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Cómo hacer un destete respetuoso

Cómo hacer un destete respetuoso

14 Jul 2019 · Lactancia materna· 14 min de lectura

Muchas mamás me preguntan cómo pueden dejar de dar el pecho sin que sea un drama. «Diana, ¿cómo hago esto sin que mi bebé lo pase mal?» Es una de las consultas más frecuentes que recibo, y es totalmente normal tener dudas. El destete respetuoso no es solo dejar de amamantar, es hacerlo respetando las necesidades emocionales de tu bebé y las tuyas propias. Después de más de 20 años como matrona y haber acompañado a cientos de familias en este proceso, te voy a contar todo lo que necesitas saber para hacerlo con calma, sin culpa y con mucho amor 🥰

¿Qué es el destete respetuoso?

El destete respetuoso es el proceso de dejar la lactancia materna de forma gradual, teniendo en cuenta las emociones y necesidades tanto del bebé como de la madre. No se trata de cortar por lo sano de un día para otro, sino de ir acompañando al bebé en este cambio con cariño, paciencia y comprensión.

Para tu bebé, el pecho no es solo alimento. Es consuelo, seguridad, contacto, amor. Por eso, cuando decidimos destetar sin que sea él o ella quien lo pida, necesitamos ofrecerle alternativas que cubran esas necesidades emocionales que hasta ahora cubría la teta.

El destete respetuoso significa que:

En mi experiencia, las mamás que hacen un destete respetuoso viven el proceso con menos culpa y más tranquilidad. Y los bebés lo aceptan mejor porque no se sienten abandonados emocionalmente.

¿Cuándo iniciar el destete respetuoso?

Esta es una pregunta que no tiene una respuesta única. La OMS recomienda lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses y continuar con alimentación complementaria hasta los 2 años o más. Pero eso no significa que tengas que llegar hasta los 2 años si tú no quieres o no puedes.

No hay una edad «correcta» para destetar. Lo que sí te puedo decir es que cada etapa tiene sus particularidades:

El mejor momento para destetar es cuando lo decides. Y punto. No cuando tu suegra dice que «ya está muy mayor para la teta», ni cuando tu vecina te mira raro. Cuando tú sientas que es el momento, por la razón que sea.

Eso sí, hay momentos en los que es mejor NO iniciar un destete (te lo cuento más abajo). Pero en general, si tú estás preparada emocionalmente y puedes hacerlo de forma gradual, cualquier momento puede ser bueno.

Señales de que el bebé está preparado para el destete

Hay bebés que inician el destete por sí mismos. Es lo que llamamos destete natural, y suele ocurrir a partir de los 2-3 años. Algunas señales de que tu bebé puede estar listo:

Esto es muy importante: no confundas el destete natural con una huelga de lactancia. Si tu bebé rechaza el pecho de forma brusca y repentina (de un día para otro), especialmente si es menor de 18-24 meses, probablemente no sea destete sino una huelga temporal. Puede deberse a:

En estos casos, no te rindas. Ofrece el pecho con paciencia, en momentos de calma, probando diferentes posturas. La mayoría de huelgas se resuelven en pocos días si mantienes la calma y sigues ofreciendo.

Métodos paso a paso para un destete respetuoso

Vale, vamos a lo práctico. ¿Cómo se hace un destete respetuoso en la vida real? Te doy las estrategias que mejor funcionan, basadas en evidencia y en mi experiencia de años acompañando familias:

1. No ofrecer, no negar

Esta es la regla de oro del destete respetuoso. Significa que dejas de ofrecer el pecho de forma activa, pero si tu bebé lo pide, se lo das. Así reduces las tomas de forma natural sin generar rechazo ni frustración.

¿Por qué funciona? Porque muchas veces ofrecemos el pecho por hábito («toma, que te duermas», «toma, que nos vamos al parque») cuando el bebé ni siquiera lo estaba pidiendo. Si dejas de ofrecerlo pero lo das cuando lo pide, verás que las tomas se reducen solas.

2. Distracción y juego

Cuando pida teta en un momento en que normalmente no lo hacía (por aburrimiento, por ejemplo), prueba a distraerle con algo que le encante: salir al parque, jugar con sus juguetes favoritos, hacer un baile tonto, cantar una canción… A veces lo único que necesitan es tu atención, no necesariamente la teta.

3. Sustituir por alimento o bebida

Si pide teta porque tiene hambre o sed (especialmente a partir de los 12 meses), ofrécele algo rico y saludable: una pieza de fruta, un snack que le guste, un vaso de agua o leche. A veces con eso es suficiente.

4. Aplazar la toma (solo a partir de 2 años)

A partir de los 2 años, puedes empezar a negociar: «Vale, cariño, cuando lleguemos a casa te doy teta» o «Cuando acabemos este cuento, ¿vale?» Esto solo funciona si el niño tiene la madurez suficiente para entender el concepto de «luego». Y recuerda: si le has prometido teta después, dásela. Tiene que poder confiar en ti.

5. Reducir tomas de forma gradual

Decide qué tomas vas a ir eliminando primero. Normalmente es más fácil empezar por las tomas diurnas (las que hace por costumbre o aburrimiento) y dejar para el final las tomas nocturnas o las de consuelo (antes de dormir). Pero cada familia es diferente. Haz lo que mejor os funcione a vosotros.

Por ejemplo:

6. Hazle partícipe y explícale lo que pasa

Aunque sea pequeño, háblale. Con palabras sencillas, con cariño, adaptadas a su edad. «Cariño, la teta se está despidiendo poco a poco» o «Ya eres muy mayor y vas a tomar otras cosas ricas». Algunas veces lo entenderá, otras te mirará como si hablaras en chino y seguirá pidiendo teta. Pero hablar siempre ayuda.

7. Llénale de amor y contacto físico

El pecho es contacto, es cercanía. Al quitarlo, necesitas compensar con abrazos, besos, masajes, juegos en el suelo, cuentos pegaditos… Asegúrate de que no se siente abandonado emocionalmente. El destete no es dejar de dar teta, es cambiar la forma de darte amor.

Destete nocturno: el gran reto

Las tomas nocturnas son las más difíciles de quitar, y es completamente normal. Por la noche estamos cansadas, tenemos menos paciencia, y el bebé está más demandante porque el pecho también es su forma de volver a dormirse.

Si quieres trabajar el destete nocturno, aquí tienes algunas estrategias:

Esto es muy importante: el destete nocturno no es para todas. Si estás agotada y necesitas descansar, adelante. Pero si las tomas nocturnas no te molestan y tu bebé las necesita, no hay prisa. No es obligatorio destetar de noche para ser una «buena madre».

Destete según la edad: qué esperar

Destete antes de los 6 meses

Si necesitas destetar antes de los 6 meses, es fundamental que consultes con tu matrona o pediatra para asegurar que el bebé recibe la fórmula adecuada y en las cantidades correctas. A esta edad, la leche (materna o de fórmula) es su único alimento.

El destete a esta edad suele ser más fácil emocionalmente para el bebé (no ha desarrollado tanto el apego emocional al pecho), pero puede ser más duro para ti como madre. Date permiso para sentir lo que sientas: tristeza, alivio, culpa, liberación… Todo es válido.

Destete entre 6 meses y 1 año

A partir de los 6 meses el bebé ya come otros alimentos, pero la leche materna sigue siendo su principal fuente de nutrición. El destete a esta edad puede ser gradual sustituyendo tomas por biberón (de fórmula o leche materna extraída) y aumentando la cantidad de sólidos.

Es normal que el bebé proteste un poco, especialmente si está muy acostumbrado al pecho. Paciencia, cariño y constancia.

Destete entre 1 y 2 años

En esta etapa la lactancia es más emocional que nutricional. El bebé come de todo, pero el pecho sigue siendo su refugio, su consuelo, su forma de conectar contigo. El destete puede ser más lento porque necesitas ir sustituyendo esa función emocional con otras formas de apego.

Usa las estrategias de distracción, sustitución y «no ofrecer, no negar». Y prepárate para algunas rabietas. Es normal. No significa que lo estés haciendo mal.

Destete a partir de los 2 años

A partir de los 2-3 años, los niños ya tienen capacidad de comprensión y negociación. Puedes hablar con ellos, explicarles lo que está pasando, negociar las tomas («solo un poquito antes de dormir», «solo en casa, no en la calle»).

Muchos niños a esta edad ya están listos para el destete natural y lo aceptan bien. Otros necesitan más tiempo. Respeta su ritmo, pero también respeta tus propios límites.

Las emociones de la madre en el destete

Vamos a hablar de ti. Porque el destete no solo es un cambio para el bebé, es un cambio enorme para ti también. Y muchas veces nadie habla de esto.

Es normal sentir:

Todas estas emociones son válidas. Puedes sentir alivio y tristeza a la vez. Puedes estar deseando destetar y llorar el último día. Todo es normal.

Mi consejo: date permiso para sentir. No te juzgues. Habla con otras madres que hayan pasado por esto. Y si lo necesitas, busca apoyo profesional (matrona, psicóloga perinatal). El destete también es tu duelo, no solo el del bebé.

Además, es posible que notes cambios físicos: tus pechos tardarán unas semanas en dejar de producir leche completamente, puedes tener algo de ingurgitación los primeros días (aplica frío, no extraigas más de lo necesario), y hormonalmente también puedes sentirte rara (irritabilidad, bajón emocional…). Es temporal. Pasa.

Cuándo NO hacer un destete

Hay momentos en los que NO es recomendable iniciar un destete, porque el bebé necesita más que nunca el consuelo y la seguridad del pecho:

Espera a un momento de calma, estabilidad y en el que tú te sientas preparada emocionalmente. No hay prisa.

Y recuerda: muchas situaciones que crees que son incompatibles con la lactancia (medicamentos, enfermedades, volver al trabajo…) en realidad NO lo son. Antes de decidir un destete por motivos médicos o laborales, consulta con una matrona o asesora de lactancia. Puede que haya alternativas que no conocías.

Preguntas frecuentes sobre el destete respetuoso

¿Cuánto tiempo tarda un destete respetuoso?

No hay un tiempo fijo. Puede ser desde unas semanas hasta varios meses, dependiendo de la edad del bebé, cuántas tomas hace, y cómo responde al proceso. Lo importante es ir a vuestro ritmo, sin prisas.

¿Puedo hacer un destete parcial (solo algunas tomas)?

¡Por supuesto! Puedes mantener solo las tomas de la noche, o solo la de antes de dormir, o solo las del fin de semana. No es todo o nada. Haz lo que funcione para ti y para tu bebé.

¿Qué hago si mi bebé llora mucho cuando le quito una toma?

Es normal que proteste, especialmente al principio. Acompáñale en su emoción: abrázale, válida su frustración («Ya sé que estás enfadado, cariño»), ofrécele alternativas de consuelo. Poco a poco lo irá aceptando. Si ves que sufre muchísimo, quizá sea señal de que necesita ir más despacio.

¿Es verdad que puedo poner algo amargo en el pecho para que lo rechace?

Por favor, NO. Eso no es destete respetuoso, es asustar al bebé y romper su confianza. Además, muchos de esos productos (limón, vinagre, sustancias amargas) pueden ser irritantes para la piel del pezón y para el bebé. Nunca, nunca, nunca uses estos trucos.

¿Y si me arrepiento a mitad del destete?

Puedes volver atrás. No pasa nada. Si te das cuenta de que no era el momento, puedes recuperar la lactancia (especialmente si no ha pasado mucho tiempo). Habla con tu matrona para que te asesore sobre cómo relactar si es necesario.

¿Necesito ayuda profesional para hacer un destete respetuoso?

No siempre, pero puede ser muy útil. Si te sientes perdida, desbordada, o si el destete se está complicando, consulta con una matrona o asesora de lactancia. Te pueden dar estrategias personalizadas para vuestra situación concreta.

Si quieres acompañamiento personalizado, puedes reservar una consulta de lactancia conmigo y diseñamos juntas el plan de destete que mejor os funcione.

Conclusión: el destete respetuoso es posible

El destete respetuoso no es una técnica mágica, es una actitud. Es respetar las necesidades emocionales de tu bebé mientras también respetas las tuyas. Es entender que no es todo o nada, que puedes ir a vuestro ritmo, que puedes equivocarte y rectificar.

Recuerda: no hay un manual único. Cada bebé es diferente, cada madre es diferente, cada familia es diferente. Lo que le funcionó a tu amiga puede no funcionarte a ti, y está bien. Prueba, ajusta, vuelve a intentar.

Y sobre todo: confía en ti. Tú conoces a tu bebé mejor que nadie. Tú sabes lo que necesita. Y si necesitas ayuda, pídela. No estás sola en esto 💕

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