Cada semana, en consulta, me encuentro con mujeres que llegan al tercer trimestre sin haber escuchado hablar del TENS. Otras lo han descartado porque alguien les dijo que «no sirve para nada en el parto» o que «es solo un placebo». Y yo entiendo la confusión: hay mucho ruido alrededor de los métodos no farmacológicos de alivio del dolor, y no siempre es fácil separar lo que tiene respaldo real de lo que es simplemente moda o marketing.
Por eso quiero hablarte del TENS con honestidad y con toda la información disponible. No te voy a prometer que es la solución mágica al dolor del parto, porque eso no existe. Lo que sí te puedo decir es que, usado en el momento adecuado y con expectativas ajustadas a la realidad, puede ser una herramienta valiosa dentro de tu plan de parto. Y sobre todo puede darte algo que, en mi experiencia clínica, se subestima muchísimo: la sensación de tener tú el control de tu propio proceso.
El dolor del parto es una de las experiencias más intensas que puede vivir una persona. Pero también es un dolor con significado, un dolor que acompaña un proceso fisiológico que el cuerpo está preparado para afrontar. Cuantas más herramientas conozcas y tengas disponibles, más posibilidades tienes de vivirlo de una manera que tú misma elijas. Y el TENS es una de esas herramientas que merece estar en tu radar.
En este artículo vas a encontrar qué es exactamente el TENS, cómo actúa sobre el sistema nervioso, en qué fase del parto es más útil, cómo se coloca correctamente, quién puede usarlo y quién no, y qué dice la evidencia científica sobre su eficacia real. Sin exagerar, sin minimizar. Con la información que yo le daría a cualquiera de mis pacientes.
Qué es el TENS y cómo funciona sobre el dolor
TENS son las siglas de Estimulación Eléctrica Transcutánea del Nervio (del inglés Transcutaneous Electrical Nerve Stimulation). Es un dispositivo pequeño, del tamaño aproximado de un mando a distancia, que genera impulsos eléctricos de baja frecuencia y los transmite a través de la piel mediante unos electrodos adhesivos que se colocan en la espalda.
La sensación que produce no es dolorosa. La describen habitualmente como un hormigueo, un cosquilleo o una vibración. Tú misma puedes regular la intensidad desde el dispositivo, subiendo o bajando según lo que necesites en cada momento, incluso durante una contracción.
Su mecanismo de acción se apoya en dos bases fisiológicas bien establecidas. La primera es la llamada teoría de la compuerta del dolor, descrita por Melzack y Wall en 1965 y que sigue siendo un referente en la neurofisiología del dolor. Según esta teoría, el sistema nervioso tiene una capacidad limitada para procesar señales simultáneas. Cuando los electrodos del TENS estimulan las fibras nerviosas de gran calibre (las fibras A-beta, que transmiten sensaciones táctiles), estas compiten con las fibras de menor calibre que transmiten el dolor (fibras A-delta y C). Al saturar el sistema con la señal eléctrica, se «cierra la compuerta» y la señal de dolor tiene menos espacio para llegar al cerebro con toda su intensidad.
El segundo mecanismo es la estimulación de la liberación de endorfinas y encefalinas, que son los opioides naturales del propio cuerpo. Cuando el TENS se usa a frecuencias bajas (por debajo de 10 Hz), activa las vías descendentes del sistema nervioso central que modulan el dolor, favoreciendo la producción de estas sustancias analgésicas endógenas. Esto explica por qué algunas mujeres notan que el efecto del TENS es más duradero y no desaparece inmediatamente al apagarlo.
En consulta, cuando explico el TENS a mis pacientes, suelo usar esta imagen: es como si crearás un «ruido de fondo» en el sistema nervioso que hace que el mensaje de dolor llegue más distorsionado, con menos nitidez. No lo elimina por completo, pero lo modula. Y en la fase inicial del parto, cuando las contracciones son todavía manejables pero van aumentando en intensidad, esa modulación puede marcar una diferencia real en cómo vives esas primeras horas.
Lo que también me parece importante subrayar es que el TENS es una herramienta activa, no pasiva. Tú lo manejas. Tú subes la intensidad cuando notas que viene una contracción, tú la bajas cuando pasa. Eso genera una implicación activa en el proceso que tiene un efecto psicológico real: la sensación de agencia y control, que según la investigación en experiencia del parto es uno de los factores más determinantes en cómo se valora posteriormente la vivencia del nacimiento.
En qué fase del parto es más eficaz el TENS
Esta es una de las preguntas que más me hacen, y la respuesta importa mucho para que las expectativas estén bien ajustadas. El TENS no es igual de útil en todas las fases del parto. Conocer en qué momento funciona mejor te ayudará a usarlo de forma estratégica.
Pródromos y fase latente (0-4 centímetros de dilatación)
Esta es la fase en la que el TENS brilla con más claridad. Los pródromos pueden durar horas, a veces días, con contracciones irregulares que van aumentando gradualmente. La fase latente del parto activo, desde el inicio hasta los 4 centímetros de dilatación, también puede extenderse bastante, especialmente en mujeres que tienen su primer parto.
En este momento, el dolor es manejable pero sostenido. La mujer está en casa o acaba de llegar al hospital. Las opciones farmacológicas todavía no suelen estar disponibles o no se indican. Y aquí es donde el TENS puede ofrecer un alivio real y sostenido, sin efectos secundarios, sin necesidad de vía intravenosa, sin restricciones de movimiento.
Además, en esta fase el cuerpo todavía responde bien a la estimulación de las endorfinas. Cuanto antes se empiece a usar el TENS, antes se activa ese circuito endógeno de modulación del dolor. Por eso recomiendo siempre que, si se va a usar, se empiece desde las primeras contracciones regulares y no se espere a que el dolor sea ya muy intenso.
Fase activa (4-10 centímetros de dilatación)
En la fase activa, cuando las contracciones se vuelven más frecuentes, más largas y más intensas, el TENS suele perder eficacia como único método de alivio. Muchas mujeres lo siguen usando como complemento, junto con otras estrategias como el movimiento, el agua caliente o la respiración, pero en este punto la epidural se convierte para muchas en la opción más eficaz si el dolor es muy elevado.
El TENS y la epidural son perfectamente compatibles en cuanto a decisión: puedes usar el TENS durante las primeras horas y solicitar la epidural cuando lo necesites. No son opciones excluyentes.
Expulsivo
En el expulsivo, el TENS generalmente no se usa. La mujer necesita poder moverse con libertad, cambiar de posición, pujar, y los electrodos pueden resultar incómodos en esta fase.
En consulta veo con frecuencia que las mujeres que han usado el TENS durante la fase latente llegan a la fase activa en un estado emocional notablemente mejor. Han podido moverse, han tenido algo de control, han gestionado el inicio sin sentirse desbordadas. Y eso tiene valor. No es el TENS lo que hace toda la diferencia, es lo que representa: que el cuerpo tiene recursos propios y que hay herramientas para activarlos.
Cómo se colocan los electrodos del TENS en el parto
La colocación correcta de los electrodos es fundamental para que el TENS funcione bien. Una mala colocación puede hacer que el efecto sea mínimo o nulo, y eso lleva a la conclusión errónea de que «no sirve para nada».
Los electrodos del TENS obstétrico (el específicamente diseñado para el parto) se colocan en la espalda en dos pares:
- Par superior: a ambos lados de la columna vertebral, aproximadamente a la altura de las vértebras T10-L1. Esta zona corresponde a las raíces nerviosas que transmiten el dolor uterino durante la dilatación.
- Par inferior: a ambos lados de la columna, a la altura del sacro, aproximadamente en S2-S4. Esta zona es especialmente importante para el dolor del expulsivo y para el dolor lumbar bajo que sienten muchas mujeres durante las contracciones.
Los electrodos deben estar bien adheridos a la piel limpia y seca, sin cremas ni aceites en la zona. La distancia entre los electrodos del mismo lado debe ser de al menos 2-3 centímetros para que la corriente circule correctamente entre ellos.
Una vez colocados, puedes regular la intensidad desde el dispositivo. La mayoría de los TENS obstétricos tienen un botón de «impulso» o «boost» que aumenta temporalmente la intensidad durante la contracción. Aprende a usarlo antes de que empiece el parto: practica en casa con intensidades bajas para familiarizarte con la sensación y con el manejo del dispositivo.
Sobre si comprar o alquilar: existen empresas especializadas que alquilan TENS obstétricos a partir de la semana 37. Si decides incorporarlo a tu plan de parto, consúltalo con tu matrona para que te indique la opción más adecuada y te explique la colocación de manera personalizada. También puedes encontrar más información sobre cómo prepararte para el parto en el artículo sobre el plan de parto que tienes disponible en el blog.
Contraindicaciones: quién no debe usar el TENS en el parto
El TENS es un método seguro para la gran mayoría de las mujeres, pero hay situaciones en las que no está indicado. Es importante conocerlas para no usarlo en un contexto en el que pueda resultar inadecuado.
No debes usar el TENS si:
- Tienes un marcapasos u otro dispositivo cardíaco implantado. Los impulsos eléctricos pueden interferir con el funcionamiento del marcapasos.
- Tienes epilepsia. Aunque la probabilidad de que el TENS provoque una crisis es muy baja, la precaución está justificada.
- Tienes problemas graves de circulación en las extremidades o trastornos sensitivos importantes en la zona de aplicación.
- Los electrodos se colocarían sobre piel dañada, irritada, con heridas o infecciones en la zona de la espalda.
- Hay monitorización fetal continua con tococardiógrafo: los electrodos del TENS pueden interferir con la señal del monitor. En este caso, habría que apagar el TENS durante los periodos de monitorización y volverlo a encender después.
Sobre la seguridad fetal:
Una pregunta que me hacen mucho es si el TENS puede afectar al bebé. La respuesta es no. Los electrodos se colocan en la espalda de la madre y la corriente eléctrica no alcanza al útero ni al feto. El TENS actúa sobre los nervios cutáneos y musculares de la zona de aplicación, sin penetrar en profundidad suficiente para llegar al espacio uterino.
Si tienes alguna duda sobre si el TENS es adecuado para tu situación concreta, consúltalo siempre con tu matrona o con el equipo obstétrico que te acompañará en el parto.
📚 Evidencia científica
El TENS lleva décadas siendo estudiado como método de alivio del dolor en el parto, y la investigación disponible nos da una imagen matizada y honesta de lo que puede y no puede hacer.
Una revisión sistemática publicada en la base de datos Cochrane por Dowswell y colaboradores, actualizada en años recientes, analizó ensayos clínicos sobre el TENS en el dolor del parto. Sus conclusiones señalaron que el TENS aplicado en la espalda (específicamente sobre el área lumbar y sacra) puede reducir la percepción de dolor durante la fase de dilatación, especialmente en la fase latente y en los pródromos. Sin embargo, los autores también señalaron que la calidad de la evidencia es moderada y que hacen falta más estudios con mayor tamaño muestral y metodología estandarizada para sacar conclusiones definitivas.
Lo que sí es claro en la bibliografía es que el TENS no reduce significativamente el dolor en la fase activa avanzada del parto, cuando las contracciones son muy intensas y frecuentes. En este sentido, la evidencia es consistente con lo que observamos en la práctica clínica.
Un aspecto interesante que recoge la investigación es el impacto del TENS sobre la satisfacción con la experiencia del parto y la sensación de control. Varios estudios han encontrado que las mujeres que usaron TENS durante el parto reportan mayor satisfacción con su experiencia, independientemente de si solicitaron posteriormente una epidural. (Hu et al., 2026, Frontiers in medicine) Esto apunta a que el beneficio del TENS no es solo analgésico, sino también psicológico: sentir que tienes una herramienta activa en tus manos cambia la manera en que vives el proceso.
La Organización Mundial de la Salud, en sus recomendaciones de 2018 sobre la atención intraparto, incluye los métodos no farmacológicos de alivio del dolor como parte de una atención centrada en la mujer, señalando que deben estar disponibles para aquellas que los soliciten. Aunque la OMS no hace una recomendación específica sobre el TENS por separado, sí respalda el enfoque de ofrecer opciones diversas que promuevan la autonomía y el bienestar durante el parto.
Desde la perspectiva de la SEGO (Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia), el TENS forma parte del abanico de métodos no farmacológicos que pueden ofrecerse durante el parto, siendo especialmente útil en la fase inicial. Su uso no interfiere con la posibilidad de solicitar una epidural posteriormente, y su perfil de seguridad es muy favorable cuando se aplican correctamente las contraindicaciones.
Cómo combinar el TENS con otras estrategias de alivio del dolor
El TENS no tiene por qué usarse de manera aislada. De hecho, en consulta siempre hablo con mis pacientes de que el alivio del dolor en el parto es una estrategia multidimensional. Ninguna herramienta, ni siquiera la epidural, actúa sobre todas las dimensiones del dolor al mismo tiempo.
El TENS combinado con movimiento es una de las combinaciones más potentes en la fase inicial. Poder caminar, balancearte, ponerte a cuatro patas o usar una pelota de parto mientras el TENS trabaja de fondo amplifica el efecto de ambas estrategias. El movimiento favorece la rotación y el descenso del bebé, y el TENS modula la señal de dolor: van de la mano.
El TENS combinado con el agua caliente (ducha o bañera durante el parto, según disponibilidad del centro) también es compatible. Eso sí, el dispositivo TENS no debe mojarse: hay que apagarlo y retirar los electrodos antes de entrar al agua, y volver a colocarlos al salir. En ese tiempo, el agua caliente actúa como método de alivio por sí sola, especialmente sobre el dolor lumbar.
El TENS combinado con técnicas de respiración y visualización tiene un efecto sumativo. El TENS trabaja sobre la vía neurofisiológica del dolor; la respiración y las técnicas de mindfulness trabajan sobre la interpretación cognitiva y emocional de ese dolor. Juntas, estas herramientas pueden cambiar significativamente la experiencia global.
Si quieres saber más sobre cómo prepararte para gestionar el dolor del parto de manera integral, te recomiendo que leas también el artículo sobre métodos no farmacológicos en el parto disponible en el blog, donde encontrarás una visión completa de todas las opciones que tienes a tu disposición.
Preguntas prácticas antes de incorporar el TENS a tu plan de parto
A lo largo de los años, en consulta me han surgido una y otra vez las mismas preguntas sobre el TENS. Quiero responderlas aquí de manera directa, porque creo que son exactamente las dudas que probablemente también tú tienes.
¿Desde qué semana puedo empezar a practicar con el TENS?
Puedes empezar a familiarizarte con el dispositivo desde la semana 37, que es cuando generalmente se alquilan los TENS obstétricos. Practicar en casa con intensidades bajas te ayuda a perderle el miedo a la sensación y a aprender a manejar los controles con agilidad. No se recomienda antes de la semana 37 por precaución, aunque no hay evidencia de que produzca daño.
¿Interfiere el TENS con la monitorización fetal?
Sí puede interferir con la señal del cardiotocógrafo. Por eso, cuando el equipo sanitario necesite hacerte una monitorización, tendrás que apagar el TENS y retirarlo temporalmente. Una vez terminada la monitorización, puedes volver a colocarlo. En la práctica, esto no suele ser un problema importante.
¿Puedo usar el TENS si voy a pedir la epidural de todas formas?
Absolutamente sí. El TENS puede ayudarte a gestionar el dolor en las horas previas a que se ponga la epidural. Y si finalmente el parto progresa tan bien con el TENS que decides no necesitarla, estupendo. Son herramientas complementarias, no excluyentes.
¿Dónde puedo conseguir un TENS obstétrico?
Existen empresas especializadas que alquilan TENS obstétricos por un período que suele incluir las últimas semanas del embarazo y el puerperio. También hay modelos disponibles para compra. Busca siempre dispositivos específicamente diseñados para el uso obstétrico, ya que tienen programas y frecuencias adaptadas al parto. Tu matrona puede orientarte sobre las opciones disponibles en tu área.
¿Necesito que alguien me ayude a usarlo durante el parto?
No necesariamente. Está diseñado para que la propia mujer lo maneje de forma autónoma. Sin embargo, si tienes pareja o acompañante en el parto, es muy útil que también aprenda a usarlo antes del día D, para que pueda ayudarte a ajustar la intensidad o a recolocar los electrodos si hace falta. Puedes encontrar más información sobre cómo preparar a tu acompañante en este artículo del blog.
Cómo incluir el TENS en tu plan de parto
Incluir el TENS en tu plan de parto es tan sencillo como mencionarlo explícitamente en el documento. Puedes escribir algo así: «Me gustaría utilizar el TENS como método de alivio del dolor en la fase inicial del parto. Llevaré mi dispositivo personal y me gustaría poder usarlo desde el inicio.»
Al incluirlo en el plan de parto, el equipo que te atienda sabrá de antemano que cuentas con él, y podrán tenerlo en cuenta a la hora de planificar la monitorización fetal y otros aspectos del seguimiento.
Habla también con tu matrona en las visitas previas al parto. Ella puede revisarte la colocación de los electrodos, asegurarse de que el dispositivo funciona correctamente y aclarar cualquier duda específica a tu situación. Una buena preparación previa hace que el día del parto no tengas que pensar en los detalles técnicos: simplemente lo activas y te centras en lo que importa.
El parto es tuyo. Las herramientas son tuyas. Y cuantas más conozcas, más posibilidades tienes de vivirlo desde un lugar de confianza y de control. El TENS es una de esas herramientas que, bien usada, puede acompañarte de verdad en uno de los días más importantes de tu vida.
Si tienes dudas, escríbeme o cuéntame en los comentarios tu experiencia. Me encanta leer cómo vivís vosotras el parto y qué herramientas os han ayudado más.
Recuerda: este contenido es informativo. Consulta siempre con tu matrona o ginecólogo/a ante cualquier duda sobre tu situación particular.
📚 Bibliografía
- Hu et al., 2026, Frontiers in medicine https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/41676096/
- Dowswell y cols., Cochrane Database of Systematic Reviews, revisión actualizada sobre TENS en el dolor del parto
- Melzack R y Wall PD, 1965, Science, teoría de la compuerta del dolor
- Organización Mundial de la Salud, 2018, Recomendaciones de la OMS sobre atención intraparto para una experiencia de parto positiva
- Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO), Protocolos asistenciales sobre atención al parto normal
- Santana y cols., revisión sobre métodos no farmacológicos de alivio del dolor en el trabajo de parto, Matronas Profesión
Preguntas frecuentes
¿Desde qué semana puedo alquilar o comprar un TENS obstétrico?
Lo habitual es alquilar o adquirir el TENS a partir de la semana 37 de embarazo. A partir de ese momento puedes practicar en casa con intensidades bajas para familiarizarte con el dispositivo antes del parto. Consúltalo con tu matrona para que te indique las opciones disponibles en tu zona.
¿El TENS es compatible con la epidural?
Sí, son perfectamente compatibles como decisión. Puedes usar el TENS durante la fase inicial del parto y solicitar la epidural cuando lo necesites. No son opciones excluyentes: muchas mujeres usan el TENS en las primeras horas y después deciden pedir analgesia farmacológica.
¿El TENS puede afectar al bebé?
No. Los electrodos se colocan en la espalda de la madre y la corriente eléctrica no alcanza al útero ni al feto. El TENS actúa sobre los nervios cutáneos y musculares de la zona de aplicación, sin penetrar en profundidad suficiente. Su perfil de seguridad fetal es muy favorable.
¿En qué fase del parto es más eficaz el TENS?
El TENS es más eficaz en los pródromos y en la fase latente del parto, es decir, en las primeras horas, cuando las contracciones van aumentando gradualmente. En la fase activa avanzada su eficacia disminuye, y suele usarse entonces como complemento a otras estrategias.
¿Puedo usar el TENS si voy a tener monitorización fetal continua?
El TENS puede interferir con la señal del cardiotocógrafo. Por eso, cuando el equipo sanitario necesite hacerte una monitorización, tendrás que apagarlo temporalmente. Una vez terminada, puedes volver a usarlo. En la práctica, esto no suele ser un inconveniente importante.
Este artículo no sustituye el consejo individualizado de tu matrona o médico.
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