer día.


Qué puedes hacer antes del parto para preparar tu periné

Esta es la parte que más me gusta contarles a las mujeres en consulta, porque es donde ellas tienen agencia real. No puedes controlar muchos factores del parto, pero sí puedes preparar tu periné.

El masaje perineal es la intervención con mayor respaldo científico. Consiste en estirar suavemente los tejidos del introito vaginal con los pulgares o con los dedos índices, aplicando presión hacia abajo y hacia los lados, durante cinco a diez minutos, entre tres y cuatro veces por semana. La evidencia disponible recomienda comenzarlo alrededor de la semana 34-35 del embarazo. El objetivo no es «ensanchar» el canal del parto, sino mejorar la elasticidad y la vascularización de los tejidos, y también familiarizarte con la sensación de presión y estiramiento que vas a sentir en el expulsivo. Tu matrona puede enseñarte la técnica correcta y resolver las dudas que tengas.

Las posiciones activas durante el embarazo también contribuyen: caminar, hacer sentadillas suaves, practicar yoga prenatal o pilates adaptado mantiene activa la musculatura del suelo pélvico y mejora la movilidad de las articulaciones pélvicas, lo que favorece el descenso del bebé y puede facilitar el expulsivo.

La información y la preparación psicológica no son un complemento opcional: son parte de la preparación. Saber qué va a ocurrir en el expulsivo, conocer las sensaciones normales (presión intensa, ardor cuando aparece la cabeza del bebé, que se llama «corona de fuego» y es la sensación del tejido estirándose al máximo) y haber hablado con tu matrona sobre cómo vas a trabajar juntas en ese momento hace que puedas estar más presente y cooperar activamente. Tienes un artículo sobre preparación al parto y plan de parto en el blog que te puede ayudar mucho en este proceso.

Las preguntas que vale la pena hacerle a tu matrona antes del parto sobre el periné son: ¿cuál es la política de episiotomía en el centro donde voy a parir?, ¿qué técnicas de apoyo perineal utilizáis durante el expulsivo?, ¿puedo adoptar posiciones verticales durante el expulsivo?, ¿cómo me enseñáis a pujar para proteger el periné? Las respuestas a estas preguntas te darán mucha información sobre el enfoque del equipo y te permitirán negociar tu plan de parto con criterio.


Recuperación sexual y vuelta a la actividad íntima

Es un tema del que se habla poco pero que importa mucho, y que en consulta abordo siempre de forma proactiva porque si espero a que las mujeres pregunten, muchas no se atreven. La vuelta a las relaciones sexuales con penetración después de un desgarro depende fundamentalmente de cómo haya cicatrizado la zona y de cómo se sienta cada mujer: no hay una fecha única válida para todas.

La recomendación general es esperar hasta la revisión de las seis semanas postparto, cuando la matrona o el ginecólogo pueden valorar el estado de la cicatriz y orientar adecuadamente. Pero «esperar seis semanas» no significa que a los cuarenta y dos días exactos todo sea cómodo y deseable: muchas mujeres tardan más, y eso es completamente normal. La lactancia materna, en particular, produce niveles elevados de prolactina que reducen los estrógenos y pueden generar sequedad vaginal e hipersensibilidad en la mucosa, lo que hace que la penetración resulte incómoda aunque la cicatrización sea correcta. El uso de lubricante de base acuosa o de hidratante vaginal (consultado siempre con tu matrona o ginecóloga para verificar la compatibilidad con la lactancia) puede ayudar considerablemente.

Si la cicatriz duele, tira o genera sensaciones desagradables mucho después de las seis semanas, habla con tu matrona: puede haber puntos de tensión en la cicatriz que responden muy bien al masaje de cicatriz y a la fisioterapia de suelo pélvico. Recuerda que puedes consultar más recursos sobre el postparto y la sexualidad en dianamartinezmatrona.com.


Señales de alerta durante la cicatrización del desgarro

La gran mayoría de los desgarros cicatrizan sin complicaciones, pero hay señales que indican que algo no va bien y que requieren consulta con tu matrona o con urgencias si son intensas.

Presta atención a:

Si tienes cualquiera de estas señales, no esperes a la revisión programada. Llama a tu matrona o acude a tu centro de salud u hospital. En dianamartinezmatrona.com tienes información sobre signos de alarma en el postparto que conviene conocer antes de que ocurran.


Cierre

El desgarro en el parto es algo que puede ocurrir, sí. Pero entender qué es, cómo se clasifica, cómo se repara y qué puedes hacer para preparar tu periné cambia completamente la relación que tienes con ese miedo. La información no elimina la incertidumbre del parto, pero sí te permite llegar a él con una base mucho más sólida.

En consulta veo cada semana la diferencia entre mujeres que llegan al expulsivo aterradas por lo que no saben y mujeres que han trabajado su preparación: no es que el parto sea diferente, sino que ellas están diferentes. Más presentes. Más capaces de confiar en su cuerpo y en el equipo que las acompaña.

Si tienes dudas sobre tu periné, sobre el masaje perineal o sobre cómo prepararte para el parto, habla con tu matrona. Para eso estamos. 💛

Recuerda: este contenido es informativo. Consulta siempre con tu matrona o ginecólogo/a ante cualquier duda sobre tu situación particular.

📚 Bibliografía

Preguntas frecuentes

¿Es normal desgarrarse en el parto?

Sí, el desgarro perineal es frecuente en el parto vaginal, especialmente en mujeres que paren por primera vez. La mayoría son leves (grado I o II), cicatrizan bien y no generan complicaciones a largo plazo. No todos los desgarros requieren sutura.

¿Cuánto tarda en cicatrizar un desgarro con puntos?

Los desgarros de grado I y II suelen cicatrizar en cuatro a seis semanas, aunque las molestias disminuyen notablemente antes. Los puntos son absorbibles y se disuelven solos. Los desgarros más graves (grado III y IV) requieren un seguimiento más prolongado y rehabilitación de suelo pélvico.

¿El masaje perineal realmente previene el desgarro?

La evidencia disponible muestra que el masaje perineal practicado desde la semana 34-35, entre tres y cuatro veces por semana, reduce el riesgo de desgarros que requieren sutura, especialmente en mujeres que van a parir por primera vez. No garantiza no desgarrarse, pero mejora la elasticidad del tejido. Tu matrona puede enseñarte la técnica correcta.

¿Qué diferencia hay entre un desgarro y una episiotomía?

El desgarro es una rotura espontánea del tejido perineal durante el expulsivo. La episiotomía es un corte quirúrgico intencional. La evidencia actual no recomienda la episiotomía de forma rutinaria: solo está indicada en situaciones clínicas concretas, como la instrumentación urgente del parto o el riesgo de pérdida de bienestar fetal.

¿Cuándo debo consultar si algo no va bien con la cicatriz del desgarro?

Consulta con tu matrona o acude a urgencias si notas dolor que aumenta en lugar de mejorar pasados los primeros días, enrojecimiento o supuración en la sutura, fiebre mayor de 38 grados, apertura de los bordes de la herida o incontinencia de gases o heces que no remite. No esperes a la revisión programada si tienes alguno de estos síntomas.

Este artículo no sustituye el consejo individualizado de tu matrona o médico.

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